Los hondureños acudían el domingo a las urnas para escoger a su nuevo presidente entre una candidata que representa el continuismo y dos opositores abanderados por partidos tradicionales que buscan retornar al poder tras una tensa campaña marcada por denuncias de posible fraude.

Más de seis millones de hondureños están habilitados para sufragar en otra jornada electoral en Latinoamérica observada con atención por la administración de Donald Trump, quien ha vuelto su mirada a la región.

A pocos días de la votación Trump envió un mensaje de respaldo a uno de los contendientes en la liza: el empresario conservador Nasry Asfura , del tradicional Partido Nacional del exmandatario Juan Orlando Hernández, extraditado y sentenciado en Estados Unidos a 45 años de prisión por tráfico de drogas y armas.

El viernes, Trump indicó en su cuenta de Truth Social que indultará a Hernández al explicar que fue “tratado de manera muy dura e injusta”.

Tres de los cinco candidatos en la boleta presidencial llegan en un virtual empate en el primer lugar, según las encuestas: Asfura, Rixi Moncada, una abogada y aliada de la mandataria saliente Xiomara Castro que se postula por el oficialista partido Libertad y Refundación (Libre) de izquierda, y el popular expresentador de televisión Salvador Nasralla, que busca por cuarta vez la presidencia, esta vez por el también tradicional Partido Liberal.

En los comicios se elegirá al presidente y tres designados presidenciales o vicepresidentes, los 128 diputados y sus respectivos suplentes y los 298 alcaldes y vicealcaldes municipales.

Las urnas abrieron a las 7 (13:00 GMT), luego de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) diera el banderillazo que daba por inaugurada la elección.

La consejera presidenta del CNE, Ana Paola Hall, pidió a las Fuerzas Armadas —encargadas de la vigilancia y retorno de las maletas electorales al centro de acopio del consejo— resguardar el proceso de principio a fin.

De igual forma llamó a los candidatos a no hacer declaraciones tempranas de victoria y respetar la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) que se realizará a las 21 (03:00 GMT).

El máximo ente electoral habilitó 19.167 mesas en 5,885 centros de votación a nivel nacional.

Moncada fue la primera de los candidatos en acudir a las urnas.

Un poco más de 4,000 observadores nacionales e internacionales participan en el proceso. Representantes de la Unión Europea, la Organización de los Estados Americanos (OEA) y congresistas de Estados Unidos, llegaron al país para servir de observadores de los comicios.

“Debo recordarles a los partidos políticos parte de las reglas democráticas que incluyen no hacer declaratorias tempranas, esperar el resultado preliminar y luego el definitivo que solamente puede dar el Consejo Nacional Electoral”, dijo Hall.

Por su parte, el consejero Marlon Ochoa, de línea oficialista, exigió que se le permita al hondureño votar de forma soberana, sin fraudes e injerencias, en alusión al llamado de Trump.

“Nunca más golpes de Estado, fraudes electorales o injerencias extranjeras que limiten el derecho de nuestro pueblo a elegir su propio destino”, expresó.

Una vez finalizada la votación, el CNE tiene un máximo de 30 días para realizar la declaratoria oficial de los comicios.

Los principales candidatos

Moncada, de 60 años, ayudó a fundar Libre tras el derrocamiento del entonces presidente Manuel Zelaya, esposo de Castro, en 2009, y se lanzó a la carrera presidencial con el fin de seguir los pasos de Castro, quien se convirtió en la primera mujer presidenta del país. Busca capitalizar algunos de sus logros en lo social y políticas de seguridad a pesar de la perenne insatisfacción de los votantes hacia sus gobernantes y las dificultades en uno de los países más desiguales e inseguros de América Central.

Las tasas de homicidios y desempleo han mejorado durante los últimos cuatro años —incluso el Fondo Monetario Internacional aplaudió la responsabilidad fiscal de su administración—, pero no está claro si los votantes recompensarán a la candidata oficialista.

Moncada, exsecretaria de Finanzas y Seguridad en el gobierno de Castro, habla de “democratizar” la economía con medidas como una estructura tributaria más progresiva y un acceso más fácil a créditos asequibles.

Nasralla, de 72 años, quien se sumó a la fórmula de Castro en las pasadas elecciones y fue vicepresidente durante un breve período, se ha centrado en erradicar la corrupción en su discurso de campaña. Al igual que Moncada, él ha lanzado advertencias durante la campaña sobre un posible fraude el domingo.

Asfura, de 67 años, se postula por segunda vez a la presidencia por el Partido Nacional. Dirigió la alcaldía de Tegucigalpa durante ocho años y se presenta como un constructor práctico capaz de abordar las necesidades de infraestructura del país. Sin embargo, también ha sido señalado por malversación de fondos públicos, acusación que rechaza.

Trump envió el miércoles un claro respaldo en las redes sociales a favor de “Tito” Asfura, al tiempo que vinculó a Moncada con Fidel Castro y describió a Nasralla como “prácticamente comunista” y lo señaló de estar involucrado en un “intento por engañar al pueblo”.

“El único verdadero amigo de la libertad en Honduras es Tito Asfura”, escribió Trump. “Tito y yo podemos trabajar juntos para luchar contra los ‘narcocomunistas’ y llevar la ayuda necesaria al pueblo de Honduras”.

Temores de posibles irregularidades

Los candidatos se han acusado mutuamente sobre la posibilidad de una manipulación de los resultados.

Moncada afirma que el bipartidismo tradicional (Nacional y Liberal) está fraguando supuestamente un plan de fraude. Nasralla señala, por su parte, que el gobierno busca presuntamente manipular los resultados.

“En el actual ciclo electoral de América Latina, Honduras destaca”, apuntó a The Associated Press Michael Shifter, de Diálogo Interamericano, con sede en Washington. “Es la única elección regional que probablemente será impugnada, con acusaciones de fraude, independientemente de quién gane”.

Para la estudiante de pedagogía Nancy Serrano, de 20 años, quien vota por primera vez, la esperanza es que llegue un cambio para el país.

“Basta de corrupción”, comentó, al tiempo que pidió el fin de los fraudes en los procesos electorales. A su criterio, los altos índices de corrupción repercuten en la falta de oportunidades para la juventud y deterioran la economía.

Qué piensan los hondureños

Al pasar por un centro de votación en la capital Rubén Darío Molina, un guardia de seguridad de 55 años, dijo que no votaría porque tenía que trabajar. Pero tuvo palabras especiales para Trump, cuyo gobierno lo deportó de regreso a su natal Honduras hace un mes, después de 20 años viviendo en Estados Unidos.

Había trabajado como paisajista en Miami, pero un día el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lo detuvo en la calle, separándolo de su esposa e hijo, ciudadanos estadounidenses.

“No creo en los políticos”, dijo. “Los políticos son basura, como lo ocupan a uno como escalera” para ascender.

Moisés Espinal Medina lavó su taxi a la vuelta de la esquina de un centro de votación la madrugada del domingo. Planeaba votar más tarde ese mismo día en su barrio y ya sabía que apoyaría al Partido Nacional.

No le molestó el plan de Trump de indultar a Hernández, de quien dijo que era un buen presidente. Espinal elogió a Asfura, por todos los proyectos de infraestructura que realizó en la capital para intentar aliviar el caótico tráfico. “Ha hecho las mejores obras”.

Una opinión contraria tuvo Carlos Alberto Figueroa, un jubilado de 71 años que considera que el proyecto de la presidenta Castro debe continuar “para que haya desarrollo, una mejor economía y seguridad, como ha sucedido hasta ahora”.