El director de una funeraria en Inglaterra se declaró culpable de decenas de delitos relacionados con el manejo indebido de cadáveres, fraude y robo, en un caso que ha conmocionado al país y afectado a cientos de familias.

Robert Bush, de 48 años, aceptó su responsabilidad por 67 cargos durante una audiencia celebrada en el Tribunal de la Corona de Hull. Entre los delitos figuran 30 acusaciones por impedir entierros legales y dignos, además del robo de dinero destinado a organizaciones benéficas, según informaron la BBC, The Guardian y la revista People en Español.

La investigación comenzó en marzo de 2024 tras una inspección en las instalaciones de Legacy Independent Funeral Directors (LIFD), en la ciudad de Hull. De acuerdo con el Servicio de Fiscalía de la Corona (CPS), las autoridades descubrieron múltiples irregularidades relacionadas con el tratamiento de los cuerpos y los servicios funerarios prestados entre mayo de 2012 y marzo de 2024.

Los fiscales indicaron que las acciones de Bush perjudicaron a más de 300 víctimas y sus familias. Durante las audiencias, varios familiares describieron el impacto emocional que les provocó descubrir cómo fueron tratados los restos de sus seres queridos.

Kelly, cuya madre Sylvia Osler falleció en 2023, recordó que Bush nunca estaba presente cuando la familia acudía a la funeraria y que, en una ocasión, los apresuró para abandonar la sala. También relató que encontró un moretón en la cabeza de su madre durante la despedida y que el director atribuyó la lesión al traslado del cuerpo.

Otro de los testimonios más impactantes fue el de Stacey Foster, quien perdió a su bebé durante un embarazo de 17 semanas. Según declaró ante el tribunal, la familia recibió unas cenizas cuyo peso era muy superior al que habría correspondido al cuerpo del bebé.

“Nos arrebataron la oportunidad de tener de regreso a nuestro hijo”, expresó Foster, de acuerdo con la BBC.

Karen King también relató que el cuerpo de su padre, Norman Bridger, permaneció sin ser enterrado durante casi 11 meses después de la ceremonia fúnebre.

“Mi querido padre permaneció en un ataúd de cartón durante casi once meses. Es algo inconcebible”, declaró la mujer ante el tribunal.

Bush enfrenta una condena por los delitos admitidos, mientras el tribunal continúa escuchando las declaraciones de las víctimas y sus familiares.

Las audiencias de sentencia fueron programadas para extenderse durante cinco días, periodo en el que decenas de personas tendrán la oportunidad de exponer las consecuencias emocionales de uno de los mayores escándalos relacionados con servicios funerarios registrados en Inglaterra.