Escándalo de fertilidad en Países Bajos: ginecólogo usó su semen en pacientes
Se le atribuyen al menos 16 hijos.

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Un exginecólogo neerlandés empleado en la ciudad de Arnhem engendró 16 hijos al usar su propio semen para la inseminación artificial de sus pacientes durante las décadas de 1970 y 1980 sin conocimiento de los padres receptores.
Según reveló este martes una investigación independiente encargada por el propio centro médico donde trabajaba, el ahora llamado hospital Rijnstate de Arnhem, el doctor reconoció a los investigadores que recurrió a su propio semen para inseminar a mujeres cuando el donante previsto no acudía a la cita.
La investigación determinó, además, que el especialista es portador de una enfermedad hereditaria, cuya naturaleza no ha sido especificada públicamente.
“Se desconoce por qué lo hizo y cuántos hijos donantes existen”, subrayó el centro médico en el escrito.
El hospital instó a quienes sospechen ser hijos biológicos del ginecólogo a aportar su ADN al centro de especialización Fiom, organismo neerlandés especializado en cuestiones de paternidad.
Hans Schoo, director del hospital, calificó la conducta del médico de “inaceptable incluso para los estándares de la época”, señalando que las normas deontológicas vigentes entonces ya establecían que un médico “no debe adentrarse en la esfera privada del paciente más allá de lo estrictamente necesario”.
“Todo niño tiene derecho a saber de quién desciende. Además, todos los pacientes deben poder confiar en que un médico hace lo que se ha acordado. En esta situación, mucho falló en ese sentido. Lamentamos profundamente lo ocurrido”, agregó Schoo.
Este no es un hecho aislado en el sistema sanitario neerlandés, puesto que en los últimos años han salido a la luz numerosos casos en los que ginecólogos y especialistas de clínicas de fertilidad utilizaron sin autorización su propio esperma en mujeres que buscaban quedarse embarazadas.
El ginecólogo Jan Karbaat, fallecido en 2017, engendró decenas de hijos mediante el mismo procedimiento en clínicas de Róterdam y Barendrecht, en lo que se considera uno de los escándalos de fertilidad más graves registrados en Países Bajos.
La asociación profesional de ginecólogos neerlandeses (NVOG) confirmó, tras una investigación de la televisión pública, que las prácticas de las clínicas de fertilidad del país desde 2004 han producido al menos 85 donantes que superaron ampliamente los límites recomendados.
La directriz que fija un máximo de 12 familias por donante solo adquirió carácter vinculante en 2018 y su cumplimiento resultó sistemáticamente deficiente en el pasado.
Hasta la década de 1990, Países Bajos carecía de regulación legal específica sobre reproducción asistida, un vacío normativo que facilitó prácticas que hoy constituirían delito en múltiples jurisdicciones europeas.

