Cientos de personas acompañaron este domingo a nueve activistas e inmigrantes en el comienzo de una marcha de 90 millas (145 kilómetros) en Wisconsin que tiene como objetivo dar mayor “visibilidad” a los reclamos de licencias de conducir y ciudadanía para los indocumentados.

Activistas de Voces de la Frontera estimaron en alrededor de 500 personas las que se reunieron en las afueras de la sede de esa institución, en la ciudad de Milwaukee, para alentar a los caminantes durante la primera parte del trayecto, hasta la ciudad de Madison, capital del estado.

Antes de partir, hubo una fiesta con música, baile, comidas latinas típicas y hasta un puesto de vacunación contra la covid-19.

Los caminantes recorrerán unas 10 millas por día, para llegar el lunes 28 de junio al parque Olbrich de la ciudad de Madison, donde se concentrarán antes de marchar en manifestación hasta el edificio del Capitolio estatal.

Los organizadores esperan una concurrencia de unas mil personas ese día y exhortan a los trabajadores esenciales y sus familias a abandonar el trabajo y unirse a la marcha.

“Nuestras familias merecen vivir con paz, tranquilidad y dignidad”, declaró Eduardo Perea Hernández, hijo de trabajadores esenciales que participan en la marcha. “Necesitamos que el presidente, Joe Biden, y el Congreso aprueben un camino a la ciudadanía para los sin papeles”, reclamó.

Christine Newan-Ortiz, directora ejecutiva de Voces de la Frontera, declaró a Efe que 30 organizaciones proinmigrantes se han unido para patrocinar la marcha y difundir un mensaje coordinado que atraiga la atención sobre los problemas de los indocumentados.

“Si no hay presión o visibilidad, no habrá cambios. Tenemos que difundir el esfuerzo que estamos haciendo en estos momentos”, dijo.

El concejal municipal de Milwaukee, José Pérez, que este domingo inició la marcha junto a los activistas, dijo que Biden y los congresistas deberían priorizar la reforma migratoria, que permanece estancada por falta de apoyos por parte de los republicanos.

“Han pasado 35 años desde que el Congreso aprobó cambios en la ley de inmigración, y nuestra comunidad se ha sacrificado y esperado demasiado. Hemos escuchado demasiadas excusas, es el momento de actuar”, reclamó.

Wisconsin emitió licencias de conducir hasta el año 2007 sin exigir el número de seguro social o preguntar por el estatus migratorio, pero dejó de hacerlo al entrar en vigencia las exigencias de seguridad contempladas en la ley que creó el Real ID, una identificación con estándares federales.

El restablecimiento de la licencia de manejo beneficiaría de inmediato a unas 32.000 personas, de las cuales 22.000 trabajan en granjas e industria lechera, que dependen en gran medida de la mano de obra inmigrante, destacaron.