Siempre apoyó el sueño político de su hija Jenniffer González
Ha vivido la vida política de su hija con orgullo. (Ve vídeo)

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 15 años.
PUBLICIDAD
Nydia Angélica Colón Zayas conocía de primera mano que el mundo al que quería adentrarse su hija era duro, y que podría suponerle mucho dolor y sinsabores, particularmente siendo ella tan joven.
Colón Zayas había sido la administradora de la Cámara de Representantes bajo la presidencia de Zaida “Cucusa” Hernández, y cuando su hija le dijo que aspiraba a dirigir ese cuerpo, le advirtió “cómo era la política”; que perdería su vida privada y que la meta de ser abogada la tendría que postergar.
Jenniffer González le contestó, por pura intuición política: “El momento es ahora”. Su mamá lo aceptó, y lo demás es historia.
Nydia ha vivido la vida política de su hija con el orgullo de que no le ha fallado en los valores inculcados, siendo la honestidad el primero de ellos. Aunque es consciente de que, en la política, ser honesto puede fácilmente trastocarse en retórica, insistió en que a la Presidenta de la Cámara eso se le enseñó como un principio fundamental.
“Yo insto a los padres a que siempre les digan a sus hijos a lo que se exponen en la calle” , dijo la mamá de la líder cameral, tras recordar que, hasta los 18 años de edad, a su hija se le exigió que llegase a casa antes de las 7:00 p.m.
Contó que su hija mayor (Jenniffer tiene dos hermanos) era flaquita y, desde chiquita, exhibió cualidades de líder.
Riendo, rememoró que de pequeña la primogénita imitaba a Iris Chacón; bailaba y le gustaba la oratoria, y actuar.
La política, sin embargo, fue una constante en su vida. Su papá, Jorge González, maestro de profesión, era activista del Partido Nuevo Progresista y la nena, “desde kínder”, se llevaba la propaganda del PNP que el padre traía a la casa y la repartía en los salones de clases. “Nosotros teníamos que ir a la escuela a dar explicaciones”, precisó Colón Zayas.
Esta anécdota familiar detalla lo que ya parecía ser el destino de su hija: la política. Por ella apostó cuando, a los 18 años, se convirtió en presidenta de la Juventud del Partido Nuevo Progresista.
La administradora de Rehabilitación Vocacional del Departamento del Trabajo reconoce que el periodo de dos años y medio que ha vivido González como presidenta de la Cámara no ha estado libre de controversias. “La he visto llorar”, confesó la madre.
¿Ha llorado con ella?
Sí... Ella es fuerte, pero también sentimental.
Por otro lado, abunda en las cualidades de su hija, a quien describió como una mujer firme y decidida, que siempre sale adelante en todo lo que se propone y, al mismo tiempo, se compadece de los que menos tienen.
“Ella tiene potencial para eso”, dijo, un poco sorprendida, cuando se le preguntó si podría ser gobernadora.
Los momentos más difíciles para las dos, asintió, han sido los de los ataques “de gente del propio partido”.
La mamá de la Presidenta, -quien posee una maestría en administración pública y otra en consejería, y fungió como subsecretaria de Corrección bajo Zoé Laboy- añadió que las responsabilidades actuales de su hija la privan de estar con ella tanto tiempo como antes. Sin embargo, hicieron el esfuerzo: Jenniffer le pidió que se mudara a su urbanización y, ahora, se ven casi todos los días, aunque sea brevemente.
“Yo le aviso de issues que han salido en el periódico. Se lo cuento, pero no le digo qué hacer... El que está en este ambiente (en el legislativo) es el que sabe qué hacer”, dijo con humildad esta mujer, que se crió en Villalba y vive gozosa de los éxitos de su hija, confiando a pies juntillas en que la nena nunca va a traicionar lo que bueno que le enseñó.

