El nacimiento de siete bebés en una misma familia captó la atención internacional en noviembre de 1997. Los septillizos McCaughey, nacidos en Des Moines, Iowa, se convirtieron en un caso extraordinario para la medicina y en protagonistas de una historia familiar que, con los años, ha estado marcada por retos económicos, dificultades de salud y el paso hacia la independencia.

Bobbi y Kenny McCaughey ya tenían una hija, Mikayla, cuando recurrieron a tratamientos de fertilidad para intentar ampliar la familia. La pareja recibió con sorpresa la noticia de que esperaba siete bebés, un embarazo de alto riesgo que requirió vigilancia médica constante.

Los hermanos disfrutan llevar una vida más normal. (AP/Charlie Neibergall/Archivo)
Los hermanos disfrutan llevar una vida más normal. (AP/Charlie Neibergall/Archivo)

El 19 de noviembre de ese año nacieron Kenny, Alexis, Natalie, Kelsey, Nathan, Brandon y Joel. Según los reportes de la época, los siete llegaron al mundo en un intervalo de apenas seis minutos y se convirtieron en el primer grupo de septillizos conocido en sobrevivir al nacimiento.

Su llegada fue celebrada como un acontecimiento extraordinario, aunque el cuidado de siete recién nacidos prematuros supondría importantes exigencias para la familia.

Los retos de criar a siete bebés

La vida de los McCaughey cambió por completo después del nacimiento. La atención de los niños, las necesidades médicas y los gastos de una familia tan numerosa representaron una carga considerable.

Con el tiempo, Bobbi asumió la responsabilidad principal de la crianza de sus ocho hijos, según relatos publicados sobre la familia. La experiencia estuvo acompañada de dificultades emocionales y económicas, mientras intentaba atender las necesidades individuales de cada uno.

La historia también despertó una ola de solidaridad en Estados Unidos. La familia recibió donaciones de empresas y particulares, además de ayuda destinada a facilitar la crianza y la educación de los niños. El entonces presidente Bill Clinton también expresó su apoyo a la familia.

Dos hermanos enfrentaron problemas de salud

El desarrollo de los septillizos no fue igual para todos. Alexis y Nathan nacieron con parálisis cerebral y necesitaron tratamientos y atención especializada durante su infancia.

Nathan se sometió en 2005 a una cirugía de columna que contribuyó a mejorar su movilidad. Ambos recibieron terapias y utilizaron andadores para desplazarse, mientras avanzaban en su desarrollo y ganaban independencia.

Pese a estos desafíos, los siete continuaron sus estudios y contaron con oportunidades educativas, incluidas becas universitarias ofrecidas como parte del apoyo que recibió la familia tras su nacimiento.

De una infancia bajo la mirada pública a la adultez

En 2016, los septillizos se graduaron juntos de la escuela secundaria Carlisle, un nuevo hito que volvió a atraer la atención de los medios.

Los septillizos Nathan, Kenny, Joel, Alexis, Brandon, Kelsey y Natalie McCaughey posan para la foto de su graduación junto al director de la escuela secundaria de Carlisle, Matthew Blackstone. (Rachel Mummey/The Des Moines Register via AP)
Los septillizos Nathan, Kenny, Joel, Alexis, Brandon, Kelsey y Natalie McCaughey posan para la foto de su graduación junto al director de la escuela secundaria de Carlisle, Matthew Blackstone. (Rachel Mummey/The Des Moines Register via AP)

Después de graduarse, tomaron caminos diferentes. Natalie, Kelsey, Nathan y Joel ingresaron a la Universidad Hannibal-LaGrange, mientras que Kenny y Alexis optaron por estudiar en el Des Moines Area Community College. Brandon, por su parte, decidió enlistarse en el Ejército de Estados Unidos.

Con el paso de los años, los hermanos han desarrollado sus propios proyectos y vidas fuera de la atención constante que acompañó su nacimiento. La familia también ha crecido con la llegada de nietos, dando paso a una nueva generación.

Una nueva etapa para su madre

Para Bobbi, ver a sus hijos crecer y comenzar una vida independiente representa el cierre de una etapa que durante años estuvo definida por el ajetreo de criar a siete niños de la misma edad, además de su hija mayor.

La casa, que alguna vez estuvo llena de las necesidades y actividades de ocho hijos, tiene ahora una dinámica diferente. Esa transición trae consigo nostalgia, pero también satisfacción al observar cómo cada uno ha ido construyendo su propio futuro.

La historia de los septillizos McCaughey comenzó como un acontecimiento médico excepcional y se convirtió en una experiencia familiar seguida durante décadas. Su recorrido refleja tanto los desafíos de una crianza extraordinaria como los cambios que llegan cuando los hijos dejan el hogar y emprenden caminos propios.s