Maestros dicen que el vagón está mejor que el salón

Por Femmy Irizarry Álvarez 08/25/2019 |11:45 p.m.
La maestra Amy Ríos da clases a su grupo dentro de uno de los módulos. Abajo, se aprecia la amplitud del vagón, habilitado con todo lo necesario para el aprendizaje. ([email protected])  
Escuela de Educación Especial destaca la eficiencia del singular espacio.

Para los maestros de la escuela especial de la comunidad Ludovico Costoso, en Bayamón, lo mejor que les ha pasado es tener un vagón para impartir sus clases.

Como ocurrió en muchos planteles, los módulos se instalaron inicialmente por un corto periodo de tiempo -en agosto de 2018- luego del paso del huracán María. La idea era utilizarlos en lo que se completaban las reparaciones en los planteles, trabajos que continúan en la actualidad.

Primera Hora visitó la escuela donde la maestra de Educación Especial, Amy Ríos, da clases en dos vagones unidos. Allí, siete estudiantes de tercer grado -con diversas limitaciones, como autismo y varios  en sillas de ruedas- reciben el pan de la enseñanza.

Para la educadora, “la experiencia ha sido positiva porque, por lo general, todos los salones de la escuela son pequeños”. 

Así que el salón-vagón, con capacidad para 12 alumnos, resultó más grande que los otros.

El módulo tiene acondicionador de aire y suficiente área para colocar mesas y otros instrumentos necesarios para atender a los estudiantes que oscilan entre los 7 y 8 años. 

“El vagón ha sido una bendición”, insistió la educadora.

En este plantel, con una matrícula de 92 estudiantes entre los 3 a 21 años, se atienden alumnos con condiciones diversas y complejas; reciben las materias básicas adaptadas de parte de 21 maestros -hay 39 asistentes- pero también participan de programas como Vida Independiente.

 
Dan clases dentro de un vagón en una escuela de Bayamón

Aunque atípico, este salón improvisado es visto como una "bendición" para muchos en la escuela especial de la comunidad Ludovico Costoso.

Como parte de la diversidad, en este plantel hay niños que usan sonda de alimentación gástrica o una cánula de traqueotomía. Mientras que en el comedor se trabajan con  28 dietas diferentes. 

La directora Jessica Santiago, con una maestría en Educación Especial y una subespecialidad en autismo, aceptó que el lugar es pequeño y de ahí la importancia que el vagón permanezca en el plantel.

El secretario de Educación, Eligio Hernández, estableció que una vez finalicen los trabajos programados en una escuela se moverían a otra para continuar con el programa de mejoras a los planteles.

Sin embargo, aquí el vagón le ha dado un respiro a los maestros que ahora pueden tener diez estudiantes, como máximo, por salón. También los alumnos han sido movidos a los dos salones reparados. En ocasiones había 13 estudiantes por clase.

“Realmente, el vagón ha sido de bendición para nuestra escuelita; es grande, es amplio y pudimos ampliar la matrícula de la escuela y tener otros estudiantes que requieran el servicio”, sostuvo Santiago.

“En el caso de nosotros, al tener una población de educación especial tan diversa, es vital tener el vagón en la escuela… teniendo en cuenta que la escuelita es la única de educación especial en la región de Bayamón”, sostuvo.

 Otra alternativa que han discutido los maestros es mudarse a una estructura en desuso para ampliar la matrícula y ofrecerle otros servicios a los estudiantes. También aspiran a tener un centro de cómputos más grande.


Actualmente la escuela cuenta con un vagón salón (doble). ([email protected])

Llegaron y se quedaron  

Tras el paso del huracán María y los daños que sufrieron las escuelas, el Departamento de Educación instaló los módulos temporales, 

 que inicialmente permanecerían por seis meses en lo que concluían las reparaciones.

Cada vagón se adquirió a un costo de $42,500.  

Al sol de hoy, hay 40 módulos en 33 escuelas de la Isla.

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