El presidente de China, Xi Jinping, lanzó el jueves contundentes advertencias acerca de evitar posibles choques entre su país y Estados Unidos, e incluso advirtió a su homólogo Donald Trump, de visita en el país, que la forma en que Washington maneje sus relaciones con Taiwán podría derivar en “conflictos”.

El intercambio en una esperada cumbre en Beijing subrayó lo alejados que siguen estando los mandatarios en asuntos espinosos, incluida la guerra con Irán, las disputas comerciales y las relaciones de Washington con Taiwán, una isla autogobernada que China reclama como parte de su territorio.

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También dejó entrever que la visita de tres días de Trump a China probablemente estará más cargada de pompa y simbolismo que de avances políticos o económicos relevantes.

Los dos líderes se reunieron a puerta cerrada durante unas dos horas en el Gran Salón del Pueblo después de una elaborada ceremonia de bienvenida que incluyó cañonazos, una banda que interpretó el himno estadounidense y el chino, y cientos de estudiantes saltando y agitando flores y banderas de los dos países.

Según un resumen publicado en X por la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, Xi le dijo a Trump que “la cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos”.

Si se maneja adecuadamente, la relación bilateral gozará de estabilidad general. De lo contrario, los dos países tendrán choques e incluso conflictos, poniendo en gran peligro toda la relación”, escribió.

Esas declaraciones llegaron después de un breve intercambio público antes del inicio del encuentro, en el que Trump le dijo a X que “es un gran líder. A veces a la gente no le gusta que yo lo diga, pero lo digo de todos modos, porque es verdad”.

“Es un honor ser su amigo”, declaró Trump, antes de prometer que “la relación entre China y Estados Unidos será mejor que nunca”.

Xi se mostró más sombrío en sus primeras declaraciones, expresando esperanzas de que Estados Unidos y China puedan evitar el conflicto y preguntándose “si los dos países pueden trascender la ‘trampa de Tucídides’ y forjar un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias”.

El mandatario chino utilizó un término popular en los estudios de política exterior, que se refiere a la idea de que cuando una potencia en ascenso amenaza con desplazar a una establecida, el resultado suele ser la guerra. Xi ha utilizado el término desde hace años, pero destacó que lo hubiese empleado mientras Trump ofrecía optimismo, y anticipó sus comentarios a puerta cerrada sobre Taiwán.

Xi, no obstante, adoptó un tono más conciliador al describir su relación términos más generales. “La cooperación beneficia a ambas partes, mientras que la confrontación perjudica a ambas”, manifestó Xi. “Los dos países deberían ser socios en lugar de rivales”.

Énfasis en la importancia de las relaciones bilaterales

Después de su reunión, Xi llevó a Trump a visitar el Templo del Cielo y ofreció un banquete de Estado en su honor. El líder chino aprovechó su brindis nocturno para señalar que él y Trump habían mantenido las relaciones entre Estados Unidos y China “generalmente estables” en un mundo turbulento.

“Lograr el gran rejuvenecimiento de la nación china y hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande pueden ir de la mano”, afirmó Xi, en referencia al movimiento político de Trump. “Podemos ayudarnos mutuamente a tener éxito y promover el bienestar de todo el mundo”.

En su brindis, Trump volvió a referirse a Xi como “mi amigo” y dijo que su visita había sido “un gran honor” en un día “fantástico”. Señaló que el jueves se discutieron asuntos “todos buenos para Estados Unidos y China”.

Trump también anunció que Xi realizará una visita a la Casa Blanca el 24 de septiembre, una fecha que no se había anunciado previamente.

El tono positivo también se reflejó en la evaluación que hizo la Casa Blanca sobre las reuniones previas, indicando que ambos líderes abordaron formas de mejorar la cooperación económica, incluyendo la ampliación del acceso al mercado chino para las empresas estadounidenses y el aumento de la inversión china en industrias de Estados Unidos.

El comunicado no mencionó directamente a Taiwán, pero, en relación con Irán, señaló que ambas partes acordaron que el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el comercio de petróleo y gas natural, debe permanecer abierto. El cierre del estrecho ha dejado varados a petroleros y ha provocado un alza de los precios de la energía que amenaza al crecimiento económico global.

La guerra domina la agenda interna de Trump y aviva los temores a un posible debilitamiento de la economía estadounidense a medida que se acerca noviembre y las elecciones de mitad de mandato, en las que los republicanos esperan mantener el control del Congreso.

China es el mayor comprador de petróleo iraní, y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dijo en una entrevista con Sean Hannity, de Fox News, que Trump presentará argumentos para que Beijing ejerza su influencia sobre Teherán, e indicó que funcionarios del gobierno subrayarán que “las economías se están derritiendo debido a esta crisis”, lo que significa que los consumidores están “comprando menos productos chinos”.

No está claro si Trump persuadió a Xi para que intervenga con Irán. En cambio, la Casa Blanca dijo que el líder chino se opuso a cualquier implementación de peajes a los buques que crucen Ormuz — como propuso Teherán — y expresó interés en que China pueda adquirir más petróleo estadounidense para reducir en el futuro su dependencia del crudo procedente del golfo Pérsico.