No acaba la tensión en el recinto de Carolina de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

A las alegaciones se unió un grupo de docentes de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios que participaron como observadores durante el proceso.

“No hubo respeto de ningún procedimiento parlamentario”, dijo firme Miguel Hernández, presidente del capítulo de Carolina, e hizo referencia a que, cuando se pedía que se constatara el quórum, luego se decretaban recesos que permitieran a los estudiantes llamar a última hora a otros alumnos.

Pero los resultados fueron contundentes: 297 votos a favor de abrir los portones, 12 en contra  y 21 abstenidos. ¿El problema? Al sumarlos son 330 votos, tres personas por debajo del quórum requerido.

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Ante ello, el movimiento estudiantil continúa firme en que no se levantará la huelga, pese a que el rector Moisés Orengo anunció la misma noche de la asamblea a través de una carta circular que las clases comenzarán el próximo martes, 2 de mayo.

“Se citó al rector a una reunión hoy (ayer) a las 8:00 de la mañana. El mismo no llegó”, dijo la portavoz Gabriela Hernández, estudiante de Administración de Hoteles y Restaurantes.

Hernández también aseguró que, como movimiento, no tienen reparos en abrir los portones si es la decisión que se toma, pero en un proceso que no esté amañado, como alegan fue la asamblea.

Por otra parte, el  profesor Iván Rosario, expresó que “tenemos la esperanza de que el rector recapacite y se abra al diálogo para evitar cualquier incidencia de violencia y que vaya a afectar cualquiera de las partes. Nuestra posición es hacia el diálogo”. 

El temor de distintas partes es que el martes, al retomar las clases, haya alguna confrontación. 

“Yo creo que [la carta circular del rector] fue apresurada, y no solamente apresurada, sino que entendemos que carecía de una información de una de las partes porque si él tuviese todo el cuadro de lo que aquí ocurrió, tendría que darse cuenta que no podría llamar a eso una asamblea democrática”, argumentó el profesor Hernández.

El docente aclaró que no están ni a favor ni en contra de la huelga, sino que cumplen con su rol como observadores durante el proceso.

El movimiento estudiantil comentó que ya habían comenzado algún tipo de negociación con la decana de Asuntos Estudiantiles, Nitza Ávila, pero que seguían esperando por el rector.

Sobre la votación tan débil a favor de la huelga, los estudiantes alegaron que algunos de los que apoyan la paralización decidieron no participar del proceso luego de ver las irregularidades.

“Los procesos no fueron transparentes. La mesa estaba a favor de las personas que querían terminar la huelga (…) no se pudo presentar puntos informativos, se hizo acercamientos a la mesa para que se hicieran y ellos alegaban que teníamos que buscarlo en internet”, planteó la portavoz estudiantil.

“No se presentó una agenda con anterioridad, se citó verbalmente y allí se decidió y se seguía o no se seguía (con la asamblea)”, añadió.

En los portones había una treintena de estudiantes de Carolina y un puñado de  otros recintos.

Profesores y empleados iban y llegaban. “¿Sobrevivieron la tormenta?” preguntó uno. En la asamblea reinó el descontrol de huelguistas y “anti-huelgas”.