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Intelectuales aseguran que los puertorriqueños se resisten a perder su identidad nacional

07/25/2010 |04:49 p.m.
El escritor Luis López Nieves no sabe cómo la cultura puertorriqueña se mantiene fuerte. (Inter News Service)  
A lo largo de los 112 años de dominación de Estados Unidos, que se cumplen ha habido en los puertorriqueños una especie de resistencia.

A lo largo de los 112 años de dominación de Estados Unidos, que se cumplen hoy, domingo, a la par con los 58 años de la fundación del Estado Libre Asociado (ELA) de Puerto Rico, ha habido en los puertorriqueños una especie de resistencia que hace que hasta los más fervorosos defensores de la anexión plena no quieran rendir su identidad a la anglosajona, a juicio del laureado escritor Luis López Nieves.

“A veces no sé cómo es que todavía se mantiene con tanta fortaleza la cultura puertorriqueña, tiene que ser algo en el ADN o en los genes de nuestra cultura, que incluso gente que la odia no puede dejar de pertenecer a ella”, manifestó a la agencia Inter News Service (INS) el dos veces Premio Nacional de Literatura a propósito de las efemérides de la invasión militar estadounidense en 1898 y de la fundación del ELA en 1952.

López Nieves es de opinión que el pueblo puertorriqueño navega en un mar de contradicciones respecto a lo que constituye su ser y eso, en parte, lo atribuye a la existencia del ELA y del Partido Popular Democrático (PPD), que caracteriza como “una especie de kindergarten del anexionismo”.

“Cuando el PPD está en el gobierno tiene una actitud amistosa hacia la cultura puertorriqueña, pero frente al Partido Nuevo Progresista (PNP) quiere parecer el más americano”, argumentó el autor del controvertido relato “Seva: Historia de la primera invasión norteamericana de la Isla de Puerto Rico ocurrida en mayo de 1898”, que provocó un gran revuelo cuando se publicó por vez primera en 1984 al punto que el entonces gobernador Carlos Romero Barceló se propuso comisionar una investigación sobre los ficticios hechos narrados.

López Nieves apuntó que hay mucha gente que “conscientemente quieren ser norteamericanos, estudian en colegios en inglés, leen en inglés, pero son puertorriqueños”.

Esto lo atribuyó a que más allá de la presencia estadounidense en la vida de los boricuas por los últimos 112 años, “la gente sabe lo que son y en el fondo no quieren cambiar”.

“Sabemos que hay mucha gente que se siente más norteamericana que puertorriqueña y basta conversar con ellas cinco minutos y ellas mismas no se dan cuentan de lo puertorriqueñas que son. Tiene que ser algo genético, como pasa con la cultura hebrea, con los judíos, hay algo en la cultura hispana que a pesar de las presiones externas seguimos hablando español”, confiesa el autor de la novela “El silencio de Galileo”.

Recordó cómo durante una administración del PNP, una directora ejecutiva del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), a la que prefirió no nombrar, sustituyó las clases del cuatro, instrumento típico, por una de “tap dance”.

El ex director ejecutivo del ICP, Carmelo Delgado Cintrón, consideró, al igual que López Nieves, que el PPD ha tratado de darle vuelo a la cultura nacional a través de figuras como don Ricardo Alegría.

“Creo que, en su contradicción, el PPD a través del ELA ha intentado preservar, en alguna medida, la cultura puertorriqueña con la labor de Ricardo Alegría, Arturo Morales Carrión o Ernesto Ramos Antonini, pero esa necesidad ha existido por la misma característica del estatus político que tenemos”, adujo Delgado Cintrón, prologuista del libro “La farsa del Estado Libre Asociado”, de Vicente Géigel Polanco (1904-1979), que acaba de ser reeditado.

Para Delgado Cintrón es claro que los puertorriqueños, independientemente de su relación con Estados Unidos, se saben latinoamericanos, hermanados históricamente con las otras naciones de su misma estirpe.

Recordó que hay un sentir generalizado en el país de que el ELA es una colonia, tal como incluso lo dejó establecido el ex presidente del Tribunal Supremo de Puerto Rico, José Trías Monge, al publicar en 1997 en la Universidad de Yale el libro “Puerto Rico, las penas de la colonia más antigua del mundo”, donde pasa revista “a estos procesos seudoconstitucionales del Estado Libre Asociado”.
“La solución de la condición política o estatus de Puerto Rico tiene que estar basada en fórmulas soberanas. Que no se solicite de ninguna manera la autorización del Congreso de EE.UU. o del Presidente de esa nación para resolver esa condición política”, precisó Delgado Cintrón.

El intelectual sostiene que “un ELA mejorado cuya base sea una convención constituyente autorizada por el Congreso de Estados Unidos, como la anterior, vuelve a colocarnos en una posición de eterna colonia”.

López Nieves apunta, en tanto, que el miedo a la soberanía le viene al PPD de que cuando se erige en la primera fuerza política electoral del país, la segunda lo era el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y para menguarle el empuje no sólo comenzó la persecución política sino el ensalzamiento de todo lo que fuera estadounidense.

“Ahí es cuando comienza la confusión en su militancia y se convierte en el kindergarten del anexionismo”, subrayó.

El secretario general del PIP, Juan Dalmau Ramírez, atribuyó la mengua de este sector ideológico a “la descarnada persecución contra el independentismo, el crecimiento de la dependencia política y económica de Estados Unidos y el discurso de la Guerra Fría, que éramos soviéticos o estadounidenses”.

“Al independentismo se le acusó siempre de ser un enemigo, y se decía que con la independencia el país se moría de hambre y es ahora bajo el ELA que el país enfrenta su peor momento económico y social, mientras países hermanos latinoamericanos y caribeños han tenido un repunte aprovechando el instrumento que da la soberanía plena y la independencia”, remató el dirigente socialdemócrata.