Mason Flores, estudiante de secundaria y jugador de fútbol americano de Sweet Home High School, en Oregón, murió el lunes 5 de octubre, precisamente el día de su cumpleaños número 16.

El adolescente había resultado gravemente herido una semana antes, durante un partido de la categoría junior varsity contra Marist Catholic, celebrado el 28 de septiembre.

Tras sufrir una convulsión, Flores fue trasladado en avión a un hospital de Portland, donde los médicos determinaron que tenía una hemorragia cerebral. El joven tuvo que ser sometido a una cirugía para reducir la inflamación, pero su condición continuó deteriorándose.

La familia informó posteriormente que el adolescente no lograría recuperarse y, finalmente, falleció el lunes.

La noticia provocó numerosas muestras de apoyo por parte de compañeros, familiares y miembros de la comunidad escolar.

El equipo Sweet Home Husky recordó a Flores por su “personalidad contagiosa” y destacó el impacto que tuvo entre sus compañeros.

El superintendente del Distrito Escolar de Sweet Home, Terry Martin, también expresó sus condolencias y señaló que el joven llevaba alegría, calidez y risas a la escuela. Además, resaltó que se preocupaba por que las personas a su alrededor se sintieran queridas e incluidas.

La familia de Flores tomó la decisión de donar sus órganos, con la intención de ayudar a salvar la vida de otras personas.

Mientras el adolescente permanecía hospitalizado, la comunidad también organizó actividades para ayudar económicamente a su familia. Un lavado de autos de dos días coordinado por su amigo Ryder Oakley recaudó unos $19,000, mientras que una cadena de cafeterías aportó otros $2,000 mediante las ventas de un fin de semana.

Flores fue recordado por su amor al fútbol americano y por la manera en que apoyaba a sus compañeros dentro y fuera del campo.