El apoyo del senador Antonio “el Chuchin” Soto a su hijo Anthony Kenny Soto Rivera , cuya fianza por varios cargos relacionados con drogas fue de un millón de dólares, consiste básicamente en contestarle el teléfono y echarle la bendición.

Arrestado sorpresivamente en mayo por violar sus condiciones de libertad bajo palabra en Pensilvania, el hijo del legislador ya no está en el Centro Metropolitano de Detención en Guaynabo, sino que fue extraditado.

“Ya está en Filadelfia cumpliendo lo que le queda”, expresó Soto, aunque el calendario judicial del condado de York señala que el 2 de agosto (hoy) el joven de 34 años tendrá una vista preliminar.

Acerca de los cargos, que incluyen la posesión de marihuana con intención de distribuirla y la posesión de Percocet, también con intención de distribuirla, Soto reiteró que “yo en eso no me meto”.

“Se lo dije bien claro a todos mis hijos. Con cualquier cosa que pasen, cualquier situación, yo estaré diciendo presente en todo lo que pueda. Pero eso (las drogas) yo no lo patrocino en nada. El familiar mío que se meta en líos de drogas nunca puede contar conmigo para nada”, reiteró.

¿Ha estado cerca de él en estos momentos?

No voy a estar con él en el proceso. Yo no mando a nadie a cometer delitos de nada.

Según el político del PNP, quien es investigado por la Comisión de Ética del Senado luego de haber anunciado que tenía un lujoso auto Bentley que le habían regalado, aseguró que a todos sus hijos les ha dado “una doctrina muy buena”.

“Si hay algo que yo castigo en la vida, es eso, las sustancias controladas. No se puede y no se puede y siempre los he instruido a ellos a hacer el bien”, insistió.

El legislador afirmó que cada vez que tiene la oportunidad “le mando anuncio de que el crimen no paga”. “Si es culpable de lo que se le imputa, que lo pague. Y no estoy diciendo que sea culpable”, añadió al dejar abierta la posibilidad de que su hijo no sea responsable de lo que se le imputa.

El Bentley y su silla

De la posibilidad de no finalizar el término por la investigación que se sigue contra él en Ética, el Chuchin dijo que piensa que sí, “pero nada, todo depende”.

“A mí me gusta trabajar en el Capitolio. Yo dejé muchas cosas por estar aquí”, mencionó sin enumerar cuáles.

Acerca de los caracoles, nada que ver. Los días en que se jactaba de la sabiduría de estas conchas y de los seres que le soplaban cosas al oído parece que pasaron a la historia. Al menos a la historia mediática.

“No he consultado nada. Todo lo que pueda resolver no es problema. Llegan pruebas de Dios y uno tiene que afincarse más a Cristo. Esto para mí terminó desde que entregué los documentos. Todo está bien, garantizado. Esto está bien claro todo”, insistió al tiempo que aseguró que trabajará “mano a mano” con Fortuño.