Más de 17,000 militares estadounidenses y filipinos participarán en uno de sus mayores ejercicios anuales de combate en Filipinas, que subrayan el firme compromiso de Estados Unidos con Asia pese a su preocupación por Oriente Medio, afirmó un funcionario militar estadounidense el martes.

Durante las maniobras del 20 de abril al 8 de mayo, llamadas Balikatan, fuerzas japonesas dispararán un misil en un ejercicio de hundimiento de un buque en aguas del noroeste de Filipinas frente al disputado mar de China Meridional. El jefe de Defensa de Japón ha sido invitado a presenciar el ejercicio con fuego real, informaron funcionarios militares filipinos.

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Las maniobras de combate a gran escala de Estados Unidos y Filipinas, aliados por tratado desde hace mucho tiempo, se ampliarán este año para incluir a otras fuerzas amigas, incluidas las de Japón, Francia y Canadá, que han firmado acuerdos de fuerzas visitantes con Manila, indicó el ejército filipino.

“Nuestro mensaje es nuestra dedicación y compromiso con nuestra alianza y la seguridad regional”, dijo el coronel Robert Bunn, portavoz de las fuerzas estadounidenses, en una rueda de prensa cuando se le preguntó qué mensaje quería enviar el ejército estadounidense con su amplio despliegue de Balikatan pese a la guerra en Oriente Medio.

Bunn no precisó de inmediato el número de fuerzas estadounidenses que se sumarán a los ejercicios de combate. El año pasado, unos 9.000 militares estadounidenses participaron en los ejercicios Balikatan, que significa “hombro con hombro” en tagalo.

El aspecto defensivo de contrarrestar drones es una parte muy importante del ejercicio”, señaló Bunn en respuesta a una pregunta sobre los tipos de operaciones simuladas de combate que se esperan.

China se ha opuesto a los ejercicios de combate en la región, especialmente a los que involucran fuerzas estadounidenses, incluidos los realizados en o cerca del disputado mar de China Meridional, que Beijing reclama prácticamente en su totalidad.

Filipinas, Vietnam, Malasia, Brunéi y Taiwán también reclaman esas aguas, una ruta clave del comercio mundial, pero los enfrentamientos territoriales han aumentado especialmente entre fuerzas chinas y filipinas en los últimos años.

El ejército filipino sostiene que los ejercicios de combate no van dirigidos contra ningún país, aunque reconoce que las maniobras con Estados Unidos y aliados en materia de seguridad ayudarían a Filipinas a defender los intereses del país en las aguas en disputa.

El año pasado, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró a funcionarios filipinos durante una visita a Manila que el gobierno de Trump trabajaría con sus aliados para reforzar la disuasión frente a amenazas en todo el mundo, incluida la agresión de China en el mar de China Meridional.

“Los amigos deben estar hombro con hombro para disuadir el conflicto, para garantizar que haya libre navegación, ya sea que lo llamen mar de China Meridional o mar de Filipinas Occidental”, dijo Hegseth al presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr.