Bruselas, 5 abr (EFE).- La gota colmó el vaso: el hijastro de la baronesa belga Myriam Ullens de Schooten, exmiembro de las fuerzas de seguridad del Estado convertido a consultor “freelance” y “youtuber”, no pudo aguantar más la gestión que la nueva esposa de su padre estaba haciendo de la fortuna familiar y le esperó a la salida de su mansión para matarla a tiros.

La historia tiene todos los ingredientes para un cóctel novelesco, pero sucedió realmente hace exactamente una semana en un pueblo de 6,000 habitantes del Brabante valón, en Bélgica; el acusado es Nicolás Ullens, hijo del primer matrimonio del barón Guy Ullens de Schooten Whettnall, que hoy acaba de pasar su primera noche en la congestionada prisión de Nivelles con otros dos reclusos en una celda de nueve metros cuadrados.

Desde que se cometiera el crimen el 29 de marzo, medios belgas han reconstruido la historia familiar, las desavenencias entre los hijos del barón y su segunda esposa y las circunstancias del asesinato de Myriam, de 70 años, que se hacía llamar Mimi y fue una modesta madre soltera de dos niños antes de casarse con Guy Ullens en 1999.

Desde entonces, se había convertido en amiga cercana de la reina Matilde de los belgas, que se habría alojado en su chalet en Suiza en sus visitas al país con el rey Felipe, y también con otros miembros de la Familia Real, con quien se le ha visto en eventos culturales.

Como pareja, ambos aristócratas habían invertido grandes cantidades de su fortuna en arte asiático y, tras un viaje a Nepal, también en un orfanato y una escuela en Katmandú, mientras que ella se volcó en su propia fundación contra el cáncer de mama, creó su marca de ropa de lujo y escribió un libro publicado en 2017.

La Fiscalía habla de un “conflicto financiero” como causa del crimen; según relatan medios como Le Soir, los cuatro hijos del primer matrimonio de Ullens estaban descontentos con cómo Myriam estaba gastando el patrimonio de la familia -valorado en 3,000 millones de euros en 2011- y con el hecho de que la mujer les hubiera distanciado de su padre.

Según el relato publicado en medios, Nicolás habría acudido a la mansión familiar el 29 de marzo y mantenido una discusión más con su padre, de 88 años, y su madrastra; cuando salió de la vivienda, les esperó y mató a tiros a Myriam, hiriendo a su padre en la pierna.

Una hermana del acusado, Brigitte, ha asegurado a la prensa que Nicolás es una persona “extremadamente agradable”, que acaba de ser abuelo hacía tres meses y estaba a punto de irse de vacaciones con su familia, por lo que no pensaba que la agresión hubiera sido premeditada sino que “todo explotó el miércoles”.

“Nuestra familia ha sido devastada durante años. Para Mimi, sólo importaba una cosa: quería la fortuna familiar para ella y nosotros no importábamos. Incluso prohibió a papá que mantuviera contacto con nosotros. En los últimos años, el estado mental de papá se ha deteriorado y ella se ha aprovechado de ello”, según dijo Brigitte.

Según su relato, la mujer acababa de poner la casa en venta. “¿Qué pensaba hacer con ese dinero? Ni idea, pero podemos suponer que se lo iba a quedar. Abrió una brecha entre nuestra familia y papá”, asegura.

Nicolás tampoco era un desconocido en muchos círculos belgas: trabajó en la seguridad del Estado entre 2007 y 2018, cuando dimitió por “presión por parte de sus jefes” y empezó a trabajar como “freelance” para una consultora, labor que compaginaba con sus cruzadas personales por supuesta corrupción y lavado de dinero contra el antiguo ministro belga de Finanzas y ahora comisario europeo de Justicia, Didier Reynders. Todas las investigaciones que logró abrir se acabaron archivando.

En marzo de 2020, recurrió a YouTube para empezar a publicar vídeos sobre su experiencia trabajando para el Estado y “algunas informaciones de actividad candente”.

Acumulan miles de visitas títulos como “El Gobierno, las mascarillas y los mafiosos”, “Cuando la seguridad del Estado pierde datos confidenciales” o “Los amigos belgas del KGB”, publicaciones que le valieron una investigación judicial en su contra por violación del secreto profesional.

Nicolás se entregó tras el crimen y sus abogados pidieron que únicamente se le mantuviera en prisión preventiva.

Cuando se cumple una semana desde que asesinara presuntamente a su madrastra, despertó hoy en la cárcel de Nivelles, que aloja a 263 presos pese a contar sólo con 192 plazas. Como las dos personas que había en su celda de nueve metros cuadrados ya ocupaban la litera, el hijo del barón ha dormido en un colchón en el suelo.

“Un detenido es un detenido”, concluía el diario SudInfo.