La Habana.-  Uno de los médicos enviados por Cuba para contener un brote mortal de ébola en Sierra Leona y que contrajo el virus le manifestó a su esposa su confianza en el tratamiento experimental Zmapp, ya probado con éxito en otros pacientes, que está recibiendo en Suiza, informó la prensa oficial cubana.

"No te preocupes, me siento bien. Todo va a salir bien", son las palabras del doctor Félix Báez a su esposa Vania Ferrer cuando hablaron por teléfono ayer, reportó el diario oficial Juventud Rebelde en su edición del sábado.

Báez, de 43 años, es especialista en medicina interna en el hospital militar Carlos J. Finlay de la capital cubana y miembro de la brigada de 165 personas que la isla envió a Sierra Leona, uno de los países más afectados por la fatal enfermedad.

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Ferrer, también doctora especializada en medicina interna, contó al rotativo que en la conversación telefónica con su esposo éste habló con "tono de confianza" y mostró "certeza de que está muy bien atendido... buen estado de ánimo y mucho espíritu positivo".

El pequeño Félix Luis, hijo de ambos de un año y nueve meses, también intercambió palabras con su padre, señaló Ferrer.

Báez llegó el jueves por la noche a Ginebra y salió del avión por sus propios medios, antes de ser trasladado en ambulancia con equipamiento especial y escolta policial hasta el Hospital Universitario de Ginebra.

El estado de salud de Báez se mantiene "estable" y "muy cansado" de acuerdo con la información también publicada en el diario oficial Granma.

"El tratamiento en este país europeo responde a un acuerdo con la OMS para atender al personal médico de Cuba que está implicado en misiones en terceros países" precisó Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba.

Báez comenzó a tener fiebre el 16 de noviembre, fue ingresado en un centro de tratamiento local para funcionarios de Naciones Unidas, y tras dar positivo en ébola se decidió su trasladado a Ginebra, Suiza, según informó un comunicado del Ministerio de Salud de Cuba.

Cuba respondió a una petición de las Naciones Unidas y envió más de 250 médicos a varios países africanos, entre ellos Liberia y Guinea además de Sierra leona, con el objetivo de controlar la epidemia que se ha cobrado la vida de miles de personas.

Un colaborador cubano de los equipos médicos falleció en Guinea en las semanas anteriores debido a complicaciones por paludismo.