El aumento de avistamientos de tiburones frente a las costas del noreste de Estados Unidos ha llevado a científicos y autoridades marinas a reforzar la vigilancia en playas de New York y New Jersey justo cuando comienza la temporada alta de verano.

Investigadores de OCEARCH informaron recientemente la detección de varios ejemplares monitoreados mediante rastreadores satelitales cerca de zonas populares entre bañistas.

Uno de ellos es Quint, un tiburón blanco juvenil de casi 10 pies de largo que fue localizado frente a la costa sur de Long Island, cerca de Fire Island.

Otro ejemplar que mantiene atentos a los científicos es Nori, una hembra de tiburón blanco de aproximadamente casi nueve pies. El animal fue registrado por primera vez en mayo cerca de los Hamptons y posteriormente continuó desplazándose hacia el norte hasta aparecer frente a las costas de Maine y Terranova, en Canadá.

Especialistas de OCEARCH consideran que el recorrido de Nori podría ser una señal importante sobre los patrones migratorios de los tiburones blancos en el Atlántico norte occidental.

El científico de datos John Tyminski explicó que normalmente los primeros tiburones en migrar hacia aguas frías son los adultos y subadultos debido a que toleran mejor las bajas temperaturas, por lo que el movimiento de un ejemplar juvenil ha despertado especial interés entre los investigadores.

Nori había sido marcada con un dispositivo satelital en Nueva Escocia en octubre del año pasado. Tras pasar el invierno cerca de las Carolinas, inició su desplazamiento hacia el noreste.

Mientras tanto, expertos de la Atlantic White Shark Conservancy también investigan cambios en el comportamiento de otras especies, particularmente del tiburón arenero oscuro.

Un estudio divulgado este año documentó avistamientos de estos animales cerca de Nantucket e incluso registró por primera vez imágenes de ejemplares cazando focas en aguas poco profundas.

La investigadora Megan Winton explicó que el análisis de estas conductas todavía se encuentra en etapas iniciales, aunque representa un avance significativo para comprender cómo interactúan los tiburones con sus presas cerca de las costas.

Aunque el tiburón arenero oscuro es más pequeño que el tiburón blanco, los científicos destacan características distintivas como su cola en forma de media luna, el hocico redondeado y la manera ondulante en que se desplaza.

Los investigadores recalcan que el incremento de reportes no significa necesariamente que exista un mayor riesgo para los bañistas. Según explican, el aumento en los avistamientos responde principalmente a las nuevas tecnologías de rastreo y monitoreo utilizadas para seguir a las especies marinas.

En paralelo, Florida continúa siendo el estado con más ataques de tiburón registrados en el país, de acuerdo con cifras recopiladas por World Population Review.

El informe señala que la combinación de playas extensas, aguas cálidas y una gran cantidad de turistas durante todo el año influye en la cantidad de incidentes reportados. Sin embargo, aclara que los ataques fatales siguen siendo poco comunes gracias a la rápida atención médica y a las medidas de seguridad en las playas.

Después de Florida aparece Hawaii, donde la cantidad de incidentes es menor, aunque la proporción de casos mortales resulta más elevada.

El reporte también incluye a California y Nueva York entre las zonas con encuentros relevantes entre humanos y tiburones, aunque insiste en que las muertes son extremadamente raras.

Ante el inicio del verano, el Departamento de Conservación Ambiental del estado de Nueva York recordó que el océano forma parte del hábitat natural de estos depredadores y destacó que los ataques no provocados continúan siendo poco frecuentes.

La agencia explicó que muchos incidentes corresponden a “mordidas de prueba”, situaciones en las que el tiburón confunde a una persona con una presa habitual.

Entre las principales recomendaciones figuran evitar nadar cerca de focas o bancos de peces, mantenerse alejados de áreas donde las aves marinas se alimentan y no entrar al agua durante el amanecer, el anochecer o la noche.

Las autoridades también sugieren evitar aguas turbias y seguir las instrucciones de salvavidas y personal de parques.

Los especialistas subrayan que no existe evidencia de que los tiburones estén buscando atacar deliberadamente a las personas y consideran que conocer mejor el comportamiento de estas especies resulta fundamental para reforzar la seguridad sin generar alarma innecesaria en las playas del noreste estadounidense.