Ginebra. Cientos de camiones con alimentos y asistencia vital para la población de Gaza, parte de la cual padece hambruna, esperan frente al cruce fronterizo con Egipto para entrar en el enclave palestino, pero no reciben autorización de Israel, dijo este martes por videollamada un portavoz del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) que se encuentra en el lugar.

“Cientos de camiones con suministros de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) y de oenegés (organizaciones no gubernamentales) internacionales están actualmente atascados esperando entrar en Gaza”, sostuvo James Elder, quien ha realizado varias misiones a Gaza desde el inicio de la guerra.

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Tras retornar a Rafah, la localidad del extremo sur de Gaza en la frontera con Egipto y donde está la única vía por la que Israel permite la entrada limitada e irregular de ayuda humanitaria, el enviado de Unicef confesó que prácticamente no reconoce el lugar desde la última vez que estuvo allí, hace unos tres meses.

Rafah está totalmente irreconocible. Hay carpas en todas las calles, gente durmiendo en terrenos arenosos, en edificios públicos o en cualquier espacio libre. Para que se entienda lo que esto significa para las familias, para los niños, hay que decir que los estándares en emergencias humanitarias indican que debe haber al menos un baño por cada 20 personas, pero aquí hay un baño para 850″, relató.

Agregó que es peor aún si se trata de ducharse, pues actualmente hay una ducha disponible por cada 3,600 personas, después de que la mayoría de los 2.2 millones de gazatíes escaparan primero desde el norte de Gaza hacia Rafah y posteriormente de otras zonas del sur de la Franja, por considerarse el último lugar relativamente seguro.

Israel mantiene su amenaza de lanzar una ofensiva sobre la localidad, que hoy alberga más de 1.5 millones de palestinos en condiciones que todas las entidades humanitarias han coincidido en considerar inhumanas.

Los alimentos son sumamente escasos al igual que el agua, con 1 litro de agua potable por persona al día, frente a los 15 litros considerados como mínimos en crisis humanitarias.

“En mis 20 años con la ONU, nunca he visto tal nivel de devastación. Esto es solo caos, escombros y desechos”, lamentó.

Elder dijo que, tras el desplazamiento de la población, Rafah se ha convertido “en una ciudad de niños”, con unos 600,000 que sobreviven en esta área.

Por ello, advirtió de las consecuencias que tendría que Israel cumpla con su amenaza de lanzar ataques masivos en este lugar, alegando que el grupo islamista Hamás ha trasladado allí sus operaciones.

Mientras, el Gobierno israelí ha decidido dejar de trabajar con la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), el mayor actor humanitario en Gaza y del que depende casi la totalidad de la población en las actuales circunstancias.