LONDRES. Michael Scurr lleva once años trabajando como voluntario en los Archivos Nacionales de Gran Bretaña, dedicando sus mañanas de los jueves a catalogar minuciosamente documentos para beneficio de futuros investigadores.

Un día de mayo del año pasado, este ejecutivo de seguros jubilado hizo un descubrimiento mientras revisaba las cartas de un capitán de la Marina Real del siglo XVIII.

Allí, adjunto a un informe sobre la captura del corsario estadounidense Dalton en la Nochebuena de 1776, había un documento identificado simplemente como “otro papel”. Al desplegar cuidadosamente el documento, Scurr se detuvo al ver la palabra “Declaración” impresa en la parte superior.

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“Pensé: ‘Ah, claro, esto es sin duda una Declaración de Independencia’”, dijo a Associated Press. “¡Qué emocionante!”.

Investigadores de los Archivos Nacionales han identificado el documento como una rara copia temprana del documento fundacional de Estados Unidos, impresa pocos días después de la firma del original el 4 de julio de 1776, para anunciar que 13 colonias rebeldes de Norteamérica habían roto sus lazos con Gran Bretaña.

Es una de las once copias originales de la llamada impresión de Exeter de la declaración que se conocen, y la única identificada fuera de Estados Unidos, según informaron los Archivos Nacionales el jueves al revelar el hallazgo con motivo del 250 aniversario de la independencia estadounidense, que se celebra este fin de semana. Esta versión se imprimió en Exeter, Nuevo Hampshire, entre el 16 y el 19 de julio de 1776.

Pero no es solo la antigüedad del documento lo que lo hace importante. También es relevante el hecho de que fue capturada de un barco bajo la dirección del recién formado Congreso Continental, con órdenes firmadas por su presidente, John Hancock, afirmó Amanda Bevan, directora del proyecto de los Archivos Nacionales para catalogar la correspondencia de los capitanes de la Marina Real durante la Revolución Americana.

Si bien el público ha oído hablar de las terribles condiciones que enfrentó el Ejército Continental en lugares como Valley Forge, Pensilvania, se ha prestado poca atención a los estadounidenses que se hicieron a la mar para interrumpir el comercio británico y luchar contra la poderosa Marina Real, señaló Bevan.

El descubrimiento ofrece una pista sobre lo que estaba en juego

Encontrar una copia de la Declaración de Independencia a bordo de un barco también sugiere cómo pudo haber sido utilizada, indicó Bevan. Cree que el capitán del Dalton habría leído sus órdenes, como era costumbre, y también la declaración misma.

“Saben por qué luchan, pero esto lo expresa en un lenguaje que lo hace trascender”, dijo. ”No luchan porque se sientan agraviados en particular. Luchan por un ideal. Y creo que encontrar la declaración en un teatro de guerra donde la gente se compromete a luchar por su país en alta mar es algo realmente especial”.

Como corsario, el Dalton, de 18 cañones, era un buque de propiedad privada que combatió bajo los auspicios del Congreso Continental para reforzar la pequeña armada de la nueva nación.

El capitán Thomas Fitzherbert, comandante del HMS Raisonnable, de 64 cañones, persiguió al Dalton durante siete horas en la Nochebuena de 1776 antes de capturarlo frente a las costas de Portugal. La tripulación del Dalton, compuesta por 120 hombres, fue encarcelada en Plymouth, Inglaterra, en condiciones muy duras.

Charles Hebert, que tenía solo 19 años cuando fue capturado, describió el hambre, las enfermedades y los castigos repetidos en los diarios que escribió durante más de dos años de cautiverio antes de ser liberado en un intercambio de prisioneros.

A pesar de todo, muchos sobrevivieron.

La alegría del descubrimiento es compartida por los estadounidenses

Los historiadores de Estados Unidos también están entusiasmados con el descubrimiento de los Archivos Nacionales.

Esta copia del documento de la Declaración de Independencia proporciona un vínculo directo con el capitán del Dalton, quien llevó la noticia de la independencia estadounidense al mundo, afirmó Matthew Skic, director de colecciones y exposiciones del Museo de la Revolución Americana en Filadelfia.

“No es solo un documento, es una pieza de museo”, dijo. “Es una conexión tangible con el pasado, porque sostener ese trozo de papel en manos del archivista hoy nos transporta a 1776. Es como si se estuviera pasando el testigo”.

El descubrimiento también demuestra que aún hay mucho por descubrir para los historiadores, añadió Skic.

“Aunque han pasado 250 años, todavía no lo sabemos todo sobre la Revolución Americana, y aún quedan hallazgos por descubrir”.