Las autoridades de salud de Estados Unidos investigan un aumento de casos de ciclosporiasis, una infección intestinal provocada por el parásito Cyclospora cayetanensis.

De acuerdo con los CDC, hasta mediados de junio se habían confirmado 145 casos en 17 estados. La enfermedad suele adquirirse al consumir agua o alimentos contaminados y puede causar diarrea prolongada que, en algunos pacientes, requiere tratamiento con antibióticos.

La ciclosporiasis es causada por un parásito unicelular que se transmite a través de materia fecal humana. La infección ocurre cuando una persona ingiere alimentos o agua contaminados con ooquistes, la fase del parásito similar a un huevo.

También puede producirse al tragar agua contaminada durante actividades recreativas en piscinas, lagos o parques acuáticos.

Según explicó el doctor Carlos del Río, jefe del Departamento de Medicina de la Escuela de Medicina de Emory, el agua contaminada puede entrar en contacto con frutas, verduras y legumbres, facilitando la transmisión del parásito cuando estos alimentos se consumen sin una adecuada limpieza.

Alimentos asociados con brotes

Desde mediados de la década de 1990, las investigaciones epidemiológicas han vinculado diversos brotes con productos agrícolas frescos.

Entre ellos se encuentran las frambuesas (12 brotes), la albahaca (11), las mezclas para ensaladas (8), el cilantro (6), las mezclas de bayas o frutas (6), la lechuga (2) y los guisantes tirabeques (2).

Una vez ingeridos, los ooquistes se desarrollan en el intestino humano, donde el parásito se reproduce. Posteriormente, nuevos ooquistes son eliminados en las heces y, tras varias semanas de maduración en el ambiente, pueden volver a infectar a otras personas de forma indirecta.

Síntomas de la infección

La doctora Rebecca Schein, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Estatal de Michigan, explicó que el síntoma predominante es una diarrea acuosa persistente, generalmente con más de tres evacuaciones diarias, acompañada de distensión abdominal, sensación de plenitud y malestar.

En algunos casos también pueden presentarse dolor abdominal, vómito y fiebre, aunque esta última no es frecuente.

En personas con un sistema inmunitario sano, la enfermedad suele resolverse por sí sola, aunque los síntomas pueden prolongarse hasta seis semanas y aparecer de forma intermitente. En pacientes inmunodeprimidos, la infección puede persistir hasta recibir tratamiento específico.

El doctor Carlos del Río recomendó acudir al médico cuando la diarrea dura varios días, reaparece después de mejorar o se acompaña de un malestar persistente, ya que estos cuadros pueden requerir estudios específicos para confirmar la presencia del parásito.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico requiere una prueba específica de laboratorio, ya que Cyclospora no suele estar incluida en los paneles habituales utilizados para detectar infecciones gastrointestinales.

Los especialistas deben solicitar un análisis con una tinción especial que permite observar los ooquistes al microscopio.

Las autoridades sanitarias de Texas advirtieron que, debido a que el parásito elimina los ooquistes de forma intermitente, pueden ser necesarias hasta tres muestras de heces tomadas con intervalos de 24 horas.

Una vez confirmada la infección, el tratamiento recomendado consiste en trimetoprima-sulfametoxazol, un antibiótico comercializado bajo nombres como Bactrim y Septra.

Generalmente se administra durante siete a diez días, aunque los pacientes con el sistema inmunitario debilitado pueden necesitar tratamientos más prolongados.

Cómo reducir el riesgo de contagio

Los especialistas recomiendan lavar cuidadosamente frutas y verduras antes de consumirlas, incluso cuando los productos indiquen que ya fueron lavados previamente.

También aconsejan evitar tragar agua de piscinas públicas, parques acuáticos o lagos y, cuando existan dudas sobre la calidad del agua potable, hervirla antes de beberla.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) recomienda lavarse las manos antes y después de manipular alimentos frescos, retirar las partes dañadas de frutas y verduras, enjuagarlas bajo agua corriente sin utilizar jabón y secarlas con un paño limpio o papel de cocina.

En productos de cáscara firme, como melones o pepinos, también aconseja utilizar un cepillo limpio para su limpieza.

Los niños pequeños representan uno de los grupos con mayor riesgo de sufrir deshidratación por diarrea prolongada.