Como parte de la lucha para hacer frente al incremento en hospitalizaciones de pacientes con COVID-19 y al agotamiento físico y emocional de los trabajadores de la salud, el gobierno de Puerto Rico tiene la facultad de solicitar al Departamento de Defensa de Estados Unidos apoyo de médicos, enfermeras y recursos militares para que ayuden a reducir la carga en los hospitales locales.

Aunque el gobernador Pedro Pierluisi, y el secretario del Departamento de Salud, Carlos Mellado, han dicho esta semana que no hay riesgo de colapso en los hospitales de la isla, otros líderes del sector, como el presidente de Colegio de Médicos Cirujanos, Víctor Ramos, han advertido que más allá de la disponibilidad de camas hay agotamiento entre los miles de profesionales de la salud que han trabajando incansablemente durante la pandemia y que han visto un impacto significativo en sus labores con la llegada de Ómicron, una variante que aunque es menos severa que Delta, es más contagiosa y ha provocado cifras históricas de ingresos a las clínicas durante los últimos días.

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Ante este escenario, el experto en asuntos militares, Carlos Cuebas, explicó que los gobiernos de todos los estados y territorios estadounidenses -incluyendo a Puerto Rico- tienen disponible por disposición del presidente Joe Biden la oportunidad de solicitar apoyo adicional para los hospitales a través del Departamento de la Defensa.

“En diciembre el presidente anunció el plan en el que se ordena al Departamento de la Defensa tener disponibles 1,000 médicos y profesionales de la medicina que son militares para asistir en distintos hospitales y comunidades. Esto se hace para facilitar los servicios en las clínicas y aliviar el agotamiento y carga de trabajo de los profesionales en los hospitales civiles, quienes han sido héroes durante toda la emergencia y, sin duda, hay que quitarse el sombrero ante ellos”, acotó Cuebas, quien cupó puestos de alta responsabilidad y liderato en importantes comandos del Ejercito de Estados Unidos, inluyendo el Pentagono y el Cuerpo de Paracaidistas número 18 y el Comando del Ejército Sur.

Explicó que el Departamento de la Defensa conformó 12 grupos de tarea conjunta en la Reserva del Ejército de Estados Unidos y cada uno de estos cuenta con 85 profesionales de la salud que incluyen: especialisas en enfermedades infecciosas, enfermeros, médicos generalistas, terapistas, sicólogos, farmacéuticos, entre otros profesionales y personal clínico.

“Son profesionales que sirven en el campo civil pero traen también la experiencia militar de haber estado en áreas de combate, donde se trabaja con mucha presión y se toman decisiones en corto tiempo que en muchas ocasiones son de vida o muerte”, explicó.

En el caso de Puerto Rico hay un equipo militar conformado por especialistas de todas las ramas de la salud en el Fuerte Buchanan, en Guaynabo, pero de ser necesario se activarían grupos de otros estados.

Desde que el presidente Biden hizo el anunció de disponibilidad de los recursos médicos militares, se han activado grupos de trabajo para laborar en hospitales en Nueva York, Newark, Boston, Detroit, Philadelphia y Michigan, entre otras jurisdicciones.

“Ahora mismo en Michigan se supone que la misión culminara el 2 de enero, pero lo extendieron 30 días más porque el personal necesita más tiempo para recuperarse”, subrayó.

¿Por qué no lo han pedido en Puerto Rico si hay alza de contagios y hospitalizaciones y se ha dicho que hay agotamiento de gran parte del personal en las clínicas?

“El proceso para pedir este tipo de asistencia no es distinto a lo que ocurrió en los terremotos del área sur (2020) o lo que ocurrió para la recuperación tras el huracán María (2017). Así que la dinámica es la misma y es el gobierno local el que debe solicitar al gobierno federal la asistencia. Luego, el gobierno federal a través del Pentágono y el Comando Norte, que es el que se encarga de las misiones dentro de Estados Unidos y cuyos cuarteles generales están en Colorado, los que activarían el esfuerzo de ayuda. Es importante que entiendan que el Ejército no se puede autoconvocar. El gobierno de Puerto Rico tiene que decir al gobierno federal “ayúdame” y ahí empieza el proceso”, explicó Cuebas al aclarar que esto no involucra a la Guardia Nacional de Puerto Rico, un ente militar que responde únicamente al gobierno de la isla.

La asignación de respuesta se canalizaría a través de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y destacó que el programa no provee el suplido de equipos médicos, facilidades o materiales, sino que se limita a recursos humanos especializados en el área de salud.

“Se trata de movilizar hombres y mujeres de las áreas médico militares para que se trasladen a los hospitales civiles y ayuden a ese personal que está agotado o que está enfermo y necesitan tomar un descanso. Tampoco se trata de una solución permanente pues esto está diseñado como un esfuerzo temporero en lo que la situación en ese hospital se estabiliza. No es que van a reemplazar a los profesionales de la salud de esos hospitales, es una integración. Y el ‘feedback’ de los lugares donde se está haciendo es positivo”, precisó Cuebas, quien ha participado en operaciones de combate y de cooperación intenracional de seguridad, incluyendo la Operación Enduring Freedom (Medio Oriente), Operación Secured Tomorrow (Haití), entre otras.

Cabe señalar que “cada militar activado recibe la paga del Ejército de Estados Unidos”.

“Al momento, a nivel local no ha surgido una petición. Lo que he escuchado públicamente es que los hospitales están bien. Pero, a la vez, se habla de personal agotado y mi exhortación sería que si esa es la realidad hagan un análisis y tomen la acción correspondiente. Mi labor es informar que existe este beneficio y está disponible si el gobierno lo requiere”, puntualizó Cuebas.