Devaluación del dinar impacta negativamente el poder adquisitivo de los libios
El Banco Central Libio (BCL) anunció recientemente una nueva devaluación del dinar frente al dólar estadounidense.

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Ahmed al Majdub pasea estos primeros días de Ramadán por un mercado de Trípoli profundamente “preocupado” por los precios que lee en las etiquetas, ante una inflación histórica y una continúa depreciación del dinar que está menguando las mesas en torno a las que se reúnen las familias libias este mes sagrado para romper el ayuno.
En la pollería, Najat Abdelhamid, jubilada, observa un cartel que anuncia pollo con descuento y, tras comparar los precios, decide que el ‘iftar’ (primera comida al romper del ayuno) familiar consistirá en las sobras del día anterior.
La devaluación del dinar “impactó” negativa y directamente el poder adquisitivo de los libios, dijo en declaraciones a EFE el analista económico libio, Abdullah al Shaltat, que explica que “cualquier devaluación monetaria en una economía dependiente de las importaciones se traduce automáticamente en precios más altos”.
La Representante especial del secretario general de la ONU para Libia, Hanna Tetteh, expresó el pasado miércoles “su preocupación” por “la devaluación de la moneda”, “la escasez de combustible”, además de la “la alta inflación”.
Según sus datos de enero, la alta funcionaria ghanesa indicó que alrededor del 30 % de los libios (de unos siete millones de habitantes) viven en la pobreza, mientras que el precio de la canasta básica alimentaria aumentó un 24 % entre 2024 y 2025.
El aislado sur, más precario
Al Majdoub, de 50 años, empleado del sector sanitario en la capital libia, asegura que con los 200 dinares libios (27 euros) con los que antes compraba la comida de una semana entera “ahora apenas alcanza” unos días.
Para Aisha al Ghazal, quien viajó desde una ciudad del sur de Libia, la crisis es aún más grave: “Vine a la capital a comprar provisiones para el Ramadán porque ya no puedo pagar los precios allí”, asegura en declaraciones a EFE.
“Antes recibíamos el Ramadán con alegría y preparativos especiales. Ahora contamos cada dinar antes de gastarlo”, lamenta.
El desértico sur de Libia, a más de mil kilómetros de las costas del norte, se enfrenta a desafíos adicionales relacionados con su distancia a los principales puertos y la precaria infraestructura, lo que aumenta los costos de transporte que, en última instancia, repercuten en los consumidores.
Devaluación del dinar libio
El Banco Central Libio (BCL) anunció recientemente una nueva devaluación del dinar frente al dólar estadounidense. El objetivo es intentar abordar los desequilibrios fiscales y reducir la brecha entre el tipo de cambio oficial y el mercado paralelo.
El economista Al Shaltat subrayó que la inflación en Libia superó el 50 % en comparación con el año pasado.
El impacto se nota en ausencia de “políticas compensatorias” claras para los grupos de bajos ingresos, “una supervisión estricta” y “medidas para aumentar la producción nacional”.
Los libios limitan ahora sus gastos a lo estrictamente necesario, en un mes de alto consumo y donde los fieles suelen destinar parte de su dinero a iniciativas solidarias.
El Ministerio de Economía ha lanzado campañas de inspección y publicado listas de precios indicativos para ciertos productos en un intento por frenar el aumento, mientras que los observadores consideran que estas medidas siguen siendo limitadas.
La división política y administrativa del país magrebí, que requiere doblar los gastos públicos sin una supervisión, además de la ausencia de perspectivas políticas para unificar el país, ha deteriorado aún más la situación económica de los libios.
Con el Ramadán, “la fragilidad de la situación económica es más visible”, afirma Al Shaltat porque “la demanda estacional coincide con una oferta limitada y un tipo de cambio más alto”.

