La increíble historia de la azafata que sobrevivió a la explosión de un avión y cayó desde 33 mil pies
Fue la única sobreviviente de la tragedia.

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A una década de su muerte, Vesna Vulović continúa ocupando un lugar único en la historia de la aviación mundial: el de la persona que sobrevivió a la caída más alta jamás registrada sin paracaídas, un récord que permanece imbatido.
Vulović tenía 22 años y trabajaba como azafata cuando el 26 de enero de 1972 un avión de Yugoslav Airlines explotó en pleno vuelo sobre lo que entonces era Checoslovaquia.
El aparato, un Douglas DC-9, había partido de Copenhague con destino a Belgrado y llevaba 27 personas a bordo. Ninguna sobrevivió, salvo ella.
La joven no debía estar en ese vuelo. Según reconstrucciones posteriores, abordó el avión debido a una confusión de nombres con otra empleada. Aproximadamente una hora después del despegue, la aeronave se desintegró en el aire tras una explosión. Vulović cayó desde más de 10 kilómetros de altura (unos 33,000 pies).
Milagrosamente, quedó atrapada dentro de una sección del fuselaje, junto a un carrito de servicio, lo que —sumado a la densa vegetación y la nieve del terreno— amortiguó el impacto. Fue encontrada con vida por un leñador local, quien alertó a los servicios de emergencia tras escuchar sus gritos.
Vulović pasó 10 días en coma y sufrió heridas devastadoras: fractura de cráneo, pelvis rota, ambas piernas fracturadas y tres vértebras dañadas. Décadas después recordaría su recuperación con crudeza. “Estaba rota, y los médicos me volvieron a armar”, dijo en una entrevista con The New York Times en 2008. “Nadie esperaba que viviera tanto tiempo”.
Las autoridades concluyeron inicialmente que la tragedia fue causada por explosivos ocultos en una maleta, aunque años más tarde surgieron investigaciones periodísticas que sugirieron que el avión podría haber sido derribado accidentalmente por la Fuerza Aérea checoslovaca, una versión que nunca fue confirmada oficialmente.
Vulović nunca recuperó la memoria del accidente, pero su historia la convirtió en una figura emblemática en Serbia. En 1985, el Libro Guinness de los Récords la reconoció por la mayor caída sobrevivida sin paracaídas, distinción que le fue entregada por Paul McCartney durante una ceremonia oficial.
Tras el accidente, regresó a trabajar en Yugoslav Airlines, aunque ya no como tripulante de cabina, sino en un puesto administrativo. Permaneció allí 18 años, hasta que aseguró haber sido obligada a retirarse tras participar en protestas contra el entonces presidente Slobodan Milošević.
En sus últimos años, Vulović se acercó profundamente a la religión, a la que atribuyó parte de su fortaleza emocional. “Si puedes sobrevivir a lo que yo sobreviví, puedes sobrevivir a cualquier cosa”, afirmó en una de sus entrevistas más recordadas.
Murió en 2016, a los 66 años, en su apartamento de Belgrado. Hasta el final, mantuvo un fuerte compromiso político y social con su país. “Soy como un gato”, dijo una vez. “He tenido nueve vidas”.
Diez años después de su fallecimiento, la historia de Vesna Vulović sigue siendo uno de los episodios más asombrosos —y desconcertantes— de supervivencia humana jamás registrados.


