LONDRES. El líder opositor ruso Alexei Navalny fue envenenado por el Kremlin con una toxina letal derivada de la piel de ranas dardo venenosas, afirmaron el sábado cinco países europeos.

Los ministerios de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y los Países Bajos indicaron que el análisis de muestras de Navalny, quien murió hace dos años, “ha confirmado de manera concluyente la presencia de epibatidina”. Se trata de una neurotoxina presente en ranas dardo venenosas de Sudamérica que no se encuentra de forma natural en Rusia, señalaron.

Los países señalaron en una declaración conjunta que “Rusia tenía los medios, el motivo y la oportunidad de administrar este veneno”.

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Los cinco países anunciaron que estaban denunciando a Rusia ante la Organización para la Prohibición de Armas Químicas por una violación de la Convención sobre Armas Químicas. De momento no hay comentarios de la organización.

Navalny, que encabezó una cruzada contra la corrupción oficial y organizó protestas masivas contra el Kremlin como el adversario más férreo del presidente Vladímir Putin, murió en la colonia penal del Ártico el 16 de febrero de 2024, cuando cumplía una condena de 19 años de prisión que, él consideraba, tenía motivaciones políticas.

“Rusia veía a Navalny como una amenaza”, dijo la secretaria de Relaciones Exteriores británica Yvette Cooper. “Al utilizar esta forma de veneno, el Estado ruso demostró las herramientas despreciables de las que dispone y el miedo abrumador que tiene a la oposición política”.

El canciller francés Jean-Noël Barrot escribió en X que el envenenamiento de Navalny muestra “que Vladímir Putin está dispuesto a usar armas biológicas contra su propio pueblo para mantenerse en el poder”.

El anuncio se hizo al tiempo que la viuda de Navalny, Yulia Navalnaya, asistía a la Conferencia de Seguridad de Múnich, Alemania, y justo antes del segundo aniversario de la muerte de Navalny.

La viuda de Navalny dijo el año pasado que dos laboratorios independientes habían determinado que su esposo fue envenenado poco antes de morir. Navalnaya ha responsabilizado repetidamente a Putin por la muerte de Navalny, algo que funcionarios rusos han negado categóricamente.

Navalnaya declaró el sábado que había estado “segura desde el primer día” de que su esposo había sido envenenado, “pero ahora hay pruebas”.

“Putin mató a Alexei con un arma química”, escribió, y dijo que Putin era “un asesino” que “debe rendir cuentas”.

Las autoridades rusas aseveraron que Navalny se enfermó después de un paseo y murió por causas naturales.

La epibatidina se encuentra de forma natural en las ranas dardo silvestres y también se puede fabricar en un laboratorio, como sospechan los científicos europeos que fue el caso con la sustancia utilizada contra Navalny. Actúa en el cuerpo de forma similar a los agentes nerviosos, causando dificultad para respirar, convulsiones, ataques epilépticos, disminución de la frecuencia cardíaca y, finalmente, la muerte.

Funcionarios europeos dijeron tener un alto grado de confianza en la evaluación de que Navalny murió por envenenamiento con epibatidina. Cuando se le preguntó por qué los resultados habían tardado tanto, el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, dijo que había sido “un proceso complicado”.

Wadephul afirmó que “nadie salvo los secuaces de Putin podrá decir en detalle qué ocurrió el 16 de febrero de 2024 en la colonia penal rusa. Pero está claro que las autoridades rusas tenían la posibilidad, el motivo y los medios para administrar el veneno a Navalny”.

En 2020, Navalny fue envenenado con un agente nervioso en un ataque que atribuyó al Kremlin, que siempre negó su implicación. Su familia y sus aliados lucharon para que fuera trasladado en avión a Alemania para recibir tratamiento y recuperarse. Cinco meses después regresó a Rusia, donde fue arrestado de inmediato y encarcelado durante los últimos tres años de su vida.

El Reino Unido ha acusado a Rusia de incumplir reiteradamente las prohibiciones internacionales sobre armas químicas y biológicas. Ha acusado al Kremlin de perpetrar en 2018 un atentado en la ciudad inglesa de Salisbury contra un exoficial de inteligencia ruso, Sergei Skripal, con el agente nervioso Novichok. Skripal y su hija enfermaron gravemente, y una mujer británica, Dawn Sturgess, murió después de encontrar una botella desechada con rastros del agente nervioso.

Una investigación británica concluyó que el ataque “debió ser autorizado al más alto nivel, por el presidente Putin”.

El Kremlin ha negado su implicación. Rusia también negó haber envenenado a Alexander Litvinenko, un exagente ruso convertido en crítico del Kremlin que murió en Londres en 2006 tras ingerir el isótopo radiactivo polonio-210. Una investigación británica concluyó que dos agentes rusos mataron a Litvinenko, y que Putin “probablemente aprobó” la operación.