Un verano típico en Florida, el lugar del mundo donde más personas son mordidas por escualos cada año sin haberlos provocado, no lo es sin ataques de tiburón, pero eso no significa que esos temidos animales tengan hambre de gente, advierten los científicos.

Casi todos los ataques de tiburones responden a la confusión, dice a Efe el director del Programa de Investigación de Tiburones de la Universidad de Florida en Gainesville, Gavin Naylor.

“Sabemos esto porque más del 60 % de las mordeduras de tiburón a personas ocurren en aguas con poca visibilidad donde el animal no puede ver con claridad”, señaló Naylor, uno de los principales especialistas del mundo en la materia.

No obstante, reconoce que el comportamiento de los humanos dentro del agua puede influir en los ataques.

En 2021 Estados Unidos revalidó su título de país donde más personas son mordidas por escualos al año sin provocación de por medio, con 47 casos, uno de los cuales resultó en muerte.

FLORIDA A LA CABEZA

En relación a Florida, durante décadas ha encabezado las listas mundiales de ataques, tendencia que continuó en 2021 con 28 casos no provocados que representan el 60 % de EE.UU. y el 38 % del mundo, según datos del Archivo Internacional de Ataques de Tiburones del Museo de Historia Natural de Florida (ISAF, en inglés).

La entidad confirmó que en 2021 se registraron 73 mordeduras de tiburón no provocadas en humanos y 39 provocadas, a lo que hay que sumar 25 casos adicionales específicos, mientras que las muertes en ese periodo por esta causa en todo el globo alcanzaron las 9.

“Si los humanos eligen nadar donde se alimentan los tiburones aumenta la probabilidad de ser mordido”, aclaró el experto.

“Los ataques de tiburones no son nuevos, pero en los últimos tiempos merecen mayor atención en los medios”, precisó Naylor.

Los 47 casos confirmados en EE.UU. de ataques no provocados suponen un 42 % más que los 33 de 2020.

Naylor dijo que no es exactamente correcto que los ataques de tiburones en Florida se hayan disparado, aunque pueda interpretarse debido a que los medios han prestado más atención al asunto.

“Puede haber más casos de personas que muerden a otras personas en Nueva York que en las costas de Florida”, sostuvo en tono jocoso, aunque reconoció que se deben tomar medidas.

EVITAR ATAQUES

Uno de los casos más dramáticos de este verano es el de un niño de 10 años que sufrió en agostó la amputación de una pierna por la mordedura de un tiburón en una playa de los Cayos de Florida.

Un mes antes había pasado por lo mismo Addison Bethea, una joven de 17 años que sufrió el ataque de tiburón de unos 2,7 metros de longitud cuando recogía vieiras en Keaton Beach.

“Traté de apartarlo de mí y darle un golpe en la nariz, pero estaba en una posición extraña en la que no podía darle un buen puñetazo en la nariz. Luego trató de arrastrarme bajo el agua porque estábamos como a dos metros bajo el agua”, relató la joven desde el hospital Tallahassee Memorial HealthCare.

Naylor dice que “para evitar los ataques es mejor mantenerse siempre en grupos, ya que es más probable que los tiburones ataquen a un individuo solitario”.

El experto aconsejó no alejarse demasiado de la costa, evitar bañarse durante las horas de oscuridad y usar cualquier prenda u objeto reflectante.

El también experto en tiburones Neil Hammerschlag, ecólogo marino en la Universidad de Miami, dijo a Efe que si en las últimas fechas han aumentado los ataques se debe, en su opinión, a que más personas acuden a las playas.

Señaló que los ataques no debe interpretarse como una conducta de depredador, sino que responden, probablemente, a curiosidad o identificación equivocada de presa.

En relación a si ciertas conductas humanas pueden favorecer los ataques, dijo que “más gente en el agua aumenta la probabilidad de mordeduras, especialmente en áreas donde hay una actividad de peces inusualmente alta o de pesca”.

“Los humanos no están en el menú de los tiburones. Esta especie rara vez ataca a las personas y cuando lo hacen las mordeduras nos indican que suele ser un error”, matizó.

“Las personas no deberían tener miedo a los tiburones. Las poblaciones de escualos están disminuyendo a nivel mundial debido al interés por sus aletas y carne”, dijo.

Según una investigación internacional encabezada por la Universidad Internacional de Florida (FIU, en inglés) y publicada en julio pasado, más del 70 % de las especies de tiburón, cuyas aletas se comercializan, están en peligro de extinción.

Hammerschlag destacó que la merma de ejemplares es preocupante porque, como grandes depredadores, los tiburones “ayudan a mantener un equilibrio saludable en los ecosistemas oceánicos”.