Amelie Malmfält recibió un mensaje de Kris Brock mientras estaba en el trabajo. Al ver su nombre, recordó la conexión que los unió desde la infancia y empezó a imaginar cómo respondería.

El mensaje era simple. Kris había visto a los padres de Amelie en el aeropuerto y preguntaba cómo estaba. La nota generó en Amelie una respuesta inmediata en su mente, mientras sonreía frente a sus colegas.

Una compañera le preguntó: “¿Recibiste buenas noticias o algo así?”, a lo que Amelie respondió: “Oh, sí… más o menos”. Cuando explicó que Kris era alguien que conoció a los ocho años y luego volvió a encontrarse a los 18, añadió: “Es la persona con la que me voy a casar algún día”.

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Novios desde la infancia

Amelie y Kris se conocieron en 1987, en una escuela primaria sueca en Londres. Con solo 10 alumnos en su clase, todos compartían tiempo juntos. Kris llegó al aula cuando Amelie tenía ocho años y rápidamente se integró al grupo de amigos.

Kris había vivido en varios países antes de llegar al Reino Unido, lo que le generaba nervios al comenzar en una escuela nueva. Sin embargo, su encuentro con Amelie transformó esa sensación en entusiasmo, marcando el inicio de un vínculo que ambos recuerdan como especial.

Durante el almuerzo, un juego de “tag” terminó con Kris atravesando una puerta de vidrio sin lastimarse, lo que motivó a Amelie a aceptar una nota que decía: “¿Quieres ser mi novia? Marca sí o no”. Su primera cita fue en el cine, viendo “Herbie goes to Monte Carlo”, seguida de una visita a McDonald’s.

Al año siguiente, Amelie asistió al noveno cumpleaños de Kris, donde realizaron dibujos sobre una sábana que la madre de Kris conservó como recuerdo. A pesar de la mudanza de Kris a Suiza, Amelie mantenía la idea de que algún día se casarían.

Reencuentro en la adolescencia

En 1997, cuando ambos tenían 18 años, organizaron una reunión de exalumnos de la escuela sueca en Estocolmo. Amelie llamó al número de teléfono de la familia Brock y Kris aceptó asistir, retomando contacto después de una década de separación.

El encuentro fue inmediato. “No era la época de Facebook, ni de Instagram, donde podías espiar a la gente en secreto y ver qué estaba pasando en sus vidas”, dijo Amelie. Kris y Amelie pasaron juntos la reunión y la noche, incluyendo una cena y una película, donde retomaron contacto físico y emocional.

Después del reencuentro, comenzaron una relación a distancia mientras Amelie estudiaba en Londres y Kris trabajaba en Suiza. Durante aproximadamente un año viajaron para verse, hasta que Kris decidió mudarse a Londres para continuar la relación.

Vida juntos y matrimonio

Amelie se trasladó a Suecia cuando Kris fue asignado a Estocolmo, consolidando su vida en común. Más tarde, en un viaje a Australia, Kris propuso matrimonio en un hotel sobre un acantilado, y luego organizaron la boda en Ibiza, España, con familiares y amigos presentes.

Durante la ceremonia, la madre de Kris presentó la sábana del cumpleaños de su hijo, que ambos habían decorado de niños. La pareja tuvo dos hijos y, en 2016, se mudaron a Sídney, Australia, para continuar su vida familiar y laboral.

En 2020, Kris enfrentó un tumor cerebral benigno que fue extirpado. La recuperación fortaleció a la familia y reforzó su compromiso. Actualmente, viven en Sídney, planean el futuro de sus hijos y mantienen su relación activa, resaltando la continuidad de su vínculo desde la infancia.

“Cuando has pasado por tantos encuentros fortuitos diferentes y tantas etapas distintas juntos, quieres esforzarte más”, dijo Amelie. Kris agregó: “Hoy vivimos nuestra vida de cuento de hadas, con la misma pareja de cuento de hadas que conocí por primera vez cuando tenía ocho años”.