Sin poder controlar el llanto, el senador Antonio Soto, “el Chuchin”, planteó la difícil situación que atraviesa ante el hecho de que alguaciles federales hayan arrestado sorpresivamente a su hijo, Anthony K. Soto, por violar sus condiciones de libertad bajo palabra en Pensilvania.

El legislador novoprogresista describió la dolorosa situación como “si hubiese muerto un ser querido”.

El legislador dijo desconocer el delito por el que resultó convicto su hijo Anthony, de 35 años, habido en su primer matrimonio, quien vivía en Filadelfia hace algún tiempo y que es mecánico de oficio.

“A mí me sorprendió grandemente. Él estaba hablando conmigo. Él mismo había dicho que había terminado la probatoria y que venía a Puerto Rico a pasar con su mamá el Día de las Madres y también el cumpleaños de ella, el pasado 4 de mayo, cuando vienen y lo buscan”, relató el senador a Primera Hora.

¿Qué explicación dio él?

Él dijo: ‘Es que yo terminé con ellos. Yo hice el tiempo. Yo creo que hay una confusión porque si él hubiese sabido, lo hubiese hecho el tiempo pendiente. Si no, no me pedía trabajo y que yo buscara donde acomodarlo”, dijo.

¿Cómo se dio la dinámica?

Lo vino a arrestar un agente de US Marshall y creo que lo tienen en una institución carcelaria. Voy a verlo para ver lo que hace falta.

¿Está en la cárcel federal?

No necesariamente. Puede estar en la estatal, para que sea extraditado.

¿Usted no sabía lo que a él le pasaba?

No. Nada. Es que ellos le ocultan a uno todo para que uno no se afecte de salud porque la salud de uno cuando uno pasa de los 30 años se afecta, comentó con el sentido de humor que lo caracteriza.

Soto relató que tiene otro hijo al que llamó igual. ¿Por qué? Porque le gusta ese nombre. Agregó que Anthony se crió en Puerto Rico pero decidió irse a Pensilvania. Repitió que le estaba “consiguiendo los papeles para trabajar”.

Pero, ¿ha hablado con él?

Yo no he hablado con él. Lo vi, pues celebramos el cumpleaños de la mamá juntos, en la casa de la mamá. A ella la cogieron de sorpresa. Por la tarde él echó una siestecita y ahí lo cogieron.

¿Su hijo estudió? ¿En qué trabajaba?

Estudió. Trabajaba. Era mecánico de profesión, pero un mecánico... un mecánico de verdad. Era el que tenía en el dealer toda la vida, apuntó.

¿Por qué se fue a Pensilvania?

Buscando mejores horizontes.

Pero, ¿se comunicaba con él?

Todo el tiempo hemos tenido comunicación.

Soto recalcó que su hijo estaba seguro de haber completado su probatoria, porque sí no, “quién iba a hacer una cosa así, sabiendo que le falta poco tiempo y se va a la huida”.

Repitió que no sabe en qué cárcel lo tienen y que estaba averiguando.

“El agente se ha portado como un distinguido caballero. Hablé con él. Es de aquí. Trabaja en la oficina del US Marshall. Ha hecho un trabajo magistral, genuino. Se ha comportado muy bien. Iba a hacer arreglos. Lo arrestó y lo llevó a Guayama.

Usted debe estar bien afectado.

“Esto es tremendo. Esto no es fácil, la que uno está pasando, pero lo que hay es que estar vivo. Si alegadamente ha cometido algo, que la justicia se haga cargo de él, porque no vinimos a cometer delito.

Como “desconoce” el delito y el tiempo que estaba cumpliendo Anthony, no sabe cuánto es lo que tendrá que cumplir si se le revoca la probatoria. Fue enfático al señalar que pague lo que tenga que pagar.

“Definitivo. Siempre he querido que todas las cosas se aclaren, que no se tergiversen nada. Si las hizo tiene que pagarlas. Nadie está por encima de la ley”.

Está sufriendo mucho.

“Yo estoy sufriendo terriblemente. Eso es como si se le muriera un familiar a uno. Siempre hay margen de error en todos los casos y nadie sabe”, dice en llanto.

Y usted lo ama.

“¡Ay, Dios mío! A todos. Eso es mi vida. Mis hijos son la mejor riqueza. Con dolor en el alma... estoy haciendo pucheritos para no llorar.

Llore.

“Usted cree que no lo estoy haciendo. ( Sollozos) Es terrible”.