Un grupo de investigadores confirmó la presencia de fósiles marinos de aproximadamente 450 millones de años en rocas ubicadas a más de 4,000 metros de altura en el Monte Everest.

El hallazgo aporta evidencia de que la región donde hoy se encuentra la montaña más alta del planeta estuvo cubierta por un océano tropical en un periodo remoto de la historia geológica de la Tierra.

Las muestras analizadas pertenecen a una formación geológica conocida como caliza de Qomolangma, una roca sedimentaria que se origina en ambientes marinos. En estas rocas, ubicadas cerca de la parte superior del Everest, los científicos identificaron restos fósiles de organismos que habitaron mares poco profundos.

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Entre los fósiles encontrados se reconocieron distintos tipos de organismos marinos antiguos:

  • Crinoideos
  • Trilobites
  • Cefalópodos
  • Braquiópodos

Estos organismos vivieron en el antiguo Océano Tetis, que cubría gran parte de la región hace cientos de millones de años. Con el paso del tiempo, los sedimentos marinos donde quedaron depositados sus restos se transformaron en roca sedimentaria, que hoy forma parte de la estructura del Everest.

El movimiento de las placas tectónicas y el origen del Himalaya

La explicación del hallazgo se relaciona con el desplazamiento de las placas tectónicas. Hace cerca de 50 millones de años, la placa continental de la India comenzó a colisionar con la placa euroasiática. Ese proceso generó presión suficiente para plegar y elevar grandes capas de sedimentos marinos.

Como resultado de esa colisión se formó la cordillera del Himalaya. El proceso geológico continúa en la actualidad y la cadena montañosa sigue elevándose aproximadamente un centímetro por año debido a la presión entre ambas placas.

La presencia de fósiles marinos en rocas del Everest también se considera evidencia que respalda la teoría de la deriva continental propuesta por el científico alemán Alfred Wegener en 1915. En ese momento, la idea de que los continentes podían desplazarse generó escepticismo dentro de la comunidad científica.

Descubrimientos geológicos posteriores, como la identificación de restos marinos en zonas montañosas, aportaron información que permitió comprender los cambios en la superficie terrestre a lo largo de millones de años.

Actualmente, las rocas de caliza presentes en la cima del Everest conservan registros de ese proceso geológico. Cada fragmento constituye evidencia de que lo que hoy se conoce como el “techo del mundo” fue en otro tiempo parte del fondo de un océano.