Washington. El presidente estadounidense Donald Trump mantuvo conversaciones con el mandatario colombiano Gustavo Petro en la Casa Blanca el martes, solo semanas después de amenazar con una acción militar contra el país sudamericano y acusar al líder de inundar Estados Unidos con cocaína.

La reunión, que se centró en la cooperación en seguridad regional y los esfuerzos contra el narcotráfico, se dio después de que Trump aseguró que Petro —quien sigue criticando a Trump y la operación estadounidense para capturar al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro — se ha mostrado más dispuesto a trabajar con su administración para frenar el flujo de drogas ilegales desde Colombia.

“De alguna manera, después de la incursión en Venezuela, se volvió muy amable”, dijo Trump a los periodistas en vísperas de la visita de Petro. “Cambió mucho su actitud”.

Sin embargo, la discordia entre los líderes ensombreció la reunión de aproximadamente dos horas, incluso cuando Trump trató de restar importancia a cualquier fricción.

En los últimos días, Petro, un político de izquierda, siguió arremetiendo contra Trump llamándolo “cómplice de genocidio” en la Franja de Gaza, y afirmar que la captura de Maduro fue un secuestro.

Antes de su partida hacia Washington, Petro llamó a los colombianos a salir a las calles de Bogotá durante la reunión en la Casa Blanca. En paralelo, el gobierno de Petro hizo un par de guiños al gobierno estadounidense al reanudar formalmente las deportaciones de colombianos y extraditar el martes a Andrés Marín Silva, alias “Pipe Tuluá”, por delitos relacionados con narcotráfico.

Minutos antes de reunirse con Trump, Petro lamentó en un video compartido por la presidencia que la mayoría de sus hijos vivan fuera de Colombia por la lucha contra el narcotráfico que ha librado “porque nosotros sí la hemos sufrido directamente y de verdad”.

Acompañado por una de sus hijas y su nieta, lamentó que la mayoría de sus hijos vivan fuera de Colombia, en el exilio, debido a la lucha que está librando contra el narcotráfico.

Después de la reunión bilateral, el mandatario colombiano daría una conferencia de prensa en la embajada colombiana en Washington.

Petro llegó a las conversaciones acompañado de la ministra de Relaciones Exteriores, Rosa Yolanda Villavicencio, el ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez Suárez, y el embajador Daniel García-Peña, mientras que Trump estuvo acompañado por el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el senador republicano Bernie Moreno, de Ohio, quien nació en Colombia.

Ha habido un cambio en las relaciones entre EE.UU. y Colombia

Históricamente, Bogotá ha sido un aliado de Washington. En los últimos 30 años, Estados Unidos ha trabajado estrechamente con Colombia, el mayor productor mundial de cocaína, para arrestar a narcotraficantes, repeler a grupos rebeldes y fomentar el desarrollo económico en áreas rurales. Colombia también está designada por Estados Unidos como un importante aliado no perteneciente a la OTAN.

Pero las relaciones entre los líderes se han tensado por la acumulación de fuerzas estadounidenses en la región para realizar ataques militares mortales sin precedentes dirigidos a embarcaciones sospechosas de contrabando de drogas en el Caribe y el Pacífico oriental. Al menos 126 personas han muerto en 36 ataques conocidos.

En octubre, la administración republicana de Trump anunció sanciones a Petro, su familia y un miembro de su gobierno por acusaciones de participación en el comercio mundial de drogas.

El Departamento del Tesoro impuso las sanciones contra Petro; su esposa, Verónica del Socorro Alcocer García; su hijo, Nicolás Fernando Petro Burgos y el ministro del Interior, Armando Alberto Benedetti.

Las sanciones, que tuvieron que ser levantadas para permitir que Petro viajara a Washington esta semana, se produjeron después de que Estados Unidos anunció en septiembre que, por primera vez en tres décadas, agregaría a Colombia a la lista de naciones que no cooperan en la guerra contra las drogas.

Luego vino la audaz operación militar el mes pasado para capturar a Maduro y su esposa para enfrentar cargos federales de conspiración de drogas, una acción que Petro ha denunciado enérgicamente. Tras la destitución de Maduro, Trump puso a Colombia en aviso y advirtió ominosamente a Petro que podría ser el siguiente.

Colombia está “dirigida por un hombre enfermo que le gusta hacer cocaína y venderla a Estados Unidos”, dijo Trump sobre Petro el mes pasado. “Y no lo va a hacer por mucho tiempo, déjenme decirles”.

Pero unos días después, las tensiones se aliviaron un poco tras una llamada entre los líderes. Trump dijo que Petro en su conversación de una hora explicó “la situación de las drogas y otros desacuerdos” y Trump extendió una invitación a Petro para la visita a la Casa Blanca.

Trump omite saludar a Petro, quien llega con regalos

Se esperaba que el presidente colombiano utilizara la reunión en parte para detallar sus iniciativas contra el narcotráfico a Trump. Y en un gesto diplomático en medio de la acritud, funcionarios colombianos dijeron que Petro llegó con regalos, incluyendo una cesta indígena Wounaan característica de la región del Chocó de Colombia para Trump y un vestido hecho a mano por artesanos indígenas de Nariño para la primera dama Melania Trump.

La oficina de Petro publicó una foto de Trump y Petro conversando mientras caminaban por la columnata hacia el Despacho Oval al inicio de la visita. García-Peña, el enviado de Colombia a Washington, aparece en la imagen sosteniendo una copia del libro de Trump “The Art of the Deal”.

Trump omitió saludar a Petro a su llegada y posar para una fotografía con él frente al Pórtico Norte de la Casa Blanca antes de la prensa reunida, una escena habitual en las visitas de la mayoría de los líderes extranjeros. En su lugar, Petro llegó a una entrada lateral de la Casa Blanca a lo largo de la Avenida Ejecutiva Oeste, minutos antes del inicio de su reunión programada.

Los líderes no hicieron declaraciones conjuntas ante la prensa, algo que Trump típicamente hace al inicio o al final de la mayoría de las visitas de líderes.