Lima. Keiko Fujimori asumió el martes la presidencia del Perú con el desafío de alcanzar la estabilidad después de una década de crisis política, frenar la alta criminalidad, mitigar los efectos del fenómeno climático El Niño, aunque no respondió a los pedidos más importantes de la oposición.

La conservadora juró ante el Congreso y prometió que defenderá la democracia. Antes de su discurso, legisladores opositores, con cintas negras en sus solapas, se retiraron gritando “justicia para las víctimas” en referencia a los 50 asesinados en protestas antigubernamentales entre 2022 y 2023 durante la gestión de la entonces gobernante Dina Boluarte, considerada aliada de Fujimori.

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La hija del exmandatario Alberto Fujimori (1990-2000) —fallecido en 2024 y 16 años preso por corrupción y asesinato— retorna al poder más de un cuarto de siglo después tras imponerse en junio en un reñido balotaje al progresista Roberto Sánchez en su cuarto intento por lograr la presidencia.

Pese a la inestabilidad política que antecedió a su triunfo —con ocho presidentes en la última década— Fujimori encontrará a un país con una economía estable y con el período más favorable para sus exportaciones de minerales desde 1950, según el Fondo Monetario Internacional.

Pese a ello Fujimori dijo que recibía un estado “debilitado”, “a la deriva”, con “recursos mal utilizados”, “manejo ineficiente” y en una situación “catastrófica”.

Resolver la crisis de inseguridad, entre sus prioridades inmediatas

La presidenta, de 51 años, indicó que su gestión tendrá dos temas inmediatos por resolver, entre ellos la recuperación de la seguridad ciudadana y la mitigación de los efectos del fenómeno climático global El Niño.

Aseguró en su discurso que enfrentará a la delincuencia organizada, en particular las extorsiones. Las denuncias por este delito pasaron de 2,421 en 2019 a 26,734 en 2025, según datos oficiales. La extorsión “asfixia al pequeño comerciante, al mototaxista, al emprendedor”, dijo.

Fujimori indicó que usará a las fuerzas armadas junto a la policía para limitar derechos constitucionales en zonas de emergencia donde espera recuperar barrios, carreteras y “cada espacio público para las familias peruanas”, también adquirirá sistemas de videovigilancia y “plataformas de inteligencia artificial para anticipar y mapear el delito”.

En cuando a las medidas para enfrentar el fenómeno de El Niño, la mandataria explicó que su gobierno empleará “recursos extraordinarios” que se usarán para descolmatar ríos, crear defensas ribereñas, usar maquinaria en zonas críticas e impulsar con apoyo financiero y técnico para agricultores afectados por las emergencias climáticas.

El Niño obedece a un calentamiento de las aguas del Pacífico cerca de la línea del ecuador que afecta los patrones climáticos en el mundo. Según los meteorólogos, podría igualar o superar al fenómeno de 1997 que causó daños debido a olas de calor, lluvias intensas, inundaciones, sequías, tornados e incendios forestales.

Pasa por alto de momento a pedidos de la oposición; tiende puente de diálogo

En tanto, Fujimori no se refirió en su discurso a los pedidos de la oposición política, incluida la derogación de leyes aprobadas por el anterior Parlamento dirigido por el fujimorismo que, según los expertos, debilitan la lucha contra el crimen organizado.

Tampoco aludió a otras dos promesas de campaña, entre ellas que iba a construir una cárcel similar a la salvadoreña Centro de Confinamiento del Terrorismo siguiendo el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele e implantar jueces con el rostro cubierto como ocurrió en la gestión de su padre.

Pasó por alto, además, a otro pedido opositor para crear una comisión con el fin de investigar las muertes de 50 civiles a manos de la fuerza pública durante las manifestaciones de 2022 y 2023 que exigían nuevas elecciones y que surgieron tras la destitución del entonces presidente Pedro Castillo (2021-2022). Castillo fue condenado a 11 años de cárcel por conspiración para una rebelión y un sector de la oposición pide que Fujimori libere al expresidente.

Los familiares de los fallecidos en las protestas no reconocen a Fujimori como presidenta y lavaron banderas rojiblancas antes de su investidura. Milagros Samillán, hermana de uno de los 50 civiles asesinados, indicó a la prensa que consideran a Fujimori responsable de blindar a la entonces mandataria Dina Boluarte.

“La justicia está lejos de nosotros”, dijo Samillán, hermana de Marco Samillán, un estudiante de Medicina asesinado en 2023 por la fuerza pública cuando socorría a manifestantes heridos. “Keiko Fujimori no nos representa, no es nuestra presidenta, lavamos la bandera que debería estar limpia, pero sigue manchada de sangre, injusticia, corrupción e impunidad”.

En la única alusión directa a los sectores de oposición, la mandataria llamó a tender “los puentes del diálogo; pensemos en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.