Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está mostrando una determinación renovada para minimizar la amenaza de una pandemia que ha matado a más de 215,000 estadounidenses y que ha complicado sus posibilidades de ganar la reelección y gobernar desde la Casa Blanca por otros cuatro años.

Desde que salió del hospital, aislado por el coronavirus, Trump ha impulsado —en las palabras y en los hechos— una actitud optimista en un momento en el que las infecciones de esta enfermedad están aumentando en Europa y las autoridades de salud pública dan alarma de que la tasa de infección en Estados Unidos está subiendo hacia un nuevo pico.

En la última semana, el presidente ha divulgado información errónea sobre el virus, ha menospreciado al principal experto en enfermedades infecciosas de la nación y ha mantenido su práctica de evitar el uso de mascarillas.

Mientras acelera sus esfuerzos por restarle importancia al virus, los demócratas intentan enmarcar la carrera por la Casa Blanca una suerte de referéndum sobre el manejo de Trump de la peor crisis de salud pública de Estados Unidos en más de un siglo.

El viernes, en un evento en Fort Myers, Florida, el presidente dijo a sus partidarios que la nación está “dejando atrás” al virus.

Sin embargo, la economía de Estados Unidos todavía tiene mucho que avanzar. Desde que la pandemia golpeó al país a principios de la primavera, se llegaron a perder un máximo de 22 millones de empleos, de los cuales aproximadamente la mitad siguen sin recuperarse.

La nación promedió más de 50,000 casos nuevos de coronavirus por día durante la semana pasada. Las encuestas de opinión pública indican que Trump enfrenta fuertes vientos en contra en su intento por afianzar un segundo mandato.

El jueves por la noche, durante una asamblea con votantes auspiciada por NBC News, se le preguntó a Trump si debería haber sabido mejor qué precauciones tomar antes de encabezar una ceremonia en el jardín de rosas de la Casa Blanca y una recepción en el interior para anunciar su nominación de la jueza Amy Coney Barrett a la Corte Suprema. En ese evento pocos invitados usaron mascarillas y no se respetó el distanciamiento social.

El presidente respondió citando incorrectamente un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Afirmó falsamente que el uso de mascarillas no mitiga la propagación del virus, pero el estudio de los CDC no dijo eso.

Trump también ha sido cauteloso al divulgar información sobre su salud y no quiso decir si había dado negativo en la prueba el día de su primer debate con el demócrata Joe Biden, dos días antes de su diagnóstico positivo.