Un juez escuchó el miércoles los argumentos en un caso sobre el veto del presidente estadounidense Donald Trump a tres medios de comunicación para que no ingresen a los terrenos de la Casa Blanca, aunque no emitió un fallo por el momento.

La audiencia marcó el más reciente avance en un enfrentamiento entre Trump y los medios de comunicación cuya cobertura le desagrada. Trump prohibió el acceso desde el viernes a CNN, MS NOW y Politico, arremetiendo contra lo que llamó “noticias falsas”. Más recientemente, el mandatario ha dicho que la cobertura negativa era peligrosa para el país. Los medios argumentaron que fueron singularizados por el contenido de su cobertura; en otras palabras, discriminación por punto de vista, y calificaron el veto como una “flagrante violación” de la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

El juez federal de distrito Timothy Kelly —a quien Trump nominó en 2017 y quien ordenó restablecer el acceso de un periodista de CNN en un caso similar en 2018— no emitió de inmediato un fallo sobre la solicitud de los medios de emitir una orden judicial. No estaba claro cuándo emitiría una decisión.

Comenzó recordándoles a ambas partes que está obligado a aplicar los precedentes del caso.

Los fallos en dos casos anteriores sobre el acceso de la prensa —incluido uno que llegó a la Corte Suprema de Estados Unidos— dejaron claro que los periodistas tenían derecho a una oportunidad de ser escuchados antes de que se les revoquen sus acreditaciones de prensa.

El abogado del Departamento de Justicia Michael Velchik ha argumentado que los fallos en los casos anteriores fueron erróneos.

“Tal vez lo fueron, tal vez no, pero actualmente como juez de distrito tengo que aplicarlos”, señaló Kelly.

Los argumentos comenzaron con Theodore Boutrous Jr., abogado de los medios, quien calificó la prohibición como un “castigo sin precedentes e injustificado” y dijo que no había “ni un atisbo de debido proceso”.

Velchik dijo al tribunal que “el acceso a la Casa Blanca es un privilegio, no un derecho”.

“El presidente debería poder tomar medidas inmediatas para proteger la seguridad nacional”, añadió.

El gobierno alega que tiene el derecho de decidir quién puede poner un pie en la Casa Blanca.

En un escrito presentado a última hora del martes, los abogados del gobierno argumentaron que el veto no viola la Primera Enmienda, la cual garantiza el derecho a una prensa libre. Sostuvieron que los medios, en su cobertura, violaron “estándares de profesionalismo y decoro que se esperan de quienes tienen acceso al complejo de la Casa Blanca, como traficar con falsedades verificables sobre seguridad nacional y otros temas y al publicar información sensible o confidencial”.

El gobierno pasó luego a detallar cartas que se enviaron a cada medio y que identificaban “una lista no exhaustiva de incidentes de reporteo, incluidos aquellos que han amenazado la seguridad nacional y difundido falsedades”.

Los “incidentes de reporteo” citados en el escrito incluían un reporte de CNN sobre “detalles de construcción ‘ultrasecretos’ relacionados con el búnker del Ala Este”; un reporte de MS NOW “sobre una presunta investigación por filtraciones”; y la publicación por Politico de “un documento que detalla el financiamiento para el salón de baile de la Casa Blanca que contiene descripciones intrincadas de cómo el Servicio Secreto invertiría en mejoras de seguridad”.

Se dieron más ejemplos en cartas individuales. La carta a Politico detalló seis incidentes de reporteo, incluido citar en junio las palabras de un “alto funcionario del gobierno… al que se le concedió el anonimato” que hablaba sobre si un acuerdo preliminar pondría fin al conflicto con Irán.

Ese elemento parecía hacer referencia a una sesión informativa organizada por la Casa Blanca, en la que un funcionario informó a reporteros bajo condición de anonimato conforme a reglas establecidas por la propia Casa Blanca. Varios otros medios también reportaron los comentarios del funcionario.

___

Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.