Kevin Mitnick, considerado uno de los “hackers” más conocidos de la década de 1990, fue perseguido por el Negociado Federal de Investigaciones (FBI, en inglés) y condenado por diversas intrusiones informáticas.

Entre quienes participaron en la investigación estuvo Shawn Nunley, un administrador de red de Novell cuya actuación resultó determinante para enviarlo a la cárcel.

Décadas después, ambos reconstruyeron su relación hasta convertirse en amigos y, tras la muerte de Mitnick en 2023, Nunley recibió un legado que le permitió adquirir el Porsche 911 Carrera 4 GTS que siempre había deseado.

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La llamada que cambió el rumbo de la investigación

En ese contexto trabajaba Shawn Nunley como administrador de red en Novell, empresa desarrolladora del sistema NetWare, ampliamente utilizado para gestionar redes empresariales, gubernamentales y universitarias. Su responsabilidad sobre los accesos remotos lo colocó en el centro de uno de los episodios más recordados del caso.

Una noche recibió una llamada de un hombre que se presentó como Gabe Nault, un empleado de Novell que supuestamente necesitaba acceso urgente a las conexiones por módem para resolver un problema relacionado con un proyecto confidencial denominado Snowbird. En realidad, quien hablaba era Kevin Mitnick.

Ingeniería social y preparación minuciosa

Antes de realizar la llamada, Mitnick había obtenido acceso al sistema de correo de voz de la empresa mediante técnicas de ingeniería social. Modificó el mensaje del verdadero empleado para respaldar su historia y reunió información suficiente para construir una identidad convincente, una metodología que caracterizó buena parte de sus intrusiones.

Kevin Mitnick
Kevin Mitnick (El Tiempo / GDA)

Aunque el relato incluía datos reales, Nunley detectó inconsistencias y decidió posponer la solicitud hasta el día siguiente. Antes de finalizar la conversación, pidió que el supuesto empleado dejara un mensaje de voz como constancia del pedido.

La evidencia que fortaleció el caso judicial

Mitnick dejó el mensaje y, a la mañana siguiente, Nunley lo grabó en una cinta de casete. Con el tiempo, esa grabación se transformó en una de las principales evidencias utilizadas por el Departamento de Justicia durante el proceso judicial contra el "hacker".

Pese a que Nunley detectó el engaño, Mitnick alcanzó a ingresar a la red de Novell y comenzó a transferir código fuente hacia un sistema externo antes de que la intrusión pudiera ser contenida.

Del enfrentamiento a la reconciliación

Mitnick fue arrestado en febrero de 1995 tras varios años prófugo y posteriormente condenado. Con el paso del tiempo, Nunley reconsideró algunos aspectos del proceso y llegó a la conclusión de que la acusación había magnificado el alcance de los daños, por lo que decidió contactar al abogado del “hacker” para ofrecer su colaboración.

Después de recuperar la libertad, Mitnick se comunicó con Nunley para disculparse. Ambos volvieron a encontrarse años más tarde durante una conferencia sobre seguridad informática, donde dejaron atrás las diferencias y comenzaron una amistad que se extendió durante más de dos décadas.

El legado inesperado de Kevin Mitnick

Kevin Mitnick falleció en 2023. Tras su muerte, Shawn Nunley reveló que su antiguo adversario le había dejado un legado económico suficiente para comprar el automóvil que siempre había querido: un Porsche 911 Carrera 4 GTS, cerrando así una historia que pasó del engaño y los tribunales a la reconciliación y la amistad.