Una niña de 12 años murió tras sufrir una reacción alérgica severa al tomar una batida contaminada con residuos de avellanas en un café de Londres, Inglaterra, en un caso que ha reavivado las preocupaciones sobre el manejo de las alergias alimentarias en los establecimientos de comida.

La investigación sobre la muerte de Mia Shay St Hilaire concluyó el jueves 8 de octubre que la bebida contenía restos de avellanas procedentes de otro batido preparado anteriormente en la misma licuadora, según informaron la BBC, The Independent y Metro.

El incidente ocurrió en agosto de 2023. Mia, quien tenía alergia a las avellanas, desarrolló una reacción alérgica grave y de rápida progresión después de consumir la bebida. La menor colapsó en la casa de su tía y fue trasladada de urgencia al Hospital Infantil Evelina de Londres, pero los esfuerzos por salvarle la vida no tuvieron éxito.

Durante la investigación se presentaron videos que mostraban al operador del establecimiento, Baris Yucel, preparando la batida en una licuadora que no había sido lavada después de su uso anterior.

La asistente del forense, Briony Ballard, concluyó que la bebida había sido contaminada con residuos de avellana procedentes de un batido preparado previamente en el mismo equipo.

El operador se declaró culpable

En enero de 2025, Yucel se declaró culpable de seis delitos relacionados con el manejo de alérgenos en el Pop Inn Café, luego de que el Consejo de Southwark presentara un caso contra el establecimiento.

Entre las infracciones figuraban no ofrecer información sobre alérgenos de forma visible o accesible para los consumidores, no controlar adecuadamente la contaminación por alérgenos durante la preparación de alimentos y servir productos que contenían un ingrediente alergénico que no debía estar presente.

Yucel recibió una multa de 18,000 libras esterlinas, equivalentes a unos 24,000 dólares, y una orden de servicio comunitario de 100 horas.

En declaraciones al medio local Southwark News, el abogado del acusado señaló que el juez tomó en consideración su historial de 22 años en el negocio de alimentos, durante los cuales no se habían reportado incidentes en su contra. También indicó que Yucel había expresado remordimiento y se había declarado culpable en la primera oportunidad.

Según su abogado, el hombre tomó medidas para ampliar sus conocimientos sobre seguridad alimentaria después del incidente y ha tenido que vivir con las consecuencias de lo ocurrido.

Yucel ya no es propietario ni operador del café, de acuerdo con Southwark News.

Los padres piden cambios en las normas

Tras la investigación, los padres de la menor, Adrian St Hilaire y Chanel Spence, reclamaron cambios en el sistema de seguridad alimentaria del Reino Unido para proteger a las personas con alergias.

A través de una declaración difundida por su abogada, Michelle Victor, los padres solicitaron a la Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido (FSA, en inglés) que revise los procedimientos actuales y considere establecer una clasificación específica para evaluar cómo los negocios manejan las alergias alimentarias.

Los padres argumentaron que las calificaciones de higiene alimentaria que utilizan los consumidores para escoger dónde comer no ofrecen información suficiente sobre los controles para prevenir la exposición a alérgenos.

Por ello, propusieron crear una clasificación independiente y claramente visible que permita a las personas con alergias conocer qué establecimientos cuentan con medidas adecuadas para evitar la contaminación cruzada.

La familia sostuvo que salir a comer no debería representar un riesgo para quienes viven con alergias alimentarias y expresó su deseo de que la muerte de Mia impulse cambios que ayuden a prevenir tragedias similares.

También cuestionó si una mejor aplicación de las responsabilidades de seguridad alimentaria por parte del establecimiento y las autoridades locales habría evitado la muerte de la niña.

La agencia revisa las medidas de prevención

Por su parte, Rebecca Sudworth, directora de Política Alimentaria de la FSA, expresó sus condolencias a la familia y recordó que los negocios tienen la obligación legal de ofrecer información precisa sobre los alérgenos presentes en sus alimentos y bebidas.

La funcionaria indicó que la agencia ha desarrollado nuevas orientaciones para ayudar a los establecimientos a comprender sus responsabilidades, incluidos los riesgos de contaminación cruzada.

Además, señaló que la FSA dispone de capacitación gratuita sobre alergias alimentarias y herramientas prácticas para los negocios, y que mantiene estas políticas bajo revisión.

La muerte de Mia ha puesto el foco en la importancia de prevenir la contaminación cruzada durante la preparación de alimentos, especialmente cuando se trata de ingredientes capaces de desencadenar reacciones alérgicas graves.