Un episodio poco común se registró en Asunción, Paraguay, luego de que un hombre de 41 años fuera dado por fallecido en medio de una emergencia médica y, tiempo después, evidenciara signos de vida cuando ya había sido trasladado a la morgue.

El paciente, identificado como Ramón Zaracho, había sufrido lesiones de extrema gravedad. De acuerdo con reportes médicos compartidos por el doctor del Centro Nacional de Quemaduras, Saúl Zaputovich, Zaracho presentaba quemaduras en cerca del 98% de su cuerpo, una condición que requería atención altamente especializada.

Su estado obligó a organizar un traslado hacia la capital del país. Sin embargo, durante el recorrido, su condición se agravó y sufrió una falla cardiorrespiratoria que obligó al equipo de salud a regresar al centro asistencial de origen.

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Una vez allí, se llevaron a cabo maniobras para intentar estabilizarlo, pero en ese momento no se lograron resultados. Tras varias verificaciones clínicas, el personal concluyó que no había actividad vital y se dio inicio al protocolo correspondiente, en el cual el cuerpo fue trasladado a la morgue.

El caso dio un giro inesperado cuando, ya fuera del área de atención médica, el cuerpo mostró señales que alertaron al personal presente. La reacción fue inmediata y el paciente fue llevado nuevamente a urgencias, donde se confirmó que había recuperado el pulso.

El director del hospital, Roberto González, explicó que el episodio podría estar relacionado con una condición poco frecuente.

“Estamos ante un posible caso de catalepsia. El paciente era trasladado a Asunción cuando entró a un paro cardiorrespiratorio, donde se inicia la reanimación, constatándose que no tenía signos vitales”, señaló, al referirse a un estado en el que los signos vitales pueden volverse casi imperceptibles.

El especialista detalló además la complejidad del momento clínico. “El paciente vuelve a ingresar al servicio del hospital, donde una vez más se constata sin signos vitales con el monitor multiparamétrico. Posteriormente, el cuerpo es llevado a la morgue, donde el personal detectó pulso, volviendo a ingresar al paciente en urgencias, donde se vuelve a constatar signos vitales”, indicó.

Tras esta situación, el hombre fue estabilizado, intubado y remitido a un centro especializado en el manejo de quemaduras en la capital, donde permaneció bajo atención intensiva.

Este tipo de episodios, aunque poco frecuentes, plantea desafíos en la práctica clínica, especialmente en escenarios donde la condición del paciente dificulta la evaluación precisa de sus signos vitales. “En medicina existen situaciones que no siempre tienen una explicación clara”, advirtió González al referirse a situaciones similares.

El caso ha generado atención por la secuencia de eventos que se presentaron en un corto periodo de tiempo, en medio de un cuadro clínico crítico que exigía decisiones inmediatas y procesos complejos.