Al menos 160 periodistas y trabajadores de medios de comunicación de Nicaragua se han marchado al exilio por razones de seguridad desde abril de 2018, cuando estallaron unas manifestaciones contra el Gobierno que preside Daniel Ortega, según un informe divulgado este lunes por la red regional Voces del Sur.

“Según los registros sistematizados por la red Voces del Sur, el número de periodistas en el exilio ya supera los 160″, indicó esa red regional en un informe enviado a la prensa.

La lista incluye a periodistas, trabajadores de medios de comunicación, comunicadores que trabajaban en proyectos en organizaciones de sociedad civil clausuradas, y divulgadores de organismos de derechos humanos, explicó Voces del Sur.

Entre ellos se encuentra personal de redacción del diario La Prensa, y de los medios digitales Artículo 66, Confidencial, Despacho 505 Divergentes, Expediente Público, 100 % Noticias, Nicaragua Actual, Nicaragua Investiga, entre otros; así como corresponsales de prensa extranjera y de medios internacionales.

Del total, al menos 121 periodistas se han exiliado desde mayo de 2021 cuando se inició una ola de arrestos en el contexto de las elecciones presidenciales del 7 de noviembre del año pasado, que llevaron a la cárcel a más de 60 líderes opositores, estudiantiles, campesinos, periodistas y profesionales, incluyendo a siete disidentes que aspiraban a competir por la Presidencia.

PERIODISTAS ACUSADOS Y BLOQUEO A CNN EN ESPAÑOL

En su informe, Voces del Sur advirtió que en septiembre pasado las autoridades acusaron por la vía penal a cuatro trabajadores de La Prensa, incluida a la periodista y al conductor asignados a cubrir la expulsión del país de 18 monjas de la orden Misioneras de la Caridad, fundada por la Madre Teresa de Calcuta, en julio pasado.

Los cuatro empleados de La Prensa, cuyas instalaciones fueron tomadas a la fuerza por la Policía Nacional el 13 de agosto de 2021, fueron acusados por el delito de conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional, en concurso real con el delito de propagación de noticias falsas a través de las tecnologías de la información y la comunicación, en perjuicio del Estado y la sociedad nicaragüense.

Esa red regional también alertó que en septiembre el Gobierno de Ortega bloqueó las emisiones de la cadena internacional de noticias CNN en Español, que tenía 25 años de transmitir en Nicaragua, tras “constatar” que su contenido “vulnera y lesiona las normas jurídicas” del país.

“Con la censura a CNN en Español, se cancela el último espacio internacional independiente al que los nicaragüenses tenían acceso mediante la televisión por cable y en el que constantemente se denuncian la vulneración a los derechos humanos de los ciudadanos”, señaló la red.

Asimismo, Voces del Sur observó que en la víspera del Día Internacional del Periodista, la vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, arremetió contra los medios no oficiales, a los que calificó de “difamadores, mentirosos y responsables de crímenes de lesa humanidad”.

AUMENTA LA AUTOCENSURA

Esa red, que documentó un total de 14 violaciones a la libertad de prensa en septiembre pasado en Nicaragua (13 contra periodistas y una contra un medio de comunicación), lamentó que la autocensura de los comunicadores y el temor a represalias por la denuncia vaya en aumento.

Voces del Sur, creada en 2017, es una red regional de organizaciones de la sociedad civil de América Latina que trabajan en coordinación con el fin de promover y defender la libertad de prensa y de expresión, el acceso a la información y la seguridad y protección de periodistas.

Nicaragua atraviesa una crisis política y social desde abril de 2018, que se ha acentuado tras las controvertidas elecciones generales del pasado 7 de noviembre, en las que Ortega fue reelegido para un quinto mandato, cuarto consecutivo y segundo junto con Murillo como vicepresidenta, con sus principales contendientes en prisión.

En esta última etapa de gobierno, Ortega ha cerrado al menos 52 medios de comunicación, incluyendo 23 en agosto pasado, la mayoría propiedad de la Iglesia católica, así como 15 espacios informativos, y ha confiscado diferentes medios de comunicación, incluyendo La Prensa, el diario más antiguo e influyente del país.