Argentina y Estados Unidos firman acuerdo de libre comercio
Un avance clave para el presidente Javier Milei.

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Buenos Aire. Argentina y Estados Unidos acordaron el jueves aliviar las restricciones sobre los bienes de los dos países en un amplio acuerdo comercial y de inversión que impulsa la iniciativa del presidente Javier Milei para abrir la economía proteccionista de Argentina, y también el empeño de su homólogo Donald Trump para reducirles a los estadounidenses los precios de los alimentos.
El acuerdo, que reduce cientos de aranceles recíprocos entre ambas naciones, además refleja la importancia de la lealtad ideológica de Milei a Trump, incluso cuando la crónicamente angustiada nación sudamericana, aislada desde hace mucho tiempo de la economía global, tiene poco que ofrecer a Washington en términos de recompensa económica o influencia geopolítica.
El radical líder libertario de Argentina se ha esmerado mucho en demostrar su devoción a Trump, reestructurando la política exterior de su país para alinearse con Washington y defendiendo las intervenciones cada vez más agresivas del mandatario estadounidense en el hemisferio occidental. Milei ha viajado a Estados Unidos al menos una docena de veces desde que asumió el cargo, y planea visitar nuevamente el club privado Mar-a-Lago de Trump en Florida la próxima semana.
Las labores ya han dado ciertos frutos. El año pasado, cuando la agitación del mercado amenazaba con hacer descarrilar la reforma de libre mercado de Milei y agotar las reservas de divisas de Argentina antes de unas cruciales elecciones de mitad de periodo, Trump le ofreció a su aliado una línea de crédito de 20,000 millones de dólares. Milei evitó una devaluación de la moneda y ganó una victoria decisiva en los comicios, lo cual hizo que los mercados subieran.
Un acuerdo comercial entre aliados ideológicos
El ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Pablo Quirno, y el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, firmaron el jueves el acuerdo comercial y de inversión en Washington.
Después de imponer aranceles generalizados a sus socios comerciales tradicionales durante meses, el gobierno de Trump cambió de tono en noviembre al anunciar acuerdos marco con cuatro países latinoamericanos, incluida Argentina.
La Casa Blanca argumentó que la reducción de aranceles mutuos sobre diversas importaciones alimentarias, como la carne de res argentina y los plátanos ecuatorianos, mejoraría la capacidad de las empresas estadounidenses para vender productos industriales y agrícolas en el extranjero, y aliviaría los crecientes precios para los consumidores estadounidenses. El anuncio también se efectuó mientras los altos aranceles de Trump atraían el escrutinio de la Corte Suprema.
Argentina se convirtió el jueves en el primero de los cuatro países en finalizar su acuerdo con Estados Unidos. Quirno lo calificó como un hito no sólo en la alianza de Buenos Aires con Washington, sino también en la campaña de Milei para reconstruir la reputación del país, conocido por sus incumplimientos en serie.
“Hoy la Argentina dio una señal clara al mundo”, escribió en redes sociales. “Somos un socio confiable, abierto al comercio y comprometido con reglas claras, previsibilidad y cooperación estratégica”.
Las concesiones podrían reavivar las críticas
A su vez, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina indicó que eliminaría las barreras comerciales sobre más de 200 categorías de bienes de Estados Unidos, incluidos productos químicos, maquinaria y dispositivos médicos; reduciría los aranceles al 2% en una variedad de importaciones como repuestos de automóviles, y permitiría que importaciones delicadas como vehículos, carne de res y productos lácteos ingresen al país sin aranceles bajo cuotas gubernamentales.
Esas son concesiones clave, ya que las industrias argentinas locales, protegidas durante mucho tiempo por altos aranceles, expresan preocupación por su capacidad para competir con los fabricantes estadounidenses.
Por su parte, Washington eliminará los aranceles recíprocos sobre 1,675 productos argentinos, indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, agregando 1,000 millones de dólares en ingresos por exportaciones. No nombró todos los productos, mientras que la Casa Blanca sólo dijo que Estados Unidos eliminaría los aranceles recíprocos sobre “recursos naturales no disponibles” e ingredientes para productos farmacéuticos.
El texto del acuerdo también muestra que Washington acordó revisar sus impuestos del 50% sobre las importaciones de acero y aluminio que han obstaculizado a los fabricantes argentinos desde el año pasado, y cuadruplicará la cantidad de carne de res argentina que permite ingresar al país anualmente a una tasa de arancel más baja.
Afluencia de carne de res argentina
La afluencia de carne de res podría reavivar las críticas de ganaderos y legisladores republicanos en estados agrícolas, que en octubre pasado se indignaron cuando Trump propuso por primera vez planes para aumentar las importaciones de carne de res argentina, amenazando con bajar el precio que los ganaderos estadounidenses reciben por su ganado.
La medida, destinada a apuntalar la tambaleante economía del país sudamericano y a la vez ayudar a reducir los precios de la carne de res en Estados Unidos desde niveles récord, se aplicó poco después de que el gobierno de Trump le ofreciera a Milei el salvavidas de 20,000 millones de dólares y comprara directamente bonos argentinos denominados en dólares estadounidenses —que las agencias de calificación crediticia clasificaban como “basura” en ese momento—, y también adquiriera la inestable moneda argentina, que los inversores locales estaban desechando en masa.
La reacción provino de todo el espectro político. La base conservadora que respalda a Trump cuestionó la necesidad de rescatar a un país lejano que nunca ha sido un socio comercial natural de Estados Unidos: los dos países exportan muchas de las mismas cosas y compiten directamente en mercados de la soya, el maíz, el trigo, la carne y el petróleo.
Legisladores demócratas expresaron indignación porque Trump estaba apostando el dinero de los contribuyentes en un regalo político a un alma gemela ideológica. Esa crítica continúa. La senadora federal Elizabeth Warren, la demócrata de mayor rango en la Comisión Bancaria del Senado, exhortó el jueves al secretario del Tesoro, Scott Bessent, a que ponga fin al salvavidas de 20,000 millones de dólares.

