Durante décadas, Lindsey Graham viajó por el mundo vendiendo una visión de Estados Unidos como una nación dispuesta a usar su poderío militar para proteger a las democracias de todo el mundo, incluso cuando su partido era tomado por un presidente abiertamente escéptico de esa visión del mundo.

Graham —quien murió inesperadamente a los 71 años el sábado por la noche— fue un raro puente entre la política exterior de “Estados Unidos primero” del presidente Donald Trump y el consenso tradicional de Washington que prioriza las alianzas con Europa e Israel —un enfoque que está perdiendo adeptos entre muchos miembros de ambos partidos políticos.

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Con esa idea de Estados Unidos, Graham siguió siendo un firme defensor de Ucrania hasta el final, incluso cuando el compromiso de Trump flaqueaba.

Graham representó a Carolina del Sur en la Cámara de Representantes y el Senado durante más de tres décadas. Murió después de lo que, según un informe preliminar de la oficina del médico forense de Washington, D .C., fue un desgarro en la aorta. La muerte del senador provocó elogios de líderes y diplomáticos de todo el mundo y condenas de Irán y otros países donde apoyaba la implementación de medidas militares.

“En una Estados Unidos cada vez más aislacionista, el senador Graham fue uno de los últimos titanes del Senado que favorecía una política exterior estadounidense enérgica y comprometida” , dijo Paul Foldi, un exdiplomático y principal asesor republicano de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. “Es irremplazable”.

Trump, a quien Graham se opuso y luego respaldó, ganó la Casa Blanca en parte al aprovechar el disgusto de los votantes con las guerras en Irak y Afganistán, ambas defendidas por el ala del Partido Republicano de Graham.

Graham se ató a Trump

Cuando Trump regresó para un segundo mandato, Graham celebró su enfoque agresivo hacia Irán, pero permaneció en gran medida en silencio cuando el presidente desmantelaba la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), cuestionaba el valor de la OTAN, sugería usar la fuerza militar contra aliados para apoderarse de Groenlandia y elogiaba a dictadores como el presidente ruso Vladímir Putin.

“Su flexibilidad moral en los últimos años ha sido decepcionante para muchos que lo veían como un patriota con principios”, dijo Dan Baer, que fue funcionario del Departamento de Estado durante el mandato de Barack Obama y ahora está en el Carnegie Endowment for Peace.

Matthew Kroenig, vicepresidente del Atlantic Council en Washington, D.C., relató que Graham una vez le dijo que no tenía sentido intentar desafiar a Trump.

“Como buen político, reconoció que Trump comandaba el Partido Republicano y la base republicana y que si intentabas trabajar en su contra no lograrías nada”, comentó Kroenig.

Sostuvo que el enfoque de Graham ha dado frutos en el segundo mandato de Trump, ya que el presidente no ha abandonado a Ucrania y al mismo tiempo ha dado luz verde a intervenciones en Irán y Venezuela que el senador defendía.

“Miren la política exterior de Trump: es más una política exterior de Lindsey Graham que una política exterior de Tucker Carlson”, señaló Kroenig, en referencia al comentarista conservador que es un destacado opositor de la intervención estadounidense en el extranjero.

Elogiado como amigo de Ucrania

El viernes, poco después de regresar de un viaje a Kiev, Graham anunció un acuerdo con el gobierno de Trump para avanzar en un paquete de sanciones contra Rusia.

El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy afirmó que Graham, con quien se reunió dos veces en la última semana, visitó Ucrania 10 veces desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en 2022 y “estuvo aquí con nuestro pueblo cuando más se le necesitaba”. Añadió que “Lindsey fue un verdadero defensor de la libertad y de los valores que hacen que nuestro mundo sea más seguro”.

Graham recibió homenajes por su compromiso de larga data con la OTAN y la amistad transatlántica en un momento en que esos lazos han estado bajo una presión severa.

El secretario general de la alianza militar, Mark Rutte, señaló que Graham fue “un poderoso defensor de Estados Unidos que creía firmemente en la Alianza de la OTAN y trabajaba activamente para poner fin a la guerra de Rusia contra Ucrania”. El predecesor de Rutte, Jens Stoltenberg, elogió el “incansable compromiso” del senador por Carolina del Sur con la OTAN y el vínculo transatlántico, así como su “firme apoyo” a Ucrania.

Graham se ganó el respeto en el flanco oriental de la OTAN, donde las intenciones de Rusia se observan con profunda preocupación.

El ministro de Relaciones Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, expresó: “Estonia lo recordará como un amigo incondicional, un sólido defensor del flanco oriental de la OTAN y un defensor inquebrantable de Ucrania”. Su homóloga letona, Baiba Braže, manifestó que estuvo “entre los más firmes partidarios de la OTAN y de las relaciones transatlánticas (y) de la asistencia a Ucrania para contrarrestar la agresión rusa”.

Abogó por atacar Irán

Baer, el exfuncionario del Departamento de Estado con Obama, dijo que Graham merecía crédito por ayudar a que Trump mantuviera al menos algo de apoyo a Ucrania. Pero señaló que el senador por Carolina del Sur también abogó para que el presidente atacara Irán, lo que desencadenó un conflicto en curso que, según Baer, Estados Unidos está perdiendo.

“No creo que el registro histórico de política exterior de Lindsey Graham sea blanco y negro”, consideró Baer.

El senador respaldó políticas destinadas a aislar a Irán y a limitar sus programas de misiles y nuclear, celebró la decisión de Trump de atacar instalaciones nucleares el año pasado y apoyó el conflicto más reciente allí.

En un momento dado, Graham abogó por usar tropas terrestres para apoderarse de la isla de Kharg, un sitio crucial para el procesamiento de petróleo iraní.

“Hicimos Iwo Jima, podemos hacer esto”, le dijo a Fox News en marzo.

La televisión estatal iraní anunció la muerte de Graham durante una transmisión en vivo en términos abiertamente hostiles.

“Felicito a la gran nación de Irán porque Lindsey Graham, el senador estadounidense belicista y antiiraní, se ha ido al infierno”, indicó el presentador.

Un firme aliado de Israel

Aunque era admirado en Israel, su postura respecto a la guerra en Gaza en particular enfureció a muchos en Oriente Medio, incluidos aliados de Estados Unidos que defendían una solución diplomática.

Se expresó con contundencia a favor de las devastadoras operaciones militares israelíes en Gaza tras el ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel por parte de milicianos encabezados por Hamás.

En mayo de 2024, después que Washington pausó parte de la ayuda militar a Israel, instó al entonces secretario de Defensa, Lloyd Austin, a “darle a Israel lo que necesita para librar la guerra”. Comparó la amenaza que enfrentaba Israel con “Hiroshima y Nagasaki con esteroides”. Más tarde ese año publicó en redes sociales que “los palestinos en Gaza son la población más radicalizada del planeta, a la que se le enseña a odiar a los judíos desde el nacimiento”.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu lo llamó “un gran amigo de Israel” y “un amigo muy querido para mí”.

Netanyahu afirmó que Graham entendía que la seguridad de Israel y la de Estados Unidos eran inseparables y el primer ministro dijo que Graham dedicó su vida a defender a Estados Unidos, fortalecer la alianza entre Estados Unidos e Israel y respaldar al mundo libre.

“Israel ha perdido a uno de sus mejores amigos. Estados Unidos ha perdido a un gran patriota. Yo he perdido a un amigo querido”, declaró Netanyahu.

Pero la guerra de Gaza también ha ayudado a desencadenar un cambio contra Israel entre los votantes estadounidenses, ya que en una reciente encuesta de AP-NORC mostró que un 58% de los demócratas opina que Estados Unidos da a los israelíes demasiado apoyo.

Además, los republicanos más jóvenes tienen más probabilidades que sus homólogos mayores de decir que Estados Unidos apoya demasiado a los israelíes, lo que plantea la posibilidad de un cambio generacional.