Si es un ferviente consumidor de café, prepárese para el impacto que pudiese tener en su bolsillo el que se haya aprobado un aumento en el precio en el que se compra el famoso grano a los agricultores boricuas o al mercado internacional para ser molido, procesado y vendido en el supermercado, las panaderías o en el “coffee shop”.

En entrevista con Primera Hora, el secretario de Agricultura, Irving Rodríguez Torres, aceptó que se augura que el impacto sea de un 20%, ya que ese fue el promedio del aumento aprobado al precio base del café.

“Si se le pasara a todo el consumidor, pues entonces sería un 20 por ciento de lo que cuesta en góndola”, afirmó.

La respuesta la dio luego de que el Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO) emitiera la Orden número 2026-007, la cual revisó la estructura de precios mínimos en que se compra el café. El aumento se fijó por recomendaciones del Comité Evaluador del Café y el insumo del Departamento de Agricultura.

Por ejemplo, tras 15 años sin revisar el precio en el que los beneficiadores y torrefactores compran el café a los agricultores boricuas, el DACO aprobó un incremento de $18 a $22 el almud, que es una medida española que representa 28 libras.

Además, aumentó el café importado semitostado que el Departamento de Agricultura adquiere y vende a los torrefactores a través de la Administración para el Desarrollo de Empresas Agropecuarias (ADEA) a $450 por quintal para Arábiga y a $307.20 para Robusta.

Los aumentos entrarán en vigor el 13 de noviembre.

Al hablar de estos incrementos, Rodríguez Torres intentó no dar un ejemplo en que saliera a la luz cuánto dinero más costaría el café al consumidor boricua que lo compra en el supermercado.

Dijo que se puede obtener el cálculo del impacto, al multiplicar el precio en que se compra el café en la actualidad por 0.20.

Sin embargo, cuando justificó el que Agricultura sea intermediario en el proceso de compra del café a nivel internacional y pretendía exponer que el golpe para el consumidor sería tres o cuatro veces mayor al que se daría con el aprobado aumento, dio un ejemplo.

“Estas son las dos opciones: o subimos a ese 20% o lo otro es que cualquier persona en Puerto Rico puede traer café. No tiene que ser el Departamento de Agricultura. Lo que pasa es que el Departamento de Agricultura no paga el arancel de $200 el quintal adicional. Así que, ¿cuál era la otra opción? Que lo trajera la gente o lo trajera cualquier persona y pagara esos $200 más el quintal. Eso iba a representar casi triplicar el precio que vemos en góndola o a hasta cuatro veces el precio que tenía. Eso podía hacer que una bolsita de 14 onzas, que hoy en día está a cinco pesos, iba a costar 14 pesos. Esa era la otra opción. Así que, por eso, todos nos sentamos en la mesa, ok , vamos a llegar a un acuerdo de cómo mantenemos el Programa (de Compra y Venta de Café de Agricultura), pero impactamos lo menos posible el consumidor. Llegamos todos a ese 20 por ciento, que es lo que estamos haciendo”, precisó.

Tras revelar, entonces, que un paquete de 14 onzas de café lo venden en el supermercado a unos $5, se le cuestionó a Rodríguez Torres si el incremento por su compra sería de $1 adicional con el propuesto aumento. El precio total, entonces, serían $6.

“Si usamos los 5 pesos, sí”, soltó el funcionario.

No obstante, el secretario señaló que ese precio depende de la calidad, procedencia y si el café es 100% puertorriqueño.

Comentó que hay ocasiones en que se puede conseguir una bolsa de “café de especialidad” a $60 la libra. En un caso como este, el aumento sería de $12 adicionales.

Tras la explicación, Primera Hora le preguntó al secretario si considera que los boricuas dejarían de beber café, ya que el aumento llega en momentos en que se anuncia un aumento en el costo de la energía eléctrica y el costo de la gasolina supera el dólar.

“No”, dijo entre risas.

“No, porque el café es consumido a nivel mundo. Al contrario, está subiendo el consumo. Y le digo que no, categóricamente, porque ya una gran mayoría del consumidor del café lo paga más caro. Lo estamos viendo en los ‘coffee shop’, lo estamos viendo en los cafés de especialidad. Como le comenté, hay unos cafés más caros y cada vez el renglón que más está creciendo dentro del café es en los cafés de especialidad. Son los cafés altamente preparados, como los capuccinos, los mocaccinos. Vemos muchas certificaciones de baristas. Ya la gente, entonces, está pasando a una buena confección del café. El café está expandiendo a refinarse a café de especialidad y en Puerto Rico no es la excepción”, aseguró Rodríguez Torres.

Agricultura perdió millones

Otro aspecto que llamó la atención de este aumento del café registrado es que trascendió que Agricultura estuvo subsidiando la compra de café internacional por los pasados dos años, cuando el precio del mercado internacional se disparó.

Cálculos suministrados por la agencia apuntan a que las pérdidas que le dejó a Agricultura al no pasarle ese aumento a los productores de café fueron millonarias. Se detalló que fue de $8.3 millones en el año fiscal 2024-2025 y $8.8 millones en el año fiscal 2025-2026, para un total cercano a $17.15 millones en pérdidas operacionales durante esos dos años.

“Al considerar además la reducción en los ingresos que históricamente producía el programa, el impacto económico acumulado para Agricultura supera los $30 millones”, se indicó en un comunicado.

El secretario informó que la agencia no puede solventar ese impacto fiscal en adelante, por lo que no promovería un subsidio adicional para evitar que ese 20% impacte al bolsillo del consumidor.