Nueva York le declara la guerra a las ratas con nuevas reglas de inspección
A pesar de la preocupación que existe en la ciudad, los reportes de ratas han disminuido.

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Nueva York se prepara para reforzar su estrategia contra las infestaciones de ratas con nuevas reglas de inspección que buscan acelerar la respuesta de las autoridades y aumentar la presión sobre los propietarios de edificios afectados.
La normativa propuesta surge a raíz de la Ley Local 8 de 2026, que obliga al Departamento de Salud de la ciudad a inspeccionar una propiedad dentro de los 14 días posteriores a una denuncia o solicitud relacionada con una posible infestación de roedores.
El cambio responde, en parte, a las quejas de residentes que aseguraban haber presentado múltiples reportes mediante el sistema 311 sin que los inspectores acudieran a sus propiedades.
La iniciativa fue impulsada por la concejala de Brooklyn Susan Zhuang. Durante el proceso legislativo, la funcionaria señaló que recibió reclamos de residentes que habían pedido ayuda en varias ocasiones ante problemas con ratas.
¿Qué buscarán los inspectores?
Las nuevas inspecciones deberán incluir tanto las áreas interiores como exteriores de las propiedades.
Los funcionarios buscarán señales que demuestren actividad reciente de roedores, entre ellas:
- Excrementos frescos.
- Huellas.
- Madrigueras.
- Marcas recientes de roeduras.
- Presencia de ratas vivas.
Los inspectores también deberán determinar si la propiedad cumple con las condiciones necesarias para superar la inspección y documentar los hallazgos de cada visita.
Si los inspectores no pueden entrar a una propiedad durante el primer intento, deberán realizar una segunda visita dentro de los siguientes 20 días.
Antes de que las nuevas reglas entren en vigor, el Departamento de Salud realizará una audiencia pública el 14 de septiembre.
Multas de hasta $2,000
Los propietarios tendrán que tomar medidas para eliminar o controlar las infestaciones.
Entre las acciones exigidas están mantener las instalaciones limpias y desinfectadas, almacenar la basura en recipientes rígidos de plástico o metal con tapas herméticas y retirar escombros u objetos acumulados que puedan servir de refugio para los roedores.
También será necesario sellar agujeros, grietas y otros posibles puntos de entrada, incluidos espacios alrededor de puertas, ventanas, rejillas de ventilación y desagües.
Otra opción es contratar a un exterminador que cuente con la licencia correspondiente del estado de Nueva York.
Las sanciones aumentarán dependiendo del número de infracciones:
- Primera infracción: $300.
- Segunda infracción: $600.
- Tercera infracción: $1,200.
- Cuatro o más infracciones: hasta $2,000.
Las autoridades advierten que realizar algunas de estas medidas no garantiza que el propietario quede libre de una infracción si durante una inspección todavía se encuentran señales de actividad de ratas.
Menos denuncias de ratas en 2026
A pesar de la preocupación que existe en la ciudad, los reportes de ratas han disminuido.
Durante los primeros siete meses de 2026, el sistema 311 recibió alrededor de 9,900 denuncias relacionadas con ratas. Es la primera vez desde 2020 que el número de reportes acumulados durante ese período queda por debajo de las 10,000 llamadas.
Las autoridades relacionan parte de esta reducción con las medidas adoptadas para limitar el acceso de los roedores a alimentos y desperdicios.
Nueva York también ha comenzado a cambiar la forma en que se maneja la basura en las calles.
La ciudad está sustituyendo progresivamente las tradicionales bolsas de basura colocadas en las aceras por contenedores cerrados. El objetivo es impedir que las ratas tengan acceso fácil a los restos de comida.
Más del 70% de la basura de la ciudad ya debe colocarse en recipientes sellados, según datos citados por El Diario NY.
El programa de los llamados Empire Bins comenzó como piloto en 2023 en West Harlem y posteriormente se extendió a otras zonas de Manhattan.
La administración del alcalde Zohran Mamdani tiene como objetivo ampliar el sistema a toda la ciudad para 2032, como parte de una estrategia para reducir las fuentes de alimento y refugio de los roedores.
Con las nuevas reglas de inspección, Nueva York busca combinar una respuesta más rápida a las denuncias con mayores obligaciones para los propietarios y sanciones más fuertes para quienes no controlen las infestaciones.


