Entre los tratamientos que se evalúan en Puerto Rico para minimizar los riesgos graves de inflamación que ocurre en algunos pacientes con diagnósticos de COVID-19 se considera la administración por un periodo corto de corticosteroides, un protocolo piloto que se inició en el Hospital Auxilio Mutuo y que, al momento, ha dado resultados favorables.

En la investigación no aleatoria participa el reconocido oncólogo Fernando Cabanillas, quien explicó a Primera Hora que el ensayo se ha probado con 12 pacientes positivos al novel coronavirus, pero la expectativa para realizar un análisis responsable es llegar a 100 personas con la enfermedad.

Indicó que el tratamiento es uno profiláctico de 5 días y está diseñado para suministrarlo a los pacientes que se encuentran en los primeros 10 días de la enfermedad.

“Va excelente… hasta ahora no hemos perdido a ningún paciente y lo hemos llevado a cabo en 12 personas. Lo que hacemos es identificar pacientes en alto riesgo de complicaciones”, sostuvo el galeno.

De hecho, el secretario de Salud, Lorenzo González, elogió en entrevista con Primera Hora la iniciativa.

“Se están llevando a cabo diferentes recursos para tratar a pacientes de COVID-19 y van muy bien. Tenemos lo de las trasfusiones de plasma en algunos hospitales y en otros, por ejemplo el doctor Fernando Cabanillas, en Auxilio Mutuo, inició un tratamiento a base de esteroides para aquellos que tienen una respuesta inmune abrupta a la enfermedad”, expresó el titular.

Cabanillas explicó que la enfermedad de la COVID-19 tiene dos fases: la primera corresponde a la infección viral del tracto respiratorio la cual empieza -muchas veces- con tos persistente y fiebre; y la segunda fase comienza entre 5 a 7 días después y es caracterizada por una inflamación severa.

Cabanillas indica que el 80% de los pacientes se recuperan satisfactoriamente en la primera fase, pero los que no corren la misma suerte sufren serias complicaciones desarrollando síntomas asociados a dificultad respiratoria y pulmonía.

“Demuestran un aumento en los marcadores de inflamación que son las que ocasionan esa dificultad respiratoria tan extrema que, incluso, puede llevar a la muerte”, manifiesta el galeno al agregar que algunas personas pudieran pasar bien la primera fase y de repente presentar una recaída y es, precisamente, porque sus organismos presentaron un alto grado de inflamación justo cuando pareciera que el virus está siendo controlado. Esto pudiera tratarse también a una reacción del sistema inmunológico del propio paciente.

“Muchos de estos casos – con marcadores de inflamación- desarrollan tanta dificultad respiratoria que terminan en un ventilador”, agrega.

Estos casos, que al principio parecen ser leves, pueden transformarse en casos graves que luego terminan dependientes de un respirador. Hasta un 20% de los individuos infectados requieren hospitalización. Un 5% necesita cuidados intensivos.

Es precisamente ante de que inicie la segunda fase o que se desarrolle lo que los médicos llamen una “tormenta de citoquinas” que se recomienda el tratamiento que tienen a prueba en el Hospital Auxilio Mutuo y que ha sido sugerida por médicos de otros países como España, Italia y en jurisdicciones como Houston, Texas en Estados Unidos.

Cabanillas dijo que de los 12 pacientes en los que se ha utilizado el tratamiento antiinflamatorio, dos presentaban alteraciones en los marcadores inflamatorios que se les hizo mediante pruebas de sangre. “Uno de ellos ya fue dado de alta y está ‘joggeando’ dos millas diarias… así de bien ha sido su recuperación”, indicó.

“A todos los pacientes les medimos en sangre los marcadores. Eso es importante porque ese estado de inflamación es lo que desencadena en una segunda fase en una pulmonía severa. Pero si los identificamos temprano y les damos el tratamiento por 5 días podemos lograr bajarlos. Y así ha ocurrido. Todo va muy bien”, destacó.

Insistió en que “lo que mata a los pacientes no es el virus, es la reacción del cuerpo al virus”.

“Y esa reacción inflamatoria por tal de eliminar al virus a veces es marcada y ahí es que mete en problemas y peligro a los pacientes… pero si prevenimos eso hay ventajas”, añadió.

El doctor Cabanillas fue el médico que denunció que el Departamento de Salud no estaba haciendo pruebas de coronavirus a pacientes con sintomatología. Su reclamo llegó hasta los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en Atlanta, lo que provocó una reacción inmediata de la agencia que, finalmente, realizó el análisis que arrojó un resultado positivo. Tras estar tres semanas en la unidad de cuidado intensivo el paciente - un hombre que tenía 71 años- falleció.