Amparados por la Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo de Puerto Rico, el Departamento del Trabajo y el Cuerpo de Bomberos requerirá que para este próximo verano todos los moteles de la Isla cuenten con un detector de monóxido de carbono en sus cabañas.

La exigencia se aplicará bajo la excusa de que el patrono debe brindarles un ambiente seguro a las personas que emplea.

Sin embargo, busca evitar que ocurran más muertes como las reportadas el pasado sábado, cuando tres jóvenes adultos y universitarios perecieron luego de que uno de ellos se quedara dormido en el garaje del motel con el auto encendido en Juana Díaz.

El cumplimiento de esta nueva exigencia no pretende dejar ver que el Gobierno tiene “el cuchillo en la boca” contra los dueños de moteles, según expuso el secretario del Trabajo, Vance Thomas.

Por ello, la agencia que dirige promoverá una charla con todos los dueños de moteles y dará un periodo de 30 días para que cumplan la nueva orden, antes de comenzar a imponer multas.

El Secretario del Trabajo comentó que el próximo 9 de mayo, reunirá a los dueños de moteles en la sala Santiago Iglesias Pantín, ubicada en la sede del Departamento en Hato Rey.

“Será un adiestramiento y orientación de manera compulsoria”, sostuvo el funcionario, quien estuvo acompañado del jefe de Bomberos, Ángel Crespo, y del director de la PR OSHA, José Dros.

Entre los temas que se discutirán están los efectos del monóxido de carbono, el detector de este gas, los medios de salida, extinción de incendios, exposición a patógenos transmitidos por sangre y otros fluidos, así como la violencia doméstica en el área del trabajo, entre otros temas.

Tras la orientación, el Departamento del Trabajo dará 30 días a los propietarios de los moteles para instalar el dispositivo que mide los niveles de monóxido de carbono.

 “Luego de 30 días, comenzará el proceso de inspecciones conjuntas en todos los moteles de Puerto Rico”, precisó Thomas.

 El jefe de Bomberos indicó que serán unos 20 inspectores de la agencia, junto a peritos del Departamento del Trabajo los que estarán por 10 días visitando los moteles para ver el cumplimiento. De no tener los detectores, los dueños se exponen multas de la PR OSHA de entre $7,000 a $210,000 por poner en riesgo la seguridad en el empleo.

“Nuestra acción está amparada en la Ley 16 de 1975 (Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo de Puerto Rico), según enmendada, que en su sección 6 establecer que cada patrono deberá proveer a cada uno de sus empleados empleo y un sitio de empleo libre de riesgos reconocidos que estén causando o que puedan causar muerte o daño físico a sus empleados”, expresó Thomas.

Por otro lado, el jefe de Bomberos sostuvo que en sus 16 años de experiencia se ha topado con cuatro casos de muertes en moteles por inhalación de monóxido de carbono. El más reciente ocurrió el pasado sábado, cuando los jóvenes universitarios Natasha Maisonet Vélez, Héctor Rojas Dávila y Oscar Ramos Pérez murieron intoxicados.

 Crespo dijo, sin embargo, que los moteles no son el único lugar en el que se corre el peligro de morir intoxicado con este gas. Por ello, dijo que conversa con senadores para que se eleve a ley el requisito de ubicar detectores de ese gas en las casas de nueva construcción y en centros de trabajo donde se usen generadores de energía, como por ejemplo los talleres de mecánica.

 “Inicialmente, se está dando esta directriz de esta manera, porque en los moteles el peligro es mayor”, afirmó Crespo, quien explicó que el monóxido de carbono es inodoro e incoloro.

“Es un gas bien peligroso y está presente en lo que sería una combustión incompleta, que es cualquier cosa que se está quemando. Especialmente, los que hacen emanaciones son los vehículos de motor”, explicó.