Washington. El futuro del derecho al aborto en Estados Unidos estará a partir del lunes en manos de una Corte Suprema conservadora que comienza un nuevo término en el que también deberá resolver otros asuntos importantes, como las armas de fuego y la religión.

La credibilidad de la Corte con la gente pudiera estar en juego, especialmente si una Corte dividida revierte el histórico fallo Roe v. Wade de 1973 que estableció el derecho de la mujer al aborto.

Los jueces regresan a la sede del tribunal máximo luego de una ausencia de 18 meses causada por la pandemia de coronavirus. También pudiera estar cerca el retiro del juez centroizquierdista Stephen Breyer, de 83 años.

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Es el primer término completo de la Corte con su formación actual.

La jueza Amy Coney Barrett, la última de los tres nominados por el presidente Donad Trump a ese cuerpo judicial, es parte de una mayoría conservadora de seis jueces. Barrett fue nominada y confirmada el año pasado en medio de la pandemia, poco menos de un mes tras la muerte de la jueza Ruth Bader Ginsburg.

Trump y los republicanos que controlaban el Senado se apresuraron a cubrir la vacante antes de la elección presidencial de 2020, creando un cambio drástico en la formación de la Corte que ha preparado el escenario para potenciales cambios de leyes en varios asuntos prominentes.

Con el aborto, las armas de fuego y la religión ya en la agenda y una impugnación a la política gubernamental Acción Afirmativa —que garantiza la igualdad de oportunidades a todos sin distinción de raza, sexo, edad, religión u orientación sexual— esperando, la Corte responderá una pregunta clave en el próximo año, dijo el profesor de Derecho de la Universidad de Chicago David Strauss: “¿Es este el mandato en el que las guerras ideológicas regresarán de lleno a la Corte Suprema?”.

Aborto

Ningún asunto es más importante que el aborto.

Los jueces escucharán los alegatos el 1 de diciembre en una causa de Mississippi para implementar una prohibición a la mayoría de los abortos luego de 15 semanas de embarazo. Cortes inferiores bloquearon la ley porque no se corresponde con fallos del máximo tribunal que permiten que los estados regulen, pero no prohíban el aborto antes de la viabilidad, el punto alrededor de las 24 semanas cuando un feto puede sobrevivir fuera del útero.

Mississippi está adoptando la posición más directa, pidiéndole a la Corte Suprema que cese su respaldo a los derechos al aborto detallados en la Roe vs. Wade y en la causa de 1992 de Planned Parenthood v. Casey. Planned Parenthood es una organización de clínicas comunitarias que proporcionan información y asistencia para el control de natalidad y el aborto, enfermedades de transmisión sexual y asuntos relacionados.

Mississippi es uno de 12 estados con leyes que entrarían en vigor si la Roe vs. Wade es revertida y prohibirían completamente el aborto.

Con una votación de 5-4 en septiembre, la Corte ya permitió que una prohibición de casi todos los abortos entrara en vigor en Texas, aunque ninguna Corte ha fallado sobre la sustancia de esa ley.

Pero la votación sobre la demanda de Mississippi resalta el peligro potencial a la reputación de la Corte, dijo David Cole, director legal de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU). Los argumentos presentados por Mississippi fueron rechazados ya en 1992 por la Corte Suprema, dijo Cole.

“La única diferencia entre entonces y ahora es la identidad de los jueces”, dijo.

Armas

Jeff Wall, un importante abogado del Departamento de Justicia durante el gobierno de Trump, dijo que la Corte debería expandir considerablemente los derechos de posesión de armas de fuego y poner fin al uso de la raza para determinar matrículas universitarias, pero que solamente el aborto pudiera cambiar la percepción pública de la Corte.

“Todavía no creo que eso vaya a crear alguna reacción en la opinión pública, a menos que sea acompañado por un fallo de inflexión sobre el aborto”, dijo Wall.

A inicios de noviembre, la Corte sopesará una objeción a las restricciones en Nueva York a portar armas de fuego en público, una causa que le da al máximo tribunal la oportunidad de expandir los derechos de armas de fuego bajo la constitución. Antes que Barrett se integrara, la Corte rechazó varias causas similares, pese a las disensiones de algunos miembros conservadores.

Hasta la llegada de Barrett, algunos jueces que están en favor del derecho a las armas de fuego cuestionaron si el presidente de la Corte John Roberts proveería un quinto voto, de mayoría, para “una interpretación más amplia de la Segunda Enmienda” de la Constitución, dijo el profesor de Derecho de la George Washington University Robert Cottrol, quien dijo que esperaba que ahora la Corte expandiera los derechos de armas. La Segunda Enmienda garantiza el derecho de los ciudadanos estadounidenses a poseer y portar armas, entre ellas las de fuego.

Más de 40 estados facilitan ya estar armados en público, pero Nueva York y California, dos de los más populosos del país, están entre los pocos con regulaciones más estrictas.

El caso tiene preocupados a los partidarios del control de armas.

“Un fallo expansivo de la Segunda Enmienda por la Corte Suprema pudiera restringir o prohibir las soluciones sensatas que han mostrado poder poner fin a la violencia con armas de fuego”, dijo Jonathan Lowy, vicepresidente y asesor legal del grupo de prevención de violencia con armas de fuego Brady. Lowy incluyó las leyes estatales que requieren justificación para portar un arma como ejemplos de esas “soluciones sensatas”.

Religión

Un caso de Maine le da a la Corte otra oportunidad para sopesar los derechos religiosos en el área de educación. El estado excluye a las escuelas religiosas de programas de cuotas de matrícula para familias que viven en pueblos sin escuelas públicas.

Desde incluso antes de la muerte de Ginsburg, el máximo tribunal del país ha estado en favor de los reclamos de discriminación por motivos de religión y la expectativa entre los expertos legales es que prevalecerán los padres en Maine que entablaron demandas para poder usar el dinero de los contribuyentes en escuelas religiosas, aunque no está claro cuán amplio sería el fallo de la Corte.

Acción afirmativa

La ley de Acción Afirmativa, que permite el uso de la raza para decidir matrículas como forma de ofrecer oportunidades a las minorías, no está aún en la agenda, pero pudiera llegar este término en una demanda por el uso de raza en las matrículas en la Universidad de Harvard.

Tribunales inferiores ratificaron la política de la escuela, pero esa es otra causa en la que el cambio de composición de la Corte pudiera resultar decisivo. La Corte ratificó las políticas de Acción Afirmativa hace cinco años, pero eso fue antes de que los tres nominados de Trump le dieran al máximo tribunal una inclinación conservadora.

Pena capital

Entre otras causas notables, los jueces ponderarán reinstaurar la sentencia a muerte para el autor del ataque a maratón de Boston Dzhokhar Tsarnaev. El gobierno de Joe Biden está presionando por la pena capital, aunque ha suspendido las ejecuciones federales y Biden ha llamado al fin de la pena de muerte en causas federales.

Otros retos

La Corte ponderará además dos casos relacionados con “secretos de Estado”, la idea de que el gobierno pude bloquear la publicación de información que dice que podría perjudicar la seguridad nacional. Un caso se relaciona con un detenido en Guantánamo que una corte inferior dijo fue torturado por la CIA. El otro se relaciona con un grupo de musulmanes residentes en California que dicen que el FBI los espió debido a su religión.

Las decisiones de los casos más importantes no llegarán antes de la primavera de 2022 porque los jueces de la Suprema Corte usualmente se pasan meses redactando y revisando las opiniones de la mayoría y las disensiones.

Para entonces, Breyer pudiera indicar si planea retirarse del puesto que ocupa desde 1994. Los anuncios de retiro usualmente se producen en la primavera, para darle al presidente y al Senado suficiente tiempo para escoger y confirmar el remplazante antes de que la Corte regrese de su pausa de verano y comience a analizar casos de nuevo en octubre.

Las consecuencias de la decisión de Ginsburg de seguir en el puesto durante la presidencia de Barack Obama y su muerte cuando Trump ocupaba la Casa Blanca no pueden escapársele a Breyer, dijo Tom Goldstein, el fundador del portal Scotusblog y frecuente participante en causas ante la Corte.

“Es sumamente probable que él se vaya a retirar este término”, dijo Goldstein.

La sala de la Corte sigue cerrada al público, pero estará disponible el audio en vivo de las argumentaciones y los reporteros que cubren usualmente las audiencias estarán presentes.

El juez Brett Kavanaugh participará remotamente desde su casa durante los alegatos orales la semana próxima tras dar positivo de coronavirus pese a estar vacunado. La Corte dijo el viernes que el juez de 54 años no tiene síntomas.