La historia de Natalia Nagovitsyna termina de una forma triste después de 15 días de expectativa e intentos fallidos para llegar hasta ella, a 7,439 metros de altura, en la cumbre de la cordillera de Tien Shan, en Kirguistán (país de Asia central).

Con el clima inclemente que rodeaba a Natalia, ninguna aeronave tripulada llegar lo suficientemente cerca, sólo drones con cámaras para verificar que siguiera allí. Las últimas imágenes térmicas confirmaron lo que más temía la familia de Nagovitsyna: no detectaron señales de vida en el Pico de la Victoria.

Natalia había esperado el rescate por 15 días

La información fue publicada por el Comité Estatal de Seguridad Nacional del país, que indicó desde un inicio que las condiciones extremas y el largo período de aislamiento hacían que su supervivencia fuera prácticamente imposible.

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Natalia fue con otros tres alpinistas a dominar la cumbre más alta de la cordillera, que se extiende por tres países diferentes: Kazajistán, Kirguistán y China. Cuando ya estaban descendiendo, Nagovitsyna se rompió una pierna a más de 7,000 metros de altitud.

Uno de los compañeros de Natalia murió

La mujer de 47 años se encontraba con el ruso Roman Mokrinsky; Gunther Siegmund, proveniente de Austria; y el italiano Luca Sinigaglia. Los tres la auxiliaron y establecieron un campamento base para ascender y descender mientras que se aseguraban que su compañera tuviera lo que necesitaba mientras alguien llegaba por ellos.

Sin embargo, las tormentas de nieve, fuertes vientos y temperaturas de menos de 30 grados centígrados impidieron realizar las labores de rescate de inmediato, sobre todo a la altura en la que estaba Natalia.

Pocos días después del incidente, Sinigaglia falleció por un edema cerebral después de haber sufrido síntomas de congelación. Su cuerpo quedó atrapado en una cueva a 6,800 metros. Los otros dos hombres sí lograron irse de la montaña con vida. Sólo quedaba la parte más difícil: llegar hasta Natalia.

Las últimas imágenes con vida de Natalia

El 19 de agosto, drones capturaron imágenes que dieron esperanzas entre amigos y familiares de la mujer rusa: Natalia apareció saludando desde su carpa, que era sacudida por fuertes vientos.

Su hijo, Mijaíl Nagovitsin, de 27 años, solicitó públicamente al gobierno ruso su ayuda en la búsqueda e insistió en realizar más sobrevuelos de la zona. Sin embargo, el mal tiempo impidió más vuelos de helicópteros y limitó los intentos de barrido con drones.

El último sobrevuelo no dio las mismas imágenes alentadoras, pues no hubo rastro térmico que certificara que Natalia seguía con vida ya la a espera del rescate. Con eso, las autoridades declararon que la mujer ya no presentaba signos vitales y se decidió suspender la búsqueda. Queda esperar hasta que inicie una temporada, con mejores condiciones climáticas, que permita una operación de rescate o de recolección de los restos.

Pero su hijo Mijaíl sigue insistiendo a las autoridades que reanuden la misión. “Mi madre es una escaladora experimentada y se encuentra en excelente forma. Estoy seguro de que está viva”, declaró en una entrevista con medios rusos.

Mijaíl tiene conocimiento de causa, porque hace cuatro años su padre murió también en la cima de una montaña por un derrame cerebral. Fue justamente Natalia quien acompañó a su cuerpo durante horas, esperando a que alguien los recogiera.