Era viernes y Sila M. Calderón llegó al volante de un auto compacto al Centro para Puerto Rico (CPR), en el casco de Río Piedras. Ese día, el chofer que le provee el Estado para su oficina de exgobernadora estaba enfermo.

“Los fines de semana guío mi carro y gozo muchísimo”, expresó entre risas la primera y única mujer –hasta el  momento– a cargo de llevar las riendas del País.

“La gente es muy respetuosa, muy querible conmigo. Yo ando por los centros comerciales y mi carro, como es bajito, puede pasar un truck, que es alto, y el conductor me grita: ‘Sila, ¡te amo!’. Yo gozo muchísimo. Realmente, no he tenido ningún incidente, ningún mal rato. Asumo que mucha gente no está de acuerdo con las cosas que yo creo y que he representado, pero no me dicen nada, gracias a Dios”, expresó en entrevista con Primera Hora.

Calderón tuvo escolta por un corto período antes de que el también exgobernador Aníbal Acevedo Vilá eliminara el servicio. Luego, cuando el Tribunal Supremo reinstaló las escoltas por una demanda que interpusieron los exgobernadores Rafael Hernández Colón y Carlos Romero Barceló, Calderón renunció a la custodia de la Policía.

Centrada en lo suyo

La también exalcaldesa de San Juan no está directamente al frente del CPR, pero labora en la recaudación de fondos de la organización. También genera sus propios ingresos, pues dirige una empresa boutique de exportación de bienes y servicios hacia América Latina y otras regiones creada hace cinco años.

“Estoy tratando de ayudar a ese desarrollo económico a través de mi empresa, que es pequeña, una empresa boutique y también lo hago desde la Fundación, porque estoy creando empleos”, dijo para subrayar que su proyecto principal sigue siendo precisamente ese,  “la Fundación”.

Como empresaria, se la pasa viajando.

Sostuvo que es un proyecto para el empresarismo de las mujeres de escasos recursos o desempleadas.

“Estamos en 76 de los 78 municipios y estas mujeres aprenden con nosotras todas las etapas, desde ir a la idea hasta la realidad, el desarrollo del producto, el mercadeo y la contabilidad. Hemos graduado a cientos de mujeres ya, y creo que ese es el proyecto estrella del Centro”, indicó.

Calderón recibe seguro social y como exgobernadora no recibe pensión, pues la ley fue derogada por el exgobernador Pedro Rosselló. “No tengo ningún estipendio aquí en la Fundación, ni nunca lo he tenido. Trabajo ad honorem, pero ya no soy la persona que dirige los trabajos del día a día. Tenemos presidente y yo soy la presidenta de la Junta”, precisó.

En el CPR también está su oficina como exgobernadora. “Para eso el Gobierno asigna por servicios, copiadora, facsímil y algún mueble, aunque todo lo que está en esta oficina es de mi familia y me pertenece a mí, o quizás a la Fundación. Este (señalándolo) es el escritorio de mi padre que murió en 1969. El mueble que está atrás lo compré en España y no me cabe en el apartamento”, detalló.

Hace más de 12 años que salió de La Fortaleza y aunque no goza de privacidad, aseguró que no le molesta. “La mayoría de la gente reconoce a uno, son respetuosas. Me conceden mi privacidad y no se me acercan, pero otros sí. Me dicen de todo: ‘Sila, gobernadora, tití Sila, ¡Mira qué linda!’. Me besan, me piden bendiciones y yo los bendigo como si fuera un sacerdote”, dijo bromeando.

No tiene biznietos y la mayoría de sus nietos estudian fuera de Puerto Rico, pero sostuvo que ahora tiene más tiempo para compartir con su familia. “Hablo con mis hijos todos los días. Mi hija menor me llama todos los días, mis otros dos hijos me llaman a menudo. Yo adoro a mis hijos. Mi hijo varón, que vive en Connecticut, me dice ‘madre adorada’”, compartió.

De su vida social dijo que no sale mucho, comparte en reuniones con amigas, lee, ve series en Netflix y una vez al año, va de vacaciones a Europa. “Siempre he sido una lectora apasionada. He dejado de comprar libros porque me he dado cuenta que tenía una obsesión con los libros. Tengo 42 nuevos sin leer. Me he autoimpuesto que no voy a comprar ningún libro hasta me lea esos 42”, prometió.

Analiza sus decisiones

Dijo que la determinación que tomó en 2004 de no ir a la reelección, “fue un error por el cual me siento culpable” y el trabajo que culminó con la salida de la Marina de Vieques, para ella fue la tarea más difícil que le tocó desde Fortaleza.

“Había unos derechos humanos que se habían violado y por muchas décadas no nos habíamos dado cuenta y, posiblemente, la Marina tampoco. Cuando nos dimos cuenta, ya la salud de los viequenses se había empeorado muchísimo con el cáncer y había una pobreza grande”, lamentó.

Indicó que la limpieza de los terrenos “es una agenda inconclusa” en la Isla Nena y sostuvo que el proyecto de las comunidades especiales “no recibió la prioridad que debió haber tenido” en las posteriores administraciones.

¿Qué le falta por hacer?

“Me encanta ver el proceso de cómo la materia prima se va transformando en el producto hasta que finalmente es terminado. Lo encuentro casi poético. A mí me encantan las fábricas. Quizás, si Dios me da tiempo, que necesito bastante, ese es mi último sueño. Yo quisiera ser una industrial”, afirmó.

De la Fortaleza lo más que atesora es el aspecto histórico. Es muy emocionante estar trabajando desde un lugar que tiene la historia, aparte de que es la casa más bonita que tiene Puerto Rico, con unas vistas impresionantes a la Bahía”, dijo la exgobernadora, quien celebró desde la mansión ejecutiva su boda con Ramón Cantero Frau en el 2003. Dos años después, se divorciaron.

Se cuida mucho

Calderón fue operada de la espalda en el 2015, porque se le desprendió un pedazo de la columna vertebral y le pilló un nervio, pero ya está recuperada. 

“Al año comencé a hacer ejercicios con un entrenador especial y aprendí lo que puedo hacer y lo que no. Antes yo levantaba 75 libras, ahora levanto 20 libras en las máquinas. Con las pesas libres llegaba hasta 14, ahora estoy en cinco… Aprendí a hacer ejercicios sin que me afecten la espalda. El ejercicio es vital en la vida”, dijo.

“Otra cosa importante es tener paz interna y saberse proteger del entorno y de los problemas, que no son problemas, son desafíos que la vida te trae y entender que la felicidad solamente se la puede dar uno mismo. Uno no puede depender de la felicidad de otra gente, de tus compañeros de trabajo, tus hijos, de tu pareja. Uno tiene que ser feliz primero y, además, ser libre primero y sobre la libertad, construir la felicidad”, sostuvo.

¿Y de dónde saca tanta energía?

“Soy entusiasta, bien positiva. Yo no me dejo caer, tengo mis momentos, pero me levanto rápido. Creo que el positivismo es contagioso. A veces en casa bailo sola y canto. No canto mucho porque no canto bien, pero pongo música y bailo. Baila de todo, sobre todo, cosas movidas”, expresó.

Para ella la palabra retiro no existe. “Yo me voy a morir con las botas puestas. Creo que hay mucho por hacer en Puerto Rico y yo estoy tratando de ayudar en distintos niveles, a mi propia forma”, afirmó.

Cuatro preguntas calientes

No tuitea ni tiene Facebook... | “Pero estoy en WhatsApp”. 

¿Ha temido por su vida? | “No, eso ni se me pasa por mi mente”.

¿Hay amores por ahí? (Ríe) | “De mi vida personal no hablo”.

¿Cuándo piensa que habrá otra gobernadora en Puerto Rico? | “No lo vislumbro en este momento. No estoy segura… todavía es muy temprano…”