La foto de Aiden McCarthy se compartió en todas las redes sociales del área metropolitana de Chicago durante las horas posteriores al tiroteo en el desfile del 4 de julio en Highland Park, acompañada de peticiones para ayudar a identificar al niño de 2 años que había sido localizado en el lugar ensangrentado y solo, así como para reunirlo con su familia.

El martes, amigos y autoridades confirmaron que los padres del niño: Kevin McCarthy, de 37 años, e Irina McCarthy, de 35, se encontraban entre las siete personas asesinadas.

“A los 2 años, Aiden se queda en una situación inconcebible: crecer sin sus padres”, escribió Irina Colon en una cuenta de GoFundMe que creó para la familia y para Aiden, quien se reunió con sus abuelos el lunes por la noche.

Relacionadas

Amigos de los McCarthy dijeron que los padres de Irina cuidarían del niño de ahora en adelante.

Otras cuatro personas que murieron fueron identificadas el martes como Katherine Goldstein, de 64 años; Jacquelyn Sundheim, de 63; Stephen Straus, de 88; y Nicolás Toledo Zaragoza, de 78. Todas las víctimas eran de Highland Park, excepto Toledo, quien estaba visitando a su familia en la ciudad desde Morelos, México.

Las autoridades aún no han identificado a la séptima víctima.

Las semblanzas de algunos de los fallecidos empezaron a aparecer el martes mientras los investigadores seguían buscando pruebas en el tiroteo en el que murieron al menos siete personas y 30 resultaron heridas.

Angela Vella, amiga de la infancia de Irina McCarthy, describió a ésta como divertida, agradable y “un poco masculina”, y que le gustaba vestirse bien.

“Definitivamente tenía su propio estilo, que siempre admiré”, dijo Vella en una breve entrevista.

Straus, asesor financiero de Chicago, fue uno de los primeros espectadores en llegar al desfile y acudía todos los años, dijeron sus nietos.

Los hermanos Maxwell y Tobias Straus describieron a su abuelo como un hombre amable y activo al que le gustaba caminar, montar en bicicleta y asistir a eventos comunitarios.

“Por la forma en que vivía la vida, se diría que todavía era de mediana edad”, dijo en una entrevista Maxwell Straus.

Los dos hermanos recordaron las cenas de los domingos por la noche con sus abuelos como una de sus tradiciones favoritas. Contaron que comieron con él la noche anterior a su asesinato.

“La cultura de las armas en Estados Unidos está matando a los abuelos”, dijo Maxwell Straus. “Es terrible”.

Sundheim, por su parte, era una integrante “muy apreciada” del personal de la Congregación Israel de North Shore, donde había trabajado durante décadas, dijo la sinagoga reformista en su sitio web.

Sundheim enseñaba en el preescolar de la sinagoga y coordinaba eventos como las ceremonias del bar mitzvá y bat mitzvá.

“El trabajo, la amabilidad y la calidez de Jacki nos conmovieron a todos”, escribieron los responsables de la sinagoga en un mensaje en su página web.

“No hay palabras suficientes para expresar la profunda pena que sentimos por la muerte de Jacki y la simpatía por su familia y sus seres queridos”.

Las personas que disfrutaban de la parada en Highland Park, Illinois, dejaron sus pertenencias a lo largo de la acera al percatarse de los disparos, que inicialmente confundieron con pirotecnia.

Toledo fue asesinado en lo que según su nieta de 23 años, Xochil Toledo, iba a ser un “divertido día familiar” que “se convirtió en una horrible pesadilla para todos nosotros.”

A través de una página de GoFundMe destinada a recaudar dinero para los gastos del funeral de Toledo, Xochil Toledo dijo que su abuelo era un “hombre cariñoso, creativo, aventurero y divertido”.

“Como familia estamos destrozados”, dijo.

Toledo había venido a Illinois a visitar a su familia hace unos dos meses, según el diario Chicago Sun-Times.

Sus familiares querían que se quedara de manera permanente debido a las heridas que había sufrido tras ser atropellado por un coche hace un par de años durante una visita anterior a Highland Park.

El periódico informó el lunes que fue alcanzado por tres balas y que murió en el lugar de los hechos.

No estaba seguro de querer asistir al desfile debido a la gran cantidad de gente y a su movilidad limitada, que le obliga a utilizar una andadera, pero Xochil Toledo comentó que la familia no quería dejarlo solo.