La situación en Islandia se ha tornado complicada debido a cientos de temblores que han provocado el desalojo de residentes del sur por el riesgo de una posible erupción volcánica.

El país, que ubica entre el océano Atlántico y Groenlandia, registró el viernes más de 800 temblores que provocaron que la Laguna Azul, uno de sus principales atractivos turísticos por sus aguas termales, cerrara sus puertas.

Las autoridades activaron desde entonces la alerta por riesgo de una erupción volcánica luego de que la Oficina Meteorológica de Islandia precisara que encontraron indicios de que una “cantidad considerable de magma” se estaba desplazando en un área que se extiende desde Sundhnjúkagígar, en el norte, hacia Grindavík”, lo que ponía en riesgo los residentes de esas zonas.

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Sin embargo, además del riesgo por la posible erupción, diversas carreteras de la isla se afectaron gravamente con los temblores, resultando en grietas.

Usuarios de las redes sociales también han acudido a esos foros para mostrar cómo viven los temblores desde sus residencias.

El escenario más probable ahora en la isla, teniendo como referente la erupción del Fagradalsfjall, según la Oficina Meteorológica de Islandia, es que “el magma tarde varios días (en lugar de horas) en llegar a la superficie”, lo que anticipa una erupción tardía.

Las autoridades han advertido también a residentes y turistas que los terremotos “pueden llegar a ser mayores” que los que ya se han producido, y esta secuencia de acontecimientos podría desembocar en una erupción volcánica, por lo que han llamado a alejarse de las zonas más afectadas.