La propuesta para solucionar el problema de erosión costera en las Parcelas Suárez, en Loíza, de manera “natural”, y recuperar la playa, mantiene ilusionados a los loiceños.

La alternativa surgió tras el éxito detectado en el Proyecto de Restauración Ecológica de Dunas que el Centro de Conservación y Restauración Ecológica, conocido como Vida Marina, de la Universidad de Puerto Rico (UPR), recinto de Aguadilla, realiza en Isabela, Camuy y Arecibo.

En teoría, la solución no es similar, ya que no se colocarán tablas para atrapar la arena y crear dunas. Sin embargo, se busca crear espacios donde la arena de playa le gane al poder del mar.

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“Cruzamos los brazos que el mismo funcione en beneficio de la comunidad. La comunidad quería tener el acceso a la playa y, si se colocaba roca, pues, no tendríamos ese acceso que quisiera la comunidad. Porque, si se coloca la roca, se perdería el acceso a la playa. Esta alternativa la vimos viable, porque se puede restaurar la playa y pueden disfrutar los residentes”, precisó el líder comunitario, Alexis Correa.

La alternativa para la comunidad loiceña surgió como parte de los acuerdos establecidos entre Vida Marina y el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA). Se le conoce como los “trapbag”.

El secretario del DRNA, Waldemar Quiles, se expresó seguro de que “vamos a recuperar el pedazo de playa que se fue”.

El proyecto principal no lo realizará Vida Marina, aunque tendrán una activa participación en la limpieza de la zona marítimo terrestre y en un proyecto para proteger la arena. La agencia ha contratado a unos expertos de Florida, cuya compañía se llama TrapBag. Dicho contrato no está registrado todavía en la Oficina del Contralor.

En su página cibernética, la empresa establece que “TrapBag es una barrera de control de erosión económica y de rápida implementación, similar, pero superior, a los sacos de arena convencionales. Estas barreras celulares absorben el impacto de las olas, asegurando el terreno y previniendo la erosión”.

¿Cómo funcionará?

Quiles dio su explicación boricua de la obra a realizarse, durante un recorrido por el proyecto de restauración de dunas en Isabela.

Señaló que hay que esperar que el mar se retire para colocar las “trapbag”. Estas “son como unos cubos de 4x4x4 de profundo, que se guardan colapsados. Tú los abres después como si fueran un acordeón cuando los vas a emplazar. Los vas a poner ahí en el sitio. Entonces, es como si fueras a montar un muro de gaviones, pero con esa tela que es resistente al ambiente marino, resistente al sol y, entonces, lo llenas con arena la primera mitad, le echas agua para que se consolide, no se vaya compactando con el tiempo y después vuelves y llenas la segunda mitad y vuelves y le aplicas agua hasta que la completas. Ese proceso se repite dependiendo de la configuración. Generalmente, son tres filas de esas, dos abajo y una arriba. Imagínate tú, dos filitas de esas aquí y una encima envuelta con una malla que se tira hacia atrás y ahí atrás le depositas arena. Esa malla que le tira por encima y que llega hacia acá atrás, cuando tú le tiras la arena encima, crea fricción entre la malla y la arena y eso les da estabilidad adicional a los muros además del peso que ya tienen y de la inclinación que van a tener para que resistan el embate del mar, esa malla le da un apoyo adicional”.

Mira la técnica que emula el proceso de la naturaleza para ayudar a formar esta barrera natural que protege la costa.

La arena, dijo el secretario, saldrá de unas montañas que se acumularon en la zona sur de las carreteras de Loíza, colindantes al océano Atlántico, tras el paso del huracán María.

Tras creada la zona para contrarrestar el embate del mar, el equipo de Vida Marina entraría a sembrar plantas y hierbas que ayudan a mantener la arena. Sería tal y como se hace en las dunas para protegerlas.

El proyecto no ha arrancado. El DRNA espera por obtener un permiso del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos para iniciarlo.

Correa informó que el DRNA se ha mostrado activo en cumplir con los requisitos que ha tenido la agencia para que se dé el permiso prontamente.

El secretario, entretanto, detalló que el permiso que piden, como es de emergencia, será para reparar la zona más impactada por la erosión.

“Empezamos con un proyecto inicial de unos 500 pies para obtener unos permisos más rápidos y, entonces, paralelo a ese proceso de permisología vamos trabajando otro proyecto que coja donde acaban los 500 pies y se llegue más allá, porque en lo que estamos construyendo este vamos completando la permisología adicional, que es un poco más larga, para entonces solapar los dos proyectos”, dijo Quiles.

Se espera que el proyecto cubra la zona de Parcelas Suárez y Tocones, en Loíza.

La comunidad lo que espera es que los permisos lleguen rápidamente, ya que el mal tiempo que se ha registrado en los pasados días continúa afectado la erosión costera en la zona.