Lloroso, con paso apresurado y sin la sonrisa con la que llegó, el renunciante senador penepé por el distrito 6 de Guayama, Antonio Soto, mejor conocido como “el Chuchin”, abandonó ayer tarde el Capitolio, después de acuartelarse varias horas en su oficina legislativa en espera de emitir su último voto.

Su renuncia, en medio de escandalosas imputaciones sobre irregularidades en sus planillas contributivas, sus finanzas y por el cobro de dietas en la Legislatura, es efectiva hoy a las 12:00 de la medianoche. Todavía tiene 15 días para que la renuncia se torne final y firme.

Poco antes de las 11:00 de la mañana, arribó al Capitolio. A su llegada se limitó a decir a los periodistas: “Saludos, pa’ noviembre 4”.

El 8 de noviembre de 2012 son las elecciones generales.

Enseguida entró a la que fue su oficina legislativa hasta ayer. Minutos después, apareció el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, con quien se reunió por unos 10 minutos, a puertas cerradas.

Tras el cónclave, Rivera Schatz dijo que fue él quien le pidió la renuncia al senador del PNP.

Soto se mantuvo encerrado en su oficina mientras una veintena de periodistas lo aguardaban en el pasillo. Después de una larga espera de casi tres horas, se asomó por el vestíbulo para decirles a los periodistas que no podía hacer expresiones públicas.

“Los quiero mucho a todos. Han hecho muy bien su trabajo. Los felicito, pero son situaciones en las que no puedo expresarme”, dijo el pintoresco legislador.

¿Ha cobrado dietas (ilegalmente)?, le preguntó un reportero de televisión.

Siempre los voy a querer... Salí a saludarlos y a desearles éxitos en sus carreras, para que vean que yo soy de pueblo.

Mientras la prensa aguardaba, la oficina estaba custodiada por efectivos de seguridad del Capitolio.

Cuando llegó al hemiciclo, a eso de las 4:05 de la tarde, Soto trató de sonreír, pero fue ignorado por los senadores. Sólo se voltearon para saludarlo, desde sus asientos, los penepés José Emilio González y Ramón Díaz Hernández, cuyas bancas quedaban contiguas a las del renunciante legislador. También se acercó a saludarlo, tibiamente, su correligionario Luis Daniel Muñiz.

Soto no se movió de la banca. Hasta allí fue un empleado a entregarle un sobre con lo que aparentaba ser un cheque.

Después que emitió su voto electrónico, rebuscó en su escritorio y levantó un dedo índice como si quisiera hablar, pero volvió a ser ignorado.

Luego salió apresuradamente de la Casa de las Leyes. Antes de partir, pasó por su oficina en el sótano y se abrazó con varios de los que, hasta ayer, fueron sus empleados.

“La vida continúa y tengo que trabajar para mantener a mi familia. He trabajado toda la vida. No me he muerto. Yo sigo vivo y luchando. Éstas son cosas que ocurren, y yo voy a seguir luchando”, le dijo a Primera Hora.

¿Se aferra a su fe espiritista?

Espiritista no, con Dios totalmente.

Temprano en la mañana, había dicho que se sentía “cómodo y tranquilo” después de haber dimitido a su escaño legislativo.

“Me siento muy bien... estoy cómodo, contento y bien de salud”, dijo el polémico ex legislador en entrevista telefónica con Primera Hora.

¿Por qué renunció?

“La vida es así, así, así”, dijo en su peculiar estilo chistoso.

El ex legislador sostuvo que después de que pase todo este “huracán”, hablará.

“Voy a demostrar que todo lo del Bentley está bien”, indicó, mientras comentaba que, próximamente, ofrecerá una conferencia de prensa y que, durante el día de ayer, no daría más entrevistas.

¿Se va a defender?

El Chuchin está defendido ya por Dios, que es mi pastor.

Dijo que cada día le da gracias a Dios.

“Yo creo mucho en Dios, y todo esto Dios se lo manda a uno como una prueba para que uno se afinque más”, sostuvo vía telefónica.

Sigue la pesquisa

Hoy, la Comisión de Ética del Senado se reunirá a las 9:00 de la mañana para decidir el curso de acción con la evidencia que recopiló el organismo legislativo, y que imputa al ex senador un alegado patrón de evasión contributiva. Una querella, que está ante la Oficina del Contralor, también le imputa a Soto haber cobrado dietas legislativas mientras se encontraba de viaje en asuntos personales, contrario a lo que dispone el reglamento.

“Discutiremos la renuncia y definiremos el proceder. No hay una agenda, lo acordaremos mañana”, dijo el portavoz de la mayoría penepé y miembro de la Comisión de Ética, Larry Seilhamer.

“Cualquier persona a la que se le impute la comisión de delito, tiene que ser procesada. No me quiero adelantar, pero coincido con la expresión del gobernador (Luis Fortuño)”, sostuvo Seilhamer.

El senador popular Jorge Suárez, también miembro de la Comisión, dijo que todavía la renuncia no es final y firme.

“Tenemos jurisdicción. Mientras esos 15 días transcurran, podemos seguir trabajando sobre los asuntos del senador Soto”, indicó Suárez.

Mientras, un clima de incertidumbre reinaba entre los ocho empleados del Chuchin.

“No sabemos nada”, dijo la directora de la Comisión de Cooperativismo que presidía Soto, Yaisa Ramos. “Los empleados estamos con él. No podemos dejarlo solo en un momento tan difícil, porque nos dio empleo. No era nuestro jefe, nos trataba como un padre”, dijo la secretaria ejecutiva, Karla Santos.