Washington. El gobierno del presidente Donald Trump anunció el jueves una reducción drástica en la vigencia de las visas para periodistas extranjeros a 240 días, cuando solían ser por varios años. La medida desató preocupaciones relacionadas con la libertad de prensa en Estados Unidos y ante posibles represalias contra periodistas estadounidenses en el extranjero.

La medida, dada a conocer por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus iniciales en inglés), eliminará el sistema de “duración del estatus”, el cual le permite a los periodistas extranjeros permanecer y trabajar en Estados Unidos siempre que cumplan con los requisitos de elegibilidad. Ese esquema será sustituido por un periodo fijo, aunque las visas podrán prorrogarse.

La agencia sostiene que la medida es necesaria para examinar mejor a los titulares de las visas. Pero grupos defensores de los derechos de los periodistas extranjeros se oponen al cambio, asegurando que una estancia significativamente más corta restringiría severamente su capacidad para vivir y trabajar en Estados Unidos.

La normativa de visa es aún más corta y restrictiva para los periodistas chinos —que no incluye a los procedentes de las “regiones administrativas especiales” de Hong Kong o Macao—, y podría aumentar las tensiones en las ya de por sí complicadas relaciones entre Washington y Beijing, a pesar de que los mandatarios de ambos países han declarado sus intenciones de estabilizar los vínculos.

La decisión se produce en un momento en el que Trump arremete contra las organizaciones noticiosas mediante amenazas y acciones legales dentro del país, y su gobierno endurece las políticas migratorias, aunque los periodistas extranjeros no son considerados inmigrantes.

Las organizaciones periodísticas critican la decisión

La norma entrará en vigor 60 días después de que sea publicada en el Registro Federal. El Congreso puede rechazar una norma, pero es sumamente raro.

“Estamos indignados de que el gobierno de Trump haya limitado de manera cruel la vigencia de las visas para periodistas extranjeros, pasando de un periodo de hasta cinco años a un plazo fijo de ocho meses”, indicó la organización de defensa Reporteros con Fronteras en un comunicado. “Este cambio destruye la capacidad de los periodistas internacionales para informar desde Estados Unidos y hace extremadamente difícil que los medios internacionales operen desde aquí, si es que pueden hacerlo”.

“El incesante ciclo de renovación de visas restringe la libertad de prensa, ya que los periodistas se sentirán obligados a evitar provocar la ira del gobierno, por temor a que sus solicitudes sean rechazadas”, añadió.

Al momento de proponer el cambio en agosto de 2025, el DHS indicó que el creciente número de periodistas extranjeros en Estados Unidos “plantea un desafío” para su capacidad de “monitorear y supervisar a estos no inmigrantes mientras se encuentran en Estados Unidos”. También mencionó a estudiantes y visitantes extranjeros, quienes de la misma manera verán sustituida su norma previa de “duración del estatus” por periodos fijos mediante la misma decisión.

Al ser admitidos en el país por un periodo fijo, el DHS podrá examinar mejor a los titulares de las visas para garantizar que sus actividades estén permitidas, indicó la agencia. Las visas pueden prorrogarse.

No es la primera vez que se hace una propuesta de este tipo

Durante su primer mandato, Trump intentó cambiar las normas de visas en 2020, pero la propuesta fue retirada un año después, cuando el presidente Joe Biden asumió el cargo.

Pero la Casa Blanca entonces endureció las visas para periodistas chinos a solo 90 días, en respuesta al trato que reciben los periodistas de Estados Unidos en China, incluida la expulsión de tres reporteros de The Wall Street Journal, mientras las tensiones entre ambos países se intensificaban durante la pandemia de COVID-19. El gobierno de Biden flexibilizó posteriormente la norma y permitió que las estancias aumentaran hasta por un año.

Cuando el gobierno de Trump propuso reactivar la norma de 90 días el año pasado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China declaró que se oponía a “la medida discriminatoria de Estados Unidos dirigida contra un país en específico”.

La embajada de China en Washington no respondió de momento a una solicitud de comentarios.