Washington.- Jack Abramoff, el alguna vez poderoso cabildero declarado culpable de intercambiar regalos por favores, fue sentenciado hoy, jueves, a cuatro años de cárcel por una jueza federal que dijo que el escándalo destruyó toda confianza en el sistema político.

Abramoff, quien dijo ser un hombre contrito y batalló para no llorar, se mostró apesadumbrado cuando el juez emitió una sentencia más larga incluso de la que pedían los fiscales.

A pesar de ello, el ex cabildero recibió una reducción dramática en su sentencia. La juez de distrito Ellen Segal Huvelle pudo haberlo condenado a 11 años de prisión, pero le dio crédito por haber ayudado al FBI a investigar el escándalo de corrupción que él mismo desató.

Con su ayuda, el Departamento de Justicia ha logrado que sean declarados culpables por corrupción un legislador, asesores en el Capitolio y varios personajes del gobierno del presidente George W. Bush.

Abramoff reconoció haber concedido artículos de lujo para golf, almuerzos en restaurantes caros y otros regalos a cambio de favores políticos en favor de sus clientes. El escándalo sacudió desde la Casa Blanca hasta el Capitolio y contribuyó a que los republicanos perdieran el control del Congreso en el 2006.

Abramoff ofreció disculpas a la corte y dijo que era un hombre nuevo.

"Me presento ante usted como un hombre contrito. No soy el mismo hombre que feliz y arrogantemente participé en un estilo de vida basado en la corrupción empresarial y política", indicó Abramoff, quien añadió más tarde que "mi nombre es fuente de bromas, es el hazmerreír y sinónimo del escándalo".

En los últimos tres años, Abramoff vino a convertirse en un símbolo de la corrupción y de los acuerdos secretos alcanzados entre cabilderos y políticos en salas privadas o campos de golf o aviones privados.

Los demócratas aprovecharon los escándalos relacionados con Abramoff, con miembros del Congreso y con funcionarios del gobierno del presidente George W. Bush para denunciar que existe un clima de corrupción en la capital estadounidense y esa táctica les rindió frutos en las urnas, cuando los votantes decidieron votar en contra de los republicanos.

Pese a que ya ha cumplido dos años en la cárcel en la Florida, Abramoff, de 49 años, habrá pasado seis años en la cárcel para cuando sea dejado en libertad, mucho más tiempo de lo que él y sus abogados esperaban para un hombre que se convirtió en el testigo fundamental del FBI en las investigaciones de su propio caso.

Con la ayuda de Abramoff, el Departamento de Justicia ha logrado procesar al ex representante federal Boy Ney, al ex subsecretario del Interior, J. Steven Griles, así como a varios asesores del Congreso de alto nivel.

A consecuencia de esa cooperación, los fiscales se mantuvieron reservados en sus comentarios. En vez de inundar el tribunal con un sumario de delitos y de la seriedad de sus actos de corrupción, el Departamento de Justicia dijo poco ante la corte, pero hizo un llamado urgente al juez para que tuviera clemencia.